«La escuché gritar, pero me daba miedo que me pegasen a mí también»

La detenida por omisión de socorro a la víctima, ayer, tras su salida del juzgado. / Edu Botella / AGM
La detenida por omisión de socorro a la víctima, ayer, tras su salida del juzgado. / Edu Botella / AGM

La arrestada por omisión de socorro en la presunta violación grupal del pasado sábado en Murcia queda en libertad, pero con la obligación de comparecer en el juzgado

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

Temblorosa, llorando y con una bolsa de basura en la cabeza para proteger su imagen. Así salió ayer tarde de la Ciudad de la Justicia la detenida por omisión de socorro a la víctima de la supuesta violación múltiple cometida el sábado en la calle Santa Rita, en Murcia. Quedó en libertad, pero con la obligación de comparecer en el juzgado.

«Yo no pude hacer nada... No podía... Si a mí me pasó lo mismo hace años», lamentó entre sollozos a 'La Verdad'. Le pasó lo mismo hace años, pero entonces no denunció y tampoco quiso dar más detalles ayer. Solo lo afirmó con impotencia y lágrimas. La mujer, de nacionalidad ucraniana, relató que fue «a comer» a la vivienda en la que se produjeron los hechos, pero que ella no vive allí. No quiso especificar la relación que tiene con los detenidos y la víctima, tan solo aclaró que son «conocidos» y que ella iba de vez en cuando a ese piso del número 6 de Santa Rita.

Al ser preguntada por su versión de los hechos, la joven aseguró que cuando ella llegó a comer, la víctima «llevaba horas allí. Estaba durmiendo en el salón», señaló contradiciendo así la versión de la denunciante, que dijo a los agentes de la Policía Nacional que los tres hombres la habían asaltado y metido a la fuerza en la vivienda, donde supuestamente cometieron la violación múltiple. «Yo no vi que la violasen. Me habría vuelto loca de verlo. Pero no es cierto que la cogieron en el portal», reiteró. Sobre la agresión sexual, dijo que «no creo que lo de la violación sea cierta, pero no lo sé».

Le costaba acabar las frases a causa de los nervios y dio a entender que ella no pudo ver de forma concreta cómo sucedieron los hechos. Tan solo añadió que «la puerta estaba cerrada. Yo solamente escuché gritos y nada más», y repitió, una y otra vez, que ella «no podía hacer nada», porque «si me hubiese arriesgado a hacer algo, seguro que me habrían pegado a mí también». Lo que sí quiso dejar claro fue su desacuerdo con la actuación policial, porque «no es justo que me hayan metido a mí a los calabozos sin haber hecho nada. Toda la noche he estado allí... Ha sido muy duro, muy duro».

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