Los detenidos en Cataluña planearon los ataques por la «inacción» de los CDR

Agentes de la Guardia Civil trasladan a uno de los detenidos por terrorismo. / Foto: Efe | Vídeo: EP

Un fanático de los juegos paramilitares y un ingeniero que quemó su casa probando explosivos eran los puntales del 'Equip de Resposta Tàctica'

MELCHOR SÁIZ-PARDO y MATEO BALÍNMadrid

Los servicios de Información de la Guardia Civil y el juez Manuel García Castellón le han denominado pomposamente 'Equip de Resposta Tàctica' (ERT), pero lo cierto es que los siete encarcelados por la 'operación Judas' nunca decidieron llamarse así oficialmente. No obstante, sí que utilizaron en varias ocasiones en sus conversaciones intervenidas esa expresión para definir la célula que habían creado.

En tono «peliculero», afirman fuentes de la investigación, los arrestados (sobre todo uno de ellos que es un fanático de las armas, la militaría y del 'airsoft') hablaban de llevar a cabo de una suerte de operaciones de «comando» independentistas ejecutadas por ese «grupo táctico» por la república catalana.

LAS CLAVES:

Objetivos.
Tenían un plan bastante improvisado de atentados de baja intensidad contra infraestructuras
Jefatura.
Dos amigos de Sabadell lideraban el ERT: el ingeniero Jorge Ros y el grafista Guillem Duch

Sin embargo, el ERT nunca podría haber llegado a atentar porque casi desde sus inicios este heterogéneo «grupo terrorista», según el juez, estuvo bajo el punto de mira de los Servicios de Información de la VII Zona de Guardia Civil de Cataluña y de la Unidad Central Especial.

Aunque la mayoría de los detenidos y encarcelados pertenecían o estaban vinculados a varios de los Comités de Defensa de la República (CDR), lo cierto es que los atestados de la Guardia Civil remitidos a la Audiencia Nacional insisten en que no tenían ninguna relación orgánica ni dependencia de los diferentes CDR con los que estaban relacionados ni con el comité central de Cataluña.

De hecho, revelaron fuentes del operativo, los servicios de información del instituto armado no llegaron al ERT tirando del hilo de los CDR, ya que la actividad de los comités fue y es investigada exclusivamente por las unidades de Policía Judicial y no por sus especialistas antiterroristas.

Es más, el ERT nació en primavera de 2018 del enfado de varios de los detenidos con los CDR (y también con los partidos independentistas) por supuesta «inacción» a la hora de proclamar la prometida republica y la «pasividad» ante los «ataques del Estado». Aunque los pinchazos telefónicos de los investigadores son posteriores a esos días, la Guardia Civil sitúa aproximadamente el alumbramiento de este «grupo táctico» en marzo del pasado año, cuando el anuncio del procesamiento de los líderes de 'procés' por parte del juez Pablo Llarena no tuvo apenas contestación en las calles.

«El ERT es una organización con capacidad suficiente como para llevar a cabo tácticas y maniobras con un alto nivel de profesionalización», apuntó el jueves en su auto el juez García Castellón. Las apreciaciones del magistrado, sin embargo, no parecen corresponder al perfil de los tres activistas que eran los puntales del comando. El primero es Jordi Ros Sola, de 45 años, al que los atestados sitúan como jefe del ERT. Ingeniero de profesión, ocultaba parte de los precursores encontrados por la Guardia Civil en su propia casa de Sabadell. Los servicios antiterroristas apuntan a que él iba a ser el encargado de fabricar las bombas. Ya probó los explosivos en una cantera abandonada. Sin embargo, no parecía muy ducho en química. La pasada primavera provocó un incendio en su piso cuando supuestamente manipulaba sustancias inflamables mientras fabricaba explosivos. Todo el bloque de viviendas fue desalojado.

Su lugarteniente y dinamizador del grupo era, de acuerdo con los atestados, Guillem Xabier Duch Palau, de 50 años, un profesional de las artes gráficas en paro, amigo de Ros y muy conocido en los ambiente independentistas de Sabadell y en los campeonatos de billar, en los que intentaba ganarse la vida. Él también almacenaba parte de los precursores en su propio domicilio, en el que vivía con dos de sus hijos.

Casado de uniforme

El tercer activista de «nivel» era el que había cultivado la fantasiosa idea de «comando» de «acciones tácticas» independentistas. Es Germinal Tomás Aubeso, de 39 años, un técnico de mantenimiento de Santa Coloma de Gramanet, fanático de las armas, de los juegos de guerra y de las ropas paramilitares con las que se exhibía por doquier. Su obsesión le llevó a casarse vestido con un uniforme de corte nazi.

El resto de esta célula pro independentista estaba formada por gente de los más heterogénea a la que solo unía el descontento por la falta de acción y su amistad en la comarca del Vallés: Eduardo Garzón Bravo, de 49 años, uno de los nueve detenidos por los altercados de Lledoners durante el traslado de los presos del 'procés'; Alexis Codina Barberán, de 41 años y fontanero; Xavier Buigas i Llobet, de 48 años y exconcejal de ERC; y Ferrán Jolís Guardiola, de 38 años y antiguo miembro de la CUP.

Los dos CDR que declararon ante el juez prescinden de sus abogadas de oficio

Jordi Ros y Ferrán Jolis, los dos miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) detenidos la semana pasada que prestaron declaración ante la Guardia Civil y el juez han renunciado a sus abogadas de oficio y han decidido unirse a la estrategia de defensa del resto de investigados, según han informado fuentes jurídicas.

Los dos sospechosos han tomado esta decisión sólo unos días después de que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, les tomase declaración y enviase a prisión provisional junto a los otros cinco detenidos por delitos de pertenencia a grupo terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos.

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