Matan de un disparo a un hombre con un amplio historial delictivo junto a su casa en Asturias

Sanitarios y agentes de la Guardia Civil, junto al cadáver./PABLO NOSTI
Sanitarios y agentes de la Guardia Civil, junto al cadáver. / PABLO NOSTI

Ginés Priede Junco fue encontrado por un vecino en la carretera de Xixún. Murió por un tiro con un rifle

JUAN VEGA / OLAYA SUÁREZSiero / Gijón

Pasaban pocos minutos de las seis de la mañana cuando un vecino de Siero que se dirigía a trabajar localizaba en una carretera de Xixún el cuerpo sin vida de Ginés Priede Junco, un hombre de 68 años natural de Burgos al que mataron de un disparo en la cabeza a apenas cien metros de la casa en la que vivía desde hacía poco más de un año. La víctima, con un largo historial delictivo a su espalda, había alquilado una vivienda en el concejo sierense tras recalar en Asturias después de su última salida de prisión.

Aún no había amanecido cuando el testigo, Joaquín Ramos, vio desde el coche que conducía por la carretera de Mudarri un bulto en el lado derecho de la calzada. Creyó inicialmente que se trataba de un animal, si bien cuando se fue aproximando comprobó que era un hombre que yacía en mitad de un gran charco de sangre, procedente de las graves heridas que presentaba en la cabeza. Vestía ropa vaquera y unas zapatillas blancas de deporte.

El ciudadano alertó por teléfono a los servicios de emergencia y aportó los datos concretos de su ubicación. En pocos minutos se personaron en el lugar agentes de la Guardia Civil y técnicos del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU), que solo pudieron confirmar la muerte del hombre. Aunque inicialmente se creyó que podría haber sido víctima de un accidente de tráfico, por el lugar en el que fue hallado el cadáver, los agentes pronto se percataron de que las heridas eran compatibles con un ilícito penal.

La autopsia practicada por los médicos forenses en el Instituto de Medicina Legal reveló que Ginés Priede Junco había fallecido como consecuencia de un disparo de rifle en la cabeza. El momento de la muerte se fijó en varias horas antes del hallazgo del cuerpo. La investigación corre a cargo de los agentes de la Brigada de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, quienes tratan de reconstruir las horas previas al crimen.

Secreto de sumario

El juez de guardia de Siero se personó en el lugar para autorizar el levantamiento del cadáver y decretó el secreto del procedimiento judicial para preservar las pruebas que los investigadores vayan aportando al caso.

A media mañana, un equipo de bomberos del SEPA de La Morgal intervino en la vivienda de la víctima por un pequeño incendio originado en el inmueble.

Una vez levantado el cadáver y antes de volver a su base de La Morgal, los bomberos se ocuparon de limpiar los restos de sangre de la calzada con agua a presión. A las once y media de la mañana, y tras casi cinco horas en la zona, la Guardia Civil abrió el paso de la carretera, dejando precintada la vivienda y una pequeña construcción contigua con la intención de recabar nuevas pruebas que arrojen luz al crimen.

Ginés Priede Junco contaba con un amplio historial delictivo que le había llevado a pasar las largas temporadas en prisión. Había sido detenido y condenado por delitos de robos con violencia, tráfico de drogas y estafas, entre otros. En la década de los noventa consiguió un indulto parcial del Ministerio de Justicia por el que pudo reducir la pena de cárcel que cumplía en Málaga. Sin embargo, volvió a ser detenido en numerosas ocasiones. En los periodos que pasó en libertad cambió de domicilio muchas veces: Palencia, Burgos, Andalucía e incluso Gijón, donde llegó a vivir hace cuatro años en el barrio de Contrueces.

En 2006 envió a EL COMERCIO una carta desde el centro penitenciario de Asturias en la que denunciaba su situación de internamiento. «Mientras desde las más altas instancias se repiten los pronunciamientos en favor de la generosidad de la Administración de Justicia en lo referente a la concesión de beneficios penitenciarios, los verdaderamente protagonistas de este mundo vemos que la realidad sigue siendo la misma de siempre: ni la ley es justa, ni está hecha para los pobres. Yo, no solamente reúno los requisitos para acceder a los permisos de salida, sino que ya debería estar en tercer grado o, incluso, en libertad condicional», escribía. Ayer lo mataron de un disparo en la cabeza a las puertas de su casa. Su coche permanecía dentro de la finca y en la vivienda no había signos de lucha que evidenciasen un altercado anterior.