«He puesto rostro a los personajes más desconocidos de El Quijote»

Juan Cerón. / Edu BOTELLA / AGM
Juan Cerón. / Edu BOTELLA / AGM

Juan Antonio Cerón es fotógrafo y autor de 'Anaqronías'

El fotógrafo murciano Juan Antonio Cerón se ha atrevido a poner rostro a algunos de los personajes secundarios de El Quijote en su último proyecto creativo, 'Anaqronías', que estos días se expone en Palermo (Italia) de la mano del Instituto Cervantes. Las once imágenes de la muestra, cargadas de fuerza y barroquismo, ofrecen una nueva mirada sobre la gran novela de Miguel de Cervantes, que por encima de todo es «un tratado de ironía y buen humor».

-¿Cómo surgió 'Anaqronías'?

-'Anaqronías', escrito con 'q' de Quijote, surgió espontáneamente hace un par de años releyendo capítulos sueltos de la novela, donde inmediatamente me di cuenta de la cantidad de personajes que contiene y de los que no se tiene constancia documental en dibujos, en pinturas ni en grabados. Personajes que llevan encerrados en la novela más importante de todos los tiempos durante más de 400 años y que tienen una gran carga simbólica, una gran fuerza fotográfica, deseando emerger de la novela y ser mostrados al público por primera vez.

-Esta colección se aleja de su primer proyecto fotográfico centrado en construcciones abandonadas. Ahora, los protagonistas son personajes de carne y hueso. ¿Le ha resultado más complicado trabajar con modelos?

-'Donde habita el olvido' era un proyecto hecho en Murcia, por un fotógrafo murciano, basado en arquitectura tradicional murciana, por tanto realizado por y para Murcia, con una técnica diferente en la que los objetos de disparo eran inanimados, la luz solar, los espacios al aire libre... En 'Anaqronías' intervienen modelos, trabajo de estudio, vestuario, luz dirigida, en un formato preparado para mostrarse dentro y fuera de Murcia. En el punto concreto de trabajar con modelos no tuve mucha dificultad, ya que la mayoría de ellas provenían de la Escuela de Arte Dramático.

-Su primer proyecto fue más documental e histórico. Este segundo se mueve en la fotografía conceptual. ¿Dónde se siente más cómodo como artista?

-La fotografía es mi medio de expresión, me sirve para el cometido que pretendo, que no es otro que valerme de la cámara fotográfica como instrumento de comunicación visual y creación artística. Ambos proyectos supusieron en su día dos retos bajo planteamientos muy diferentes, de los que estoy satisfecho.

-En su obra asume el reto de poner rostro a personajes secundarios de 'El Quijote' de los que, en muchos casos, no existen imágenes. ¿Cuál fue su principal fuente de inspiración?

-Ahí es donde radica la particularidad de este trabajo: personajes de la novela alejados de los estereotipos conocidos por todos, y centrados en aquellos otros desconocidos para el gran público pero con mucha fuerza, con mucha magia, y todos dotados de un elemento relacionado siempre con el rol del personaje en la novela, que nos traslade de esa imagen pictórica inicialmente pretendida a una fotografía actual, contemporánea, jugando así con la anacronía como error estético necesario e intencionado.

-Las imágenes destilan un recargado barroquismo y recuerda a artistas de esa época. ¿Cuánto tiempo lleva preparar esa instantánea antes de pulsar el 'clic'?

-La composición de las imágenes se ha realizado respetando en todo momento los esquemas de iluminación con que pintaban los más insignes maestros barrocos del siglo XVII. También la estética del posado y el vestuario eran, como corresponde a su época, ciertamente barrocos en el sentido actual del término. En esto no he estado solo yo sino que he tenido ayuda de la estilista Verónica Martínez y del experto en sociología de la indumentaria Paco Beltrán. Aunque previa al disparo fotográfico, estuvo la fase de documentación del proyecto. Entre ambas cosas, estuve ocupado durante algo más de dos años.

-¿Contribuirá su obra a que los lectores vuelvan de nuevo su mirada hacía 'El Quijote'?

-Espero que sí. Confío en que las once fotografías de la muestra supongan un soplo de aire fresco, al inspirarse en personajes nunca vistos, abordados bajo una técnica fotográfica y un fundamento científico en el tratamiento de la novela.