La extracción del barco fenicio de Mazarrón se aplaza entre seis y ocho meses

Tres buzos examinan el pecio de La Isla durante la campaña arqueológica del pasado mes de agosto. / consejería de cultura
Tres buzos examinan el pecio de La Isla durante la campaña arqueológica del pasado mes de agosto. / consejería de cultura

Ministerio y Consejería acuerdan reforzar las medidas de seguridad en el 'sarcófago' a la espera de un plan integral de conservación

Miguel Rubio
MIGUEL RUBIO

El rescate del barco fenicio de La Isla puede esperar entre seis y ocho meses, a tenor de los últimos informes realizados por los técnicos. Los resultados «no son alarmantes», según argumentó ayer el director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Román Fernández-Baca, tras la reunión que mantuvieron en Madrid altos cargos de su departamento y de la Comunidad Autónoma, asesorados por la Comisión Científica de Seguimiento del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. El Ministerio y la Consejería de Cultura adoptaron lo que parece una solución salomónica: trabajar de manera conjunta en la conservación y puesta en valor del pecio, sin descartar, eso sí, la opción de la extracción.

El director general del Instituto de las Industrias Culturales, José Antonio Lorca, explicó que la necesidad del estudio arqueológico realizado el pasado mes de agosto se produjo «al observar la rapidez con la que se erosionaba la arena de la zona, poniendo en peligro la integridad del pecio, que se sitúa en parte sobre una roca». Por ello, dijo, se pensó en una extracción desde el principio aunque, ahora, después de los informes, se ha determinado que hay más tiempo de actuación, en concreto, «entre seis y ocho meses», porque esa erosión «no es tan rápida».

Fernández-Baca, por su parte, indicó que ahora se trabajará de forma conjunta en medidas para «estabilizar» fondo, pecio y estructura. También resaltó el acuerdo de ir «todos a una» en este proyecto y, principalmente, llegar a lo mejor para esta pieza, datado en el siglo VII antes de Cristo. Aún así, Fernández-Baca no rechazó de forma contundente la extracción y se limitó a señalar que se verá «un proyecto integral» para una «conservación y puesta en valor del barco».

La técnica de la comisión que ha estudiado este caso apuntó que en el acuerdo también se ha determinado la actuación conjunta en el caso de sacar el barco del mar, que fija que las dos administraciones tendrán que responsabilizarse y garantizar todo el proceso: los estudios históricos, el rescate, la gestión y la financiación.

El peligro de los temporales

Consejería y Ministerio se podrán a trabajar ahora en un proyecto integral de conservación «que no excluye la extracción», según indicó la Consejería en un comunicado. Añade que «los expertos han constatado la cohesión estructural de la embarcación», aunque también advierten «del deterioro progresivo» que ha sufrido el 'sarcófago' de hierro que cubre el pecio bajo el agua, instalado en 1999, y alertan «del riesgo que podría sufrir en el futuro por la acción de los temporales».

Así, «hasta que se tome una solución definitiva, se consolidará el sistema de protección actual y se reforzará la monitorización del yacimiento para verificar que las condiciones de conservación son las idóneas en todo momento». Hasta ahora, esas labores las llevaban a cabo los expertos del museo Arqua de Cartagena. El Ministerio remarcó que «se emprenderán acciones inmediatas para evitar que los temporales puedan deteriorar el pecio».

La delegación regional desplaza a Madrid estaba formada, además de Lorca, por el nuevo director general de Bienes Culturales, Rafael Gómez; el alcalde de Mazarrón, Gaspar Miras, y el edil de Patrimonio Histórico, Ginés Campillo, además de Iván Negueruela, máximo responsable del Arqua.

Un desmontaje por secciones y en ocho semanas de trabajos

El rescate del barco fenicio 'Mazarrón II' lleva semanas planificado. La Consejería de Cultura publicó la licitación del proyecto a principios del pasado mes de julio, con una inversión que ronda los 100.000 euros. El documento técnico incluye los detalles a tener en cuenta para una operación tan delicada, al tratarse de un bien de interés cultural (BIC) datado en el siglo VII antes de Cristo.

El técnico que firma el proyecto, el arqueólogo Carlos de Juan, remarca «la dificultad que podría representar hacer la extracción en un único bloque, por el estado en el que se encuentra el pecio». Así su propuesta es proceder al desmontaje del casco de la nave, que se ha dividido en ocho secciones siguiendo «las líneas de fractura conocidas y las juntas arquitectónicas». «El objetivo prioritario -añade- es que el desmonte del pecio sea en el menor número de porciones posibles», y no se descarta tener que recurrir a «una separación mecánica». Para sacar a la superficie las piezas de mayor previsto, se ha dispuesto de un sistema de globos elevadores. Las tareas de rescate se prolongarían durante ocho semanas, según el cronograma previsto. La restauración está prevista por liofilización (deshidratación) y no «por impregnación en politienglicol a saturación».

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