Una mujer mata a cuchilladas al marido en San Pedro y alega que este había querido pegarle

Dos operarios de la funeraria trasladan el cuerpo sin vida de la víctima, ayer por la tarde, en el barrio de Las Esperanzas. / j. m. rodríguez / agm

Las discusiones entre la pareja eran frecuentes, pero la Guardia Civil no tenía ayer constancia de denuncias por maltrato

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Una historia en común, que comenzó hace cinco años con un vestido de boda en organza color rosa, terminó ayer en un charco de sangre en el domicilio conyugal de San Pedro del Pinatar. Apenas unos minutos antes de las dos de la tarde de ayer, llamaba al teléfono de emergencias 112 Sofía R., de nacionalidad ecuatoriana, igual que su marido, al que acababa de apuñalar presuntamente en el comedor de la casa de ambos en el barrio de Las Esperanzas. Ella, de 28 años, comunicó al operador de Emergencias lo que acaba de suceder. En medio de la trifulca doméstica, confesó que había clavado un cuchillo de cocina a su esposo, Esteban Patricio O., de 32 años, después de que este intentara agredirla, según dijo.

Su versión es, por el momento, la única, ya que el otro cónyuge en conflicto ya no podrá aportar la suya, ni había testigos en el domicilio. Por suerte, los dos pequeños, un niño de tres años y una niña de ocho, no se encontraban en la casa cuando se desencadenó la pelea entre ambos, una de las frecuentes que sostenían a menudo, según comentaban ayer los vecinos. La pareja, que contrajo matrimonio en San Javier en 2013, se encontraba en fase de separación.

Fuentes policiales apuntaron a que ella intentó tirarse por la ventana tras el trágico desenlace, pero decidió llamar al 112. Cuando el personal sanitario del Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de San Pedro del Pinatar acudió al domicilio para intentar salvar la vida de Esteban, poco pudo hacer. La facultativa de guardia intentó reanimar al hombre sin éxito, mientras Sofía ya se encontraba custodiada por los agentes de la Guardia Civil. Poco después, la joven fue trasladada al calabozo del cuartel de la Benemérita en Santiago de la Ribera, donde permanecerá hasta que pase a disposición judicial.

«Se peleaban mucho, porque se oía por la ventana, pero eran muy amables con la gente», afirma un vecino

La Policía Científica permaneció en la casa, situada en un edificio de reciente construcción en la calle Alcalde Santiago Arrebas, para recoger cuantos indicios aporten luz sobre el presunto homicidio del hombre a manos de su esposa. El arma que hirió de muerte a Esteban, los restos de sangre en la estancia y las huellas que puedan delatar la presencia de otras personas en la vivienda eran ayer los objetivos a analizar por los investigadores. El cadáver permaneció en la casa tres horas más después de la llamada de alerta a Emergencias. A las 17.15, el cuerpo sin vida fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Cartagena para practicarle la autopsia.

La pareja, en una de las fotos que subieron a Facebook.
La pareja, en una de las fotos que subieron a Facebook. / LV

Las primeras investigaciones pusieron en foco en posibles denuncias de maltrato anteriores al enfrentamiento mortal, pero fuentes policiales confirmaron ayer que no habían encontrado constancia de acusaciones de violencia de género.

Esteban y Sofía, que contrajeron matrimonio en 2013, se encontraban en trámites de separación

«Se peleaban mucho, porque se oía por la ventana, pero los dos eran muy educados y amables con la gente», contaba ayer un vecino del bloque donde vivían Esteban y Sofía con sus dos hijos pequeños. Otra vecina recordaba que la joven «iba a la piscina de la urbanización en verano con los niños y era muy simpática». Y otra mujer que reside en el mismo bloque se echaba las manos a la cabeza tras conocer la noticia. «Nadie se puede imaginar una cosa así», comentó sorprendida.

En apariencia, la pareja «era tranquila y sociable; ella incluso muy cariñosa, ya que la conocía de coincidir en el gimnasio», recordaba una joven del mismo bloque de pisos, asombrada al encontrarse en la puerta de su casa los furgones de la Guardia Civil y las cámaras de televisión por el suceso. Según los vecinos, la pareja trabajaba actualmente en labores agrícolas, aunque él había sido empleado de Mercadona. Vivían en el edificio del barrio de Las Esperanzas desde hacía casi seis años con los dos hijos, hasta ayer, cuando esta familia se rompió de la peor manera.

La madre de la víctima cuidará de los dos menores

Los dos hijos de la pareja, un niño de tres años y medio y una niña de ocho, fueron ayer la principal preocupación para el Ayuntamiento tras conocer el triste suceso familiar del barrio de Las Esperanzas. «Ha sido lo primeros que hemos preguntado, por los dos niños, por si Servicios Sociales podía ocuparse de ellos», explicó ayer la concejal de Seguridad, Ángela Gaona, quien se acercó al domicilio de la familia para ofrecer el apoyo necesario a la investigación y la ayuda de los recursos municipales. La edil aseguró que la madre de la víctima, Esteban, se llevó a los niños a su casa y se ocupará de su cuidado mientras se determina la situación de la madre, acusada por un presunto delito de homicidio.

Está previsto que hoy sea trasladada al juzgado de San Javier para que el juez le tome declaración y determine su previsible ingreso en prisión, ya que fue la propia detenida quien ayer alertó de que había apuñalado a su marido. La Guardia Civil aseguró que no le constaban denuncias anteriores por maltrato, pero la concejal de Seguridad afirmó que «sí hubo una denuncia por violencia de género, que presentó la mujer en el verano de 2018 contra su marido, pero que fue archivada».