Pedro Sánchez negociará en Nueva York con el presidente cubano una visita a la isla

Pedro Sánchez. /Juanjo Martín (Efe)
Pedro Sánchez. / Juanjo Martín (Efe)

Comienza en Canadá una gira que le llevará a Estados Unidos para participar en la Asamblea de la ONU

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

No hay tiempo que perder. Pedro Sánchez atraviesa un momento complicado y es consciente de la fragilidad de la legislatura, pero en el tiempo que dure está decidido a aprovechar el que sus asesores consideran uno de sus puntos fuertes, la capacidad de moverse con más soltura que sus antecesores inmediatos en el ámbito internacional, para ganar proyección. El presidente del Gobierno inicia este domingo en Canadá una gira por América del Norte que le llevará a Montreal, Nueva York y Los Angeles.

El eje de la visita es, en realidad, la Asamblea de la ONU en la que intervendrá el próximo jueves. Otro plato fuerte en Nueva York será el encuentro previsto para el martes con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, con el que podría allanarse el camino a una visita del propio Sánchez o incluso de los Reyes a la isla. Ese viaje, que tiene muchas posibilidades de concretarse, será un guiño más en la política de gestos a la izquierda que ha caracterizado los tres meses largos de su mandato.

El Gobierno apunta que, de momento, se trata de explorar «qué relación se puede tener» entre ambos países tras el cambio que se produjo en la jefatura del Estado en Cuba el pasado abril. Creen que España ha perdido mucho tiempo. Desde que inició su lento proceso de apertura, hace ya tres años, han visitado Cuba el presidente de los Estados Unidos, el de Francia, el alemán, el portugués y el primer ministro italiano. Desde hace 32 años ningún presidente español ha pisado La Habana. Lo hizo Felipe González en 1986 al que Fidel Castro brindó una calurosa acogida. También viajó a Cuba José María Aznar, pero fue en el marco de la azarosa Cumbre Iberoamericana que se celebró en 1999 y no se considera una visita oficial. El exministro de Exteriores, Alfonso Dastis, estuvo en la capital cubana en febrero de este año para explorar las posibilidades de una visita de los Reyes, pero concluyó que no se daban las condiciones.

Sin cita con Trump

En la Moncloa han decidido aprovechar el salto transoceánico para ampliar la agenda con entrevistas y eventos que, dicen, permitirán hacer oír la voz de España sobre «asuntos globales» como inmigración, cambio climático, igualdad de género o desarrollo. De hecho, está prevista su participación en Nueva York en varios foros que abordarán estas cuestiones.

Sánchez -que nada más llegar al Gobierno realizó una gira por Europa, «casi política doméstica», dicen en el Gobierno, y a finales de agosto visitó Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica para «entrar en contacto con una región importante» para nuestro país- da ahora un paso más. Mañana se reunirá en Montreal con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, un gobernante con el que el que el jefe del Ejecutivo presume de «sintonía» tanto generacional como ideológica, y después participará en un foro de líderes progresistas.

No hay en este viaje un encuentro previsto con Donald Trump. Pero durante su estancia en Nueva York, adonde se desplazará el lunes, sí se han concertado encuentros con líderes internacionales a los que, en principio, sería difícil visitar en sus países como Corea y Nueva Zelanda, Sudáfrica y Etiopía.

El viernes, tras su intervención ante la Asamblea de la ONU, el presidente del Gobierno se desplazará a California, donde mantendrá un encuentro con representantes de la comunidad latinoamericana. Además, se reunirá en Sacramento con el gobernador de California. El Ejecutivo destaca la apuesta de este estado, en el que hay mucha presencia hispana, por la tecnología, la lucha contra el cambio climático y la economía verde.

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