Interior admite por primera vez que la cúpula policial del PP usó fondos reservados para robar documentos a Bárcenas

Luis Bárcenas, durante una entrevista. /Jaime García
Luis Bárcenas, durante una entrevista. / Jaime García

Asuntos Internos constata en un informe oficial que agentes pagaron con dinero público a confidentes para sabotear la investigación sobre la 'caja B'

MELCHOR SÁIZ-PARDO y O. B. DE OTÁLORAMadrid

Por primera vez, negro sobre blanco. Por primera vez, el Ministerio del Interior reconoce oficialmente que existió un 'Watergate' español. Que, como ocurrió con la administración Richard Nixon en Estados Unidos en 1972 el Gobierno, en este caso la cúpula policial del Partido Popular, usó dinero, medios y funcionarios públicos para tratar de robar documentos que perjudicaban al partido en el poder.

Hace 46 años, miembros del Gobierno republicano de Nixon fueron procesados por ordenar el asalto de una oficina demócrata y utilizar fondos y medios públicos para cometer delitos con los que apoyar la campaña del presidente norteamericano, que acabó dimitiendo. En el caso español, los datos que comienzan a asomar en la nueva investigación apuntan a que la dirección policial bajo órdenes del PP empleó fondos reservados para robar la documentación del extesorero Bárcenas e impedir así que llegase a manos de la Justicia, donde se investigaba la financiación irregular de la formación conservadora. Las similitudes son obvias. En ambos casos se emplearon medios públicos para buscar un beneficio partidista.

El actual director general de la Policía, Francisco Pardo, remitió el pasado 3 de diciembre un escueto informe, al que ha tenido acceso este periódico, al juez del caso 'Caja B', José de la Mata, en el que admite sin ambages, la existencia de l la 'operación Kitchen', el operativo extrajudicial montado por la anterior cúpula de la Policía Nacional para tratar de entorpecer la investigación sobre la supuesta financiación irregular del PP y que incluyó el pago de fondos reservados a confidentes y colaboradores para robar información sensible al extesorero popular Luis Bárcenas.

Los recibís de Villarejo

«De los indicios recopilados hasta el momento, se que conoce que en dicha operación (Kitchen) han participado funcionarios adscritos a la sazón (años 2013 a 2015 aproximadamente) a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del Cuerpo Nacional de Policía así como a la Comisaría General de Información», explica el documento firmando por la Unidad de Asuntos Internos (AAII). El jefe del Grupo Tercero de AAII, además, revela que existe ya la «constancia» de que los funcionarios implicados «utilizaron colaboradores e informadores» y que «alguno de los cuales recibía remuneración periódica a cambio de la información facilitada».

Asuntos Internos, en este primer informe judicializado, no revela quién autorizó el pago a los confidentes con dinero público. Unos pagos que habitualmente hacía efectivos el comisario José Villarejo, al menos en el caso del chófer de Bárcenas, según las copias de algunos 'recibís' recuperados por los actuales responsables del Ministerio del Interior.

Según las investigaciones de AAII, el conductor de Bárcenas, Sergio Javier Ríos Esgueva fue el confidente del omnipresente comisario José Villarejo. Su misión fue espiar a Bárcenas y conocer qué papeles comprometedores contra el PP tenía todavía en su poder el extesorero. Es más, el chófer, según los documentos que ya obran en poder de la Audiencia Nacional, llegó a robar en 2013 notas y documentos a Bárcenas aprovechando el ingreso en prisión de éste. Y todo ello a cambio de 48.000 euros pagados durante dos años por Villarejo con esos fondos reservados. Éste mismo miércoles, Ríos Esgueva, declara como imputado en el caso Kitchen ante el juez Diego de Egea.

De acuerdo con la investigación judicial, además del chófer de Bárcenas, la camarrilla policial de Villarejo (que reportaba exclusivamente a su inmediato superior el exsubdirector de la Policía, Eugenio Pino) también habría pagado al falso cura de que irrumpió en la vivienda de los Bárcenas para que intentara robar información (prometiéndole hasta 50.000 euros) y trató de fichar como confidentes a la asistenta del extesorero y a un recluso que compartió reclusión con Bárcenas durante su primer ingreso en prisión.

 

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