La asamblea de Coato en Totana acaba en un escándalo y suspendida a petición de la Guardia Civil

El alcalde de Totana, Andrés García Cánovas (i), junto a los guardias civiles y un vigilante de seguridad tras suspenderse la asamblea. / LV

Más de un centenar de personas, entre socios y otros expulsados de la cooperativa por la actual presidencia, irrumpen por la fuerza para exigir que se les acreditara

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

La asamblea de Coato acabó en escándalo. Y lo hizo justo a los pocos instantes de comenzar la reunión con la irrupción por la fuerza en las instalaciones de la cooperativa, en Totana, de un grupo de socios y otros miembros de la entidad expulsados que no estaban acreditados, pero que exigían poder participar ya que consideraban tener derecho. De hecho, la avalancha por parte de este grupo de más de un centenar de personas a las que se les negaba el acceso, acabó con el derribo de las numerosas vallas instaladas, sin que pudieron contenerlos los miembros del personal de seguridad contratado por la dirección.

Hubo gritos, empujones y algún que otro golpe que se escapó en la refriega, según informan varios testigos. De hecho, se avisó a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, desplazándose casi una veintena de efectivos entre Guardia Civil y Policía Local de Totana, que consiguieron apaciguar el ambiente.

El alcalde de testigo

Entre quienes vivieron en primera persona lo acontecido se encontraba el propio alcalde, Andrés García Cánovas, aunque en este caso como uno de los 200 socios acreditados (de los 2.000 con derecho a voto en el censo). Y aunque lamentó lo ocurrido, según él, «la situación está muy enquistada, hay mucha gente cansada y existe mucho hartazgo por la falta de transparencia». Además, «no tiene sentido que venga gente con poderes notariales en representación de socios, o acompañantes que siempre han entrado, y no se les deje pasar». Fue el caso de Juan Pascual López, que acudía e nombre de una entidad asociada de Jumilla y que dijo que lo echaron.

Precisamente, la tensión del ambiente llevó al comandante del puesto de la Benemérita a pedir al presidente de Coato, José Luis Hernández Costas, que la mejor solución era que se suspendiera la convocatoria, en la que también había que elegir al nuevo Consejo Rector entre las dos candidaturas presentadas. Al frente de la lista alternativa al actual equipo directivo aparece Domingo Marcelino Pernías.

Desde la cúpula de la cooperativa iban a interponer anoche una denuncia en el cuartel de la Benemérita ante los incidentes ocurridos. Y lamentaron que «la actitud intolerante de un pequeño grupo de personas, no socios y ajenos a la cooperativa, haya impedido que los socios de Coato pudieran ejercer libremente sus derechos». El gerente de la firma, Víctor Hernando, aseguró que «todo se debe a una minoría que está fuera de la cooperativa».

El conflicto con los almendricultores, en el origen de la 'guerra'

La exigencia de los pequeños productores de almendra de Coato por los deficientes resultados económicos de las pasadas campañas en cuanto al precio que se les pagó acabó por desatar la guerra interna con la actual cúpula de la cooperativa. Así, muchos se marcharon denunciando la «nefasta» gestión, mientras que otros fueron expulsados por no haber entregado su cosecha en 2018 como protesta. Todo unido a críticas de «falta de transparencia y democracia», a raíz de la asamblea general de la sociedad celebrada en diciembre de 2017, en la que también hubo problemas a la hora de acreditarse, además de las quejas por el llamado voto plural, que es justificado en función de la aportación de cada socio. La Justicia será la que lo resuelva.