Un explosivo cóctel de alcohol y energizantes

Adolescentes, durante un botellón en la calle / a. Gómez
Adolescentes, durante un botellón en la calle / a. Gómez

Los expertos alertan de los riesgos de las bebidas energéticas tras la muerte de un joven que mezcló dos latas de este producto con grandes cantidades de ron

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

La muerte de un hombre de 30 años en Los Alcázares, este martes, tras ingerir una botella de ron acompañada de dos latas de una bebida energética ha puesto de nuevo en evidencia, de la forma más trágica, los gravísimos efectos que puede llegar a provocar el cóctel explosivo que supone mezclar el alcohol con estos energizantes. Más allá de este caso concreto, cuyas circunstancias tendrá que determinar la autopsia, los expertos hace años que advierten de los riesgos de sustituir los habituales refrescos por este tipo de productos a la hora de tomar copas, una práctica habitual sobre todo en jóvenes y adolescentes.

«El consumo debería prohibirse a los menores de edad», advierte el bioquímico José Manuel López Nicolás

La cantidad de alcohol ingerida por la víctima -una botella de ron- es tan desorbitada que pudo ser causa más que suficiente, por sí sola, para el fallecimiento. Pero, precisamente, el riesgo de las bebidas energéticas reside en que contribuyen a este consumo excesivo y sin freno. «Si te tomas dos copas, lo habitual es que te entre sueño y dejes de beber. Sin embargo, con estas bebidas ingieres unas elevadas dosis de cafeína que te animan a seguir», señala José Manuel López Nicolás, profesor de Bioquímica y Biología Molecular de la UMU y miembro del comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Asean).

Lo que contienen estas bebidas

Sobredosis de cafeína
Una lata de 500 mililitros de bebida energética contiene hasta unos 160 miligramos de cafeína. Con dos latas, estaríamos ya rozando o superando la dosis máxima diaria recomendada en adultos, dependiendo del peso corporal. En menores y embarazadas, una sola lata puede ya suponer riesgo.
Azúcar a paletadas
Cada lata de 500 mililitros contiene entre 55 y 75 gramos de azúcar (esta última cantidad es la equivalente a 15 sobrecitos de azúcar). La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece en 50 gramos la dosis máxima de azúcar diaria para no poner en riesgo la salud, y recomienda, como lo más óptimo, una dosis de 25 gramos. En definitiva, una lata de bebida energética puede llegar a triplicar esta dosis considerada saludable.
Supuesto enriquecimiento vitamínico
Las marcas suelen publicitar la presencia de vitaminas del grupo B en estos productos. Según el profesor de Bioquímica José Manuel López Nicolás, su presencia es «ridícula e innecesaria» porque la vitamina B ya está presente en la dieta habitual.
¿Para qué sirve la taurina?
Es otro de los componentes publicitados en algunas de estas bebidas. No hay evidencia de que la incorporación de este aminoácido a la bebida aporte nada, entre otras cosas porque nuestro organismo ya produce taurina.

Dependiendo de la marca, una lata de 500 mililitros puede contener unos 160 miligramos de cafeína, lo que equivale a tomarse de golpe entre dos y tres cafés. Con dos latas, se roza peligrosamente o incluso se supera, dependiendo del peso de la persona, la cantidad máxima diaria de cafeína recomendada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas en inglés). Eso en el caso de los adultos, porque en mujeres embarazadas, en personas con problemas cardíacos y en menores, una sola lata puede suponer ya un peligro para la salud.

Los servicios de Urgencias atienden periódicamente a adolescentes y jóvenes que acuden bajo los efectos de estas bebidas. Habitualmente, son personas que las han consumido junto con alcohol, pero no siempre. «Presentan ansiedad, taquicardia o nerviosismo, aunque no hemos tenido casos graves», explica Pascual Piñera, jefe de Urgencias del Reina Sofía.

El exceso de cafeína no es el único elemento poco saludable de estas bebidas. El chute de azúcar puede llegar a suponer un riesgo aún mayor. Cada lata de 500 mililitros llega a contener hasta 75 gramos de azúcar, según denuncia López Nicolás en 'Scientia', uno de los blogs de divulgación científica más exitosos de España. «La actual recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que el consumo de azúcares añadidos no debe sobrepasar los 50 gramos diarios», recuerda el bioquímico murciano. Como dosis más saludable, la OMS recomienda 25 gramos diarios. Esto significa que consumir una sola lata de estas bebidas implica triplicar la dosis recomendada.

En definitiva, las bebidas energéticas aportan poco -o más bien nada- y conllevan riesgos, incluso aunque no se acompañen de alcohol. «Un consumo excesivo puede provocar palpitaciones, aceleración del ritmo cardíaco, trastornos del sueño y de la conducta e incluso paro cardíaco», advierte José Carlos Vicente, director general de Salud Pública. Por ello, la Consejería está estudiando iniciativas para concienciar a la población.

Especialmente preocupante resulta el alto consumo de estos productos por parte de menores. Según un amplio estudio de la EFSA, publicado en 2013, el 18% de los niños y niñas europeos de hasta diez años toman de vez en cuando bebidas energéticas. Atendiendo a las cantidades de cafeína y azúcar, es un consumo por completo contraindicado. «Debería prohibirse su venta a los menores de edad, como ya se hace con el tabaco y el alcohol», sugiere José Manuel López Nicolás. También el endocrino Juan Madrid alerta de lo «tremendamente perjudiciales» que resultan estos productos para los menores. Entre otros efectos, pueden afectar al rendimiento escolar y aumentar la obesidad infantil.