Nuestro hombre en La Habana

Antonio Sánchez Sandoval, en la sede de Aguas de La Habana. / óscar castro
Antonio Sánchez Sandoval, en la sede de Aguas de La Habana. / óscar castro

Un murciano de Aljucer tiene a su cargo el suministro de agua en la capital cubana

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

¿Quién le iba a decir al régimen que instauró Fidel Castro que, llegado el tiempo, pondría en manos de una empresa privada el suministro y gestión del agua urbana de La Habana? ¿Y cómo podía imaginar Antonio Sánchez Sandoval, un murciano nacido en Aljucer y crecido profesionalmente en Hidrogea, que estaría al frente de este cometido? Mientras que en España hay colectivos que piden ahora municipalizar el servicio de aguas relegando la gestión privada, en Cuba, que fue uno de los bastiones del comunismo, se ha recurrido a la empresa privada para gestionar este servicio vital para la población.

Antonio Sánchez Sandoval, licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Murcia, soltero con 43 años, fue nombrado en septiembre director general de Aguas de La Habana S.A., que pertenece al Grupo Agbar, controlado por la multinacional Suez. En este sentido, la concesionaria cubana tiene una estructura muy similar a la de Emuasa en Murcia, también del mismo grupo. El Estado cubano, a través del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, posee el 50% de la sociedad, mientras que Agbar, que es el socio tecnológico y el operador, tiene el 45%. El empresario canario Enrique Martinón Armas maneja el 5% restante.

Con 4.000 empleados

Nuestro hombre en La Habana no ha salido de la célebre novela de espionaje de Graham Greene, sino de Hidrogea-Murcia. Hace siete años se trasladó a Cuba como director económico de la concesionaria, y el mes pasado ascendió al puesto de máxima responsabilidad. ¿Choca que una empresa privada gestione en Cuba un servicio básico tan importante? Antonio Sánchez comenta que más allá de la política «siempre está el servicio a la población. Si una empresa privada te puede ayudar, lo mejor que puedes hacer es contar con su colaboración. Nosotros demostramos que somos serios y que operamos con eficacia en todo el mundo».

Destaca el hecho de que Agbar «es la única empresa de capital extranjero que presta un servicio público a la población cubana», y además tan vital como el del agua. El Estado sigue teniendo a su cargo el gas, electricidad, teléfonos, transportes y otros muchos servicios públicos.

Antonio Sánchez Sandoval, que empezó en Hidrogea-Murcia, dirige la única empresa de capital extranjero que gestiona un servicio público en el singular régimen de la isla

Antonio Sánchez tiene 4.000 trabajadores a su cargo. Todos son cubanos, excepto siete técnicos extranjeros. La concesionaria suministra agua a los 15 municipios de la provincia de La Habana, incluida la capital. Son 2,5 millones de habitantes que consumen mucha agua a diario, en parte porque no está arraigada la conciencia del ahorro.

Apenas hay contadores

Uno de los objetivos de Antonio Sánchez son las campañas de concienciación para que la población haga un uso más sostenible de los recursos, unido a la adecuación de las infraestructuras. También hay mucho trabajo que hacer para renovar las instalaciones de las viviendas y las redes urbanas, donde se producen fugas y pérdidas de hasta el 50%, apunta.

«En las viviendas apenas hay contadores; solo un 20% tiene aparatos de medición. Hay que ir instalándolos poco a poco en cada casa para que se valore el agua», comenta, mientras enumera lo mucho que queda por hacer.

«Puede que no sea un gran negocio, pero lo más importante para nosotros es prestar este servicio a los cubanos»

«Aunque Cuba dispone de bastante agua, hay que hacer restricciones debido a las características del sistema de suministro. Esto hace que a un pueblo le demos agua un día, y después al pueblo siguiente. Así funcionamos. La media de servicio es de 9 horas al día, ya que aún no tenemos capacidad para cubrir las 24 horas. Nuestra principal prioridad es lograr la continuidad del suministro», explica Sánchez Sandoval. Pese a las limitaciones de este sistema, a la población no le falta agua. Tiene depósitos en sus viviendas para almacenar la que necesitan.

El agua tiene bastante calidad, señala, y se extrae mayoritariamente de pozos alimentados por la lluvia. La ciudad de La Habana cuenta además con un manantial que cubre el 20% de las demandas de sus habitantes. El agua es prácticamente gratis para la población. Cada vecino paga 1 peso cubano al mes; 24 pesos hacen un dólar. No parece un gran negocio. «Puede que no lo sea, pero para nuestra empresa es mucho más importante estar en Cuba prestando este servicio tan necesario para la población», contesta.

El agua se obtiene principalmente de pozos y es casi gratis: cada vecino paga 1 peso al mes

El grupo Agbar obtuvo en el año 2000 la concesión en la provincia de La Habana, por un periodo de 25 años prorrogables. Antes de constituir la sociedad mixta estuvo gestionando el suministro de agua en Varadero, la zona turística por excelencia de Cuba, donde llegó en 1994. Luego asesoró al Estado cubano, que reclamó su colaboración para mejorar el suministro en la capital.

«Aquí también sufrimos periodos de sequía»

Antonio Sánchez llegó a Cuba con el bagaje y la experiencia profesional adquirida en la Región de Murcia, tan habituada a la falta de agua. «En Cuba también sufrimos periodos de sequía», advierte. «Podemos tener tres años de escasez y de descenso de lluvias». La isla necesita más infraestructuras hidráulicas y obras de regulación. Las precipitaciones alcanzan en la zona norte los 3.000 litros por metro cuadrado al año -diez veces más que en Murcia-, y los 1.000 litros en la costa sur.«El compromiso asumido y las expectativas que la empresa ha despertado en todos nuestros clientes suponen un reto de gran envergadura», señala. «El trabajo desarrollado por todos los agentes implicados, accionistas, trabajadores, administración y clientes, ha permitido disponer hoy de una organización consolidada, con medios y tecnologías punteras a escala mundial, personal motivado y capacitado».

Antonio Sánchez explica que Aguas de La Habana gestiona los servicios de agua potable, alcantarillado, saneamiento y drenaje. Asimismo, desarrolla y mejora la infraestructura de redes hidráulicas en el centro y oeste de la capital del país, contribuyendo así a la conservación del medio ambiente y la salud pública. Agbar, elsocio operador, aporta su conocimiento y experiencia en la gestión y facilita créditos por un volumen de 24,7 millones de dólares, que se suman a otros recursos públicos para acometer el plan de inversiones en infraestructuras de la sociedad.