«Rompí con Peñalver por encarecer los terrenos antes de vendérmelos»

El promotor Ramón Salvador Águeda, el pasado miércoles, frente a la Ciudad de la Justicia, tras ser citado como investigado en el 'caso La Tercia'. /Javier Carrión / AGM
El promotor Ramón Salvador Águeda, el pasado miércoles, frente a la Ciudad de la Justicia, tras ser citado como investigado en el 'caso La Tercia'. / Javier Carrión / AGM

El empresario 'arrepentido' Ramón Salvador acusa al arquitecto municipal de lucrarse ejerciendo como intermediario en operaciones urbanísticas

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Ver pasar por tus manos el urbanismo municipal por entero, un negocio llamado a mover miles de euros, debe de ser una tentación a la altura de la que sufrió el bueno de Adán frente a Eva y su afamada manzana. Joaquín Peñalver, jefe de Planificación del Ayuntamiento de Murcia durante largos años, no fue supuestamente capaz de resistirse, que es a lo que apuntan las causas judiciales por presunta corrupción en las que está inmerso y lo que acaba de sostener, con bastante lujo de detalles, uno de los promotores más conocidos del sureste español, Ramón Salvador Águeda, que algo debe saber de lo que habla.

El empresario ilicitano, que lleva estos días de los nervios a relevantes imputados ante los datos que apuntan a que puede ponerse a tirar de la manta como si no hubiera un mañana, es el mismo que firmó el controvertido 'convenio Teatro Circo', que tiene su propia pieza separada en el 'caso Umbra'.

Pues bien, en el escrito que acaba de presentar ante el magistrado David Castillejos, titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Murcia, desvela que si entró en ese negocio fue porque se lo ofreció el propio Peñalver. Este, según se deduce de la versión del promotor, no se estaría limitando a gestionar los expedientes que llegaban a la Gerencia de Urbanismo, sino que estaría aprovechando la coyuntura para intermediar en alguno de los proyectos más relevantes. «Me ofreció el Teatro Circo para entrar junto a Lo Navarro (propietarios de los terrenos de la granja porcina)». Y añade que «en la operación intervinieron el yerno del dueño del teatro, José C. M., y el propio Peñalver».

El alto funcionario municipal le habría hecho saber que rehabilitando esa infraestructura cultural podría obtener una compensación, en forma de mayor edificabilidad, en algún plan parcial. De esta forma, se habrían reunido con el dueño de Lo Navarro, que tenía una gran cantidad de suelo en la zona norte de Murcia, junto a Nueva Condomina, y Ramón Salvador acabó adquiriendo por 14 millones el Teatro Circo y sistemas generales para urbanizar.

Lo que Peñalver exigía presuntamente a cambio de sus gestiones era, en palabras del empresario, «asegurarse el proyecto edificatorio» de ese desarrollo urbanístico. El contrato habría ido a parar a manos de una firma de su familia, Payals, que acabó percibiendo de Ramón Salvador 84.000 euros más el IVA en el año 2008.

Sostiene el hombre de negocios que ese supuesto contacto privilegiado en Urbanismo, no era sin embargo un tipo de fiar. «Descubrí que Peñalver encarecía el producto en su beneficio, antes de ofrecérmelo, por lo que rompo relaciones», afirma en su escrito de denuncia ante el juzgado. En concreto, asegura que «en diferentes operaciones en las que intervino Peñalver, el suelo que se me ofrecía había sido encarecido por alguien, interpuesto, que compraba justo antes de ofrecérmelo». Lo cual equivaldría a mantener que el arquitecto municipal jugaba las partidas con varias barajas.

Cuando le hizo las cruces, el funcionario habría tratado de reconciliarse enviándole un reloj Roger Dubois Much More Samurai, en oro rosa, edición limitada de 28 unidades, que había sido personalizado en origen con las iniciales R.S.A.. Un regalo de 50.000 euros que, a juzgar por el ataque de locuacidad que acaba de darle al promotor, no parece que sirviera para hacerle olvidar las aparentes traiciones sufridas.

En la Administración de Justicia se aguarda, con expectación, a conocer si habrá nuevas revelaciones.