«En el futuro, las empresas serán responsables o desaparecerán»

Juan José Almagro. / LV
Juan José Almagro. / LV

Juan José Almagro, presidente de honor de la Cátedra de RSC de la UMU

M. R. MARTÍNEZ Murcia

Aviso a navegantes: las exigencias éticas de los ciudadanos van a más, así que, «en el futuro, las empresas serán responsables o desaparecerán». La advertencia parte de Juan José Almagro, ex director general de Mapfre y vicepresidente de Unicef España hasta enero, quien ya ha impartido más de un millar de conferencias, principalmente en España e Iberoamérica, para defender la honestidad en el mundo de los negocios. Experto en Ciencias del Trabajo y en Derecho Público, el presidente de honor de la Cátedra de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la Universidad de Murcia, un departamento que ya tiene abierta la inscripción para su máster en esa especialidad, aboga por trabajar en la búsqueda del bien común.

-'«Haz todo lo que puedas por ser una persona buena y amable»'. La frase es de alguien que cuenta en un blog su experiencia tras ver muy cercano su fin. ¿Resume la esencia de la responsabilidad social (RS)?

-La esencia de la responsabilidad social es, sobre todo, el compromiso, y hunde sus raíces en lo que Cicerón nos enseñó sobre nuestros deberes: la honestidad, como parte de nuestra conducta vital; la solidaridad y la participación activa en la vida de la 'polis', es decir, en los asuntos que nos importan a todos, en la búsqueda del bien común.

-¿Marcó la crisis pasada un cambio en la ética empresarial?

-La gran crisis hizo paralizar, e incluso retroceder, los avances que se habían producido en el mundo de la RS. Muchos pensaron, a mi juicio, equivocadamente, que había que centrarse en los resultados, olvidando que la RS no cuesta dinero; es la irresponsabilidad social lo que puede arruinarnos.

-¿Hacia dónde camina la RSC? ¿Qué retos afronta en un mundo tan cambiante?

-La nueva era de la responsabilidad social son los diecisiete objetivos del desarrollo sostenible aprobados por la ONU en septiembre de 2015, que nos enseñan el camino de un mundo diferente. Y mejor si somos capaces de trabajar en su cumplimiento y no retrasarnos en su aplicación, algo que desafortunadamente está ocurriendo.

-¿Qué futuro aguarda a las empresas y a otras organizaciones, también a la Administración, que no sean responsables en su gestión?

-Muchos estamos de acuerdo en que, en el futuro, las empresas serán responsables o desaparecerán. Hoy, en pleno siglo XXI, las exigencias éticas de los ciudadanos no pueden rechazarse en ninguno de los ámbitos de nuestra existencia.

-La actualidad muestra casi a diario casos de empresas que dicen ser responsables pero que después se demuestra que no lo son tanto. ¿Cómo separar el grano de la paja en este aspecto?

-Séneca nos enseñó ('Di siempre lo que debes y haz siempre lo que dices') la importancia de la coherencia, una exigencia que, hoy más que nunca, está presente de forma creciente en nuestra vida diaria. Los ciudadanos han aprendido a distinguir entre los que engañan y los que no, entre las empresas que transubstancian bien y las que no son capaces de hacerlo porque confunden bien común con intereses personales. Se impone la recuperación de la ética como una responsabilidad común.

-¿Qué cualidades debe tener un profesional de esta disciplina?

-Muchas empresas y organizaciones cuentan ya con directores de RS; muchas más los tendrán en el futuro. Profesionales formados (y un máster como el que imparte la Universidad de Murcia es especialmente importante) que sean capaces de ayudar a implantar en sus organizaciones un principio: que difícilmente pueden dirigirse personas sin comportamientos éticos basados en relaciones de confianza y respeto profesional. Porque no habrá porvenir para nadie sin una conducta empresarial, personal e institucional capaz de cumplir sus compromisos y de dar cuenta cabal de sí misma. Liderar es también educar.

-Desde su experiencia en Unicef, ¿cómo asiste a la actual crisis migratoria y a la postura de algunos gobiernos y partidos políticos?

-He sido vicepresidente de Unicef hasta enero de este año. Como ciudadano preocupado por los problemas que nos afectan a todos, creo que el tema de los refugiados es nuestra gran asignatura pendiente y un problema al que los políticos no saben dar solución, y deberían hacerlo cuanto antes. La historia de nuestro mundo, lo queramos o no, es la historia de las migraciones y, como Borges nos recordaba, antes se recorría el mundo, que es de todos, como una gran casa con muchas habitaciones.