Correa Club de Fútbol

El hijo y la hija del exjugador del Murcia siguen la estela de su padre

PALLARÉS RIPALDAMURCIA.
Yannel, papá Gabi y Nelson, los tres futbolistas de la familia Correa, posan en el campo de fútbol de Santiago el Mayor. ::                             EDU BOTELLA / AGM/
Yannel, papá Gabi y Nelson, los tres futbolistas de la familia Correa, posan en el campo de fútbol de Santiago el Mayor. :: EDU BOTELLA / AGM

Gabi Correa dice que no ha influido en sus decisiones, pero sí ha sido el espejo en el que se han mirado su hijo y su hija. Nelson Gabriel juega al fútbol con el Cabezo de Torres de Liga Nacional juvenil y Yannel en el Murcia Féminas de Liga Regional. Además ya forman parte de la selección murciana en sus respectivas categorías. Los dos, como lo ha sido su padre, quieren ser futbolistas.

En el hogar de los Correa el fútbol se vive de una forma especial. «En Reyes lo teníamos claro: balones y más balones. Era lo que más ilusión le hacía a los dos», explica Sandra Santa Cruz, la esposa de Gabi.

Nelson Gabriel Correa nació en Murcia el 12-4-1993 -«el día del Bando de la Huerta»- y Yannel Correa en Badajoz el 10-9-1996 -«El padre jugaba entonces en el Mérida, así que la chica es de pata negra..»- pero los dos se han iniciado en el fútbol en Murcia.

La joven reconoce que «me gustaba ir a jugar al fútbol con mi hermano» y así fue como se enamoró de este deporte, que empezó a practicar en el fútbol interescuelas de Ronda Sur. El chico se formó en el Ranero, club en el que estuvo 9 años. Esta temporada ha fichado por el Cabezo de Torres.

En lo que no coinciden con el padre es en la forma de desenvolverse sobre el terreno de juego. Correa era un pivote defensivo que llegó a ser internacional con la selección de Uruguay y que jugó en el River y Peñarol de Montevideo, Real Murcia, Valladolid, Mérida, Sevilla y Hércules.

Nelson es delantero y goleador, lleva 12 dianas marcadas en la primera vuelta, mientras que Yannel juega de lateral derecho y reconoce que «soy fuerte y no me importa ir al choque». Para el padre de la saga lo más importante de esta experiencia es que «están practicando deporte, que es sinónimo de salud. Si además han elegido el fútbol para mi mucho mejor».

El chaval reconoce que lo tiene más fácil para aspirar a ser futbolista profesional, mientras que la chica asume que ahora mismo el fútbol femenino está a años luz.

«Poco a poco la gente se va interesando, pero nos falta mucho para equipararnos a los hombres», tal vez por eso su futuro lo ve más claro «como enfermera».

Incluso a la hora de elegir un ídolo, Yannel recurre a un futbolista. «Siento admiración por Iniesta, aunque yo soy más del Real Madrid».

Para su hermano Nelson, Drogba, del Chelsea es su preferido. «Es el delantero más completo que conozco y ya me gustaría verlo jugando en el Real Madrid, mi equipo», se justifica.

Gabi Correa, tras colgar las botas se dedicó a labores de entrenador. Ha pasado por el Ranero, Real Murcia, Mar Menor, Caravaca y Lorca. Simultáneamente dirige la Escuela Municipal de fútbol de Ronda Sur.

Por su doble papel de entrenador y progenitor sabe que «los padres muchas veces son el mayor peligro para los hijos futbolistas. Tienen que dejar trabajar a los entrenadores porque son las personas idóneas para transmitir a sus hijos virtudes como la disciplina, respeto al contrario, puntualidad o pautas de alimentación. Los chicos a esas edades tienen que jugar al fútbol para divertirse, pasárselo bien y fomentar el compañerismo».

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