Casi tres millones de lechugas se quedan sin recoger en Yecla al no ser colocadas en el mercado

Dos miembros de la plataforma Salvemos el Arabí observan una de las fincas de producción de lechugas abandonadas. / A. A.
Dos miembros de la plataforma Salvemos el Arabí observan una de las fincas de producción de lechugas abandonadas. / A. A.

La plataforma Salvemos el Arabí denuncia el «abuso» de los recursos hídricos en El Llano y la Umbría del Factor, con un acuífero sobreexplotado

ÁNGEL ALONSO

Lechugas que se dejan pudrir y con ellas se van millones de litros de agua de un acuífero sobreexplotado en Yecla. No es la primera vez que la Plataforma Ciudadana Salvemos el Arabí y Comarca denuncia estas prácticas que suponen «el abuso de los recursos hídricos para cultivos que acaban siendo abandonados», denuncia este colectivo.

Esta temporada, según los datos que aporta esta plataforma, son unas 35 hectáreas de lechugas las que se están quedando sin recoger en varias fincas situadas en el término municipal yeclano. Las explotaciones están en los parajes de El Llano y de la Umbría del Factor.

«Hemos detectado este abandono masivo de hortalizas, lo que puede llegar a suponer unos tres millones de lechugas abandonadas y un gasto aproximado de unos 120 millones de litros de agua», comenta el portavoz de este colectivo, Alejandro Ortuño.

El colectivo ecologista calcula el consumo aproximado en unos 120 millones de litros

La comparativa que hacen para que entendamos lo que supone en cuanto al gasto de agua es sencilla. «Es como si alguien se dejara el grifo de la cocina abierto 24 horas al día, 365 días al año, durante 38 años ininterrumpidamente. Nadie lo vería normal; por eso no podemos ni debemos normalizar esta situación», hace hincapié.

De hecho, algunas de las lechugas que han quedado sin recolectar están sirviendo ya como pasto para los animales, mientras que otras se dejarán pudrir y luego se mezclarán con la tierra para su aprovechamiento como abono.

Por otro lado, este colectivo ciudadano del Altiplano alerta sobre el crecimiento de este tipo de agricultura intensiva que necesita de gran cantidad de agua en una zona donde los recursos hídricos son escasos ya que la única vía que hay de obtener agua es el acuífero que está declarado en sobreexplotación.

Y es que esta comarca es una de las zonas más sobreexplotadas de la cuenca del Segura. En concreto, se estima que se recargan unos 40 hectómetros cúbicos al año, mientras que, por el contrario, se llegan a extraer 130. Esto significa un déficit anual de unos 90 hectómetros cúbicos cada año.

Los datos que aporta el colectivo Salvemos el Arabí también vienen a asegurar que la superficie dedicada a regadío intensivo respecto al año anterior ha aumentado aproximadamente en un centenar de hectáreas.

«Lejos de aliviar el problema de sobreexplotación de acuíferos, lo agravará», indica Alejandro Ortuño. El total aproximado de hectáreas en Yecla se sitúa ya, según este colectivo, en unas 1.600 hectáreas.

Por otro lado, trabajadores y familiares de los usuarios de una residencia de la tercera edad que se encuentra rodeada de este tipo de plantaciones en la Umbría del Factor han puesto en marcha una recogida de firmas «por las afecciones continuas del uso intensivo de pesticidas y fertilizantes, lo que supone que en muchas ocasiones no puedan salir al aire libre por la toxicidad que se respira en el ambiente», denuncian desde el colectivo Salvemos el Arabí.

Sin respuesta de la empresa

Este periódico intentó ponerse en contacto a lo largo de la jornada de ayer en varias ocasiones con la empresa que explota la finca, con sede en Cartagena, sin que fuera posible recabar su versión sobre los hechos denunciados.

Fuentes del sector agrario aseguran que la práctica de dejar las cosechas sin recoger se debe a la situación de saturación del mercado en cada momento. En este sentido, si existe mucha oferta y el precio se resiente «no merece la pena cortarla por el coste que supone», explican responsables de explotaciones intensivas.

Y es que existe una especie de 'burbuja' hortícola, ya que la falta de agua en la Región anima a incrementar las plantaciones en otras zonas de España, lo que al final genera un exceso de producción.