Detienen a un joven acusado de matar a su padre y tirar su cuerpo a un pozo

La puerta principal de la casa donde apareció el cuerpo del vecino de Los Garres, precintada por la Policía Nacional. / JAVIER CARRIÓN / AGM
La puerta principal de la casa donde apareció el cuerpo del vecino de Los Garres, precintada por la Policía Nacional. / JAVIER CARRIÓN / AGM

Familiares del presunto parricida creen que la muerte se produjo tras una discusión entre 'El Rajao' y su hijo en su vivienda de Los Garres

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

María, Loles, 'El Alfon', Ana y 'Los Chungos'. Son algunos de los nombres escritos con pintura blanca sobre una de las paredes de la fachada en la casa de huerta de Miguel L. de 56 años, conocido como 'El Rajao'. Su cadáver apareció el sábado en el fondo de un pozo, en el patio de la vivienda, y poco después su hijo, M. L. G., fue detenido acusado de parricidio.

Las pintadas son la herencia de una época pasada en la que la vivienda, situada en el número 74 de la calle de Los Sauras de la pedanía murciana de Los Garres, fue tomada por okupas. De eso hace ya varios años. Antes, la casa estuvo alquilada a gente con pocos recursos hasta que el padre de Miguel L. murió. En esa época, 'El Rajao' trabajaba en una gasolinera de Los Garres y estaba pasando una mala racha. Se había separado de su mujer y madre de su hijo. Al heredar la casa de su padre optó por tabicar puertas y ventanas para evitar el asalto de intrusos a su propiedad.

La casa es antigua, tiene más de 70 años y está en medio de la huerta, junto a una ciénaga que, en épocas muy anteriores, embalsaba el agua que la familia de agricultores necesitaba para regar los cultivos. Pero en los últimos años quedó abandonada. Cerrada. Sin habitar. Con el huerto descuidado y los árboles medio muertos. Hace un año, el hombre dejó el trabajo que realizaba cuidando a una persona mayor en Murcia, y volvió a la casa de la huerta. En la parte trasera, junto a la ciénaga, amontonó los desperdicios formando una montaña de escombros y fruta podrida que hoy está tomada por las moscas. 'El Rajao' bebía. Eso dicen algunos de sus familiares y vecinos. Se pasaba las horas muertas sentado en el escalón de la puerta de su casa, «viendo pasar la gente junto a su cartón de vino», asegura un vecino. Su hijo, M. L. G. de 28 años, vivía con su novia en la pedanía de La Alberca.

«Al ver a los agentes, el chico huyó por los huertos, pero lo atraparon»

Su pareja también fue arrestada como supuesta encubridora del delito

La soledad en la que se encontraba su padre después del traslado le empujó a mudarse, junto a su novia, a la casa de la huerta hace unos meses. «No quería que estuviera solo», afirma Mariano, tío del joven y excuñado de la víctima. Esa decisión pudo provocar la deriva de la relación entre padre e hijo. El joven fue detenido el pasado sábado tras aparecer el cuerpo de su progenitor en el fondo de un pozo, envuelto en una manta, situado en el patio interior de la vivienda. Fueron los bomberos los que rescataron el cadáver.

Varios días fallecido

Por el momento, no se sabe el tiempo que llevaba allí ni qué pasó. Lo que se conoce es que hacía tiempo que al hombre no se le veía en la puerta de su casa sentado en el escalón. Que el sábado por la tarde, el carril de Los Sauras estuvo acordonado por la Policía Nacional. Que, según testigos presenciales, cuando los agentes llegaron a la casa, el hijo huyó atravesando los huertos. «Los policías fueron tras él y lo cogieron. Salió esposado de la casa y por la noche se llevaron el cuerpo de su padre», recuerda una vecina. Que el hombre llevaba varios días muerto, según revelan fuentes cercanas al caso. Y que los agentes también detuvieron a la compañera sentimental del presunto parricida como encubridora del delito al no informar a los agentes de lo ocurrido.

Regresó hace unos meses a casa de su progenitor «para ayudarle»

M. L. G. fue detenido el sábado acusado de matar a su padre y arrojar el cuerpo a un pozo. Ningún miembro de su familia supo de su arresto hasta que ayer 'La Verdad' publicó la noticia en su edición digital a las 12 del mediodía, según aseguraron. El motivo de ese desconocimiento, indican, es que el supuesto parricida no avisó a ninguno de sus allegados tras su arresto. «No llamó a nadie para no preocuparnos», indica un tío del acusado.

Otro familiar relata que el joven pasó una mala época tras una separación traumática de sus padres. Pero luego se volvió un chico trabajador. «Estuvo en un lavadero de coches de Los Garres. Luego encontró empleo en una empresa de piensos, y ahora había vuelto a otro centro de lavado en Murcia», explica una de sus primas. «Hace una semana lo vi en una confitería», añade. «Venía del supermercado y me dijo que estaba bien con su chica, haciendo una vida normal y que se había ido a vivir con su padre para ayudarle, por eso estamos sorprendidos».

Ambos permanecieron durante toda la jornada de ayer en los calabozos de la Policía, donde fueron interrogados para esclarecer si el parricidio fue el resultado de una violenta disputa o si pudo haber sido un acto premeditado. Ayer, algunos familiares acudieron a la vivienda conmocionados al enterarse de lo sucedido.

«Al ver la foto de la casa me ha dado un vuelco el corazón. Sabía que había sido mi sobrino porque desde que vive con su padre no se llevan muy bien. 'El Rajao' solía beber y lo único que se me ocurre es que hayan discutido, hayan llegado a las manos y, de un mal golpe, mi excuñado haya muerto», supone Mariano. Otra hipótesis que ayer se barajaba en el pueblo tiene que ver con actividades ilícitas que el detenido podría haber estado realizando en la casa. Según la familia más cercana al fallecido, el presunto parricida habría estado envuelto, de alguna manera, en el negocio de la marihuana.

Los vecinos de la zona confirman la presencia de numerosas personas en la casa «con coches de alta gama», hasta altas horas de la madrugada y un constante olor a marihuana durante todo el día proveniente de la vivienda. «No se si solo fumaban, si la vendían o la cultivaba. Pero había días que la entrada estaba atestada de vehículos caros, un olor insoportable a hierba y mucha gente joven», advierte un vecino. Esa posible relación con la droga, podría ser, según apuntan, la causa de que se desencadenara la disputa entre padre e hijo.

A disposición judicial

Está previsto que el joven de 28 años M.L.G. y su compañera sentimental pasen mañana a disposición del juez de guardia de Murcia tras ser detenidos como supuestos autores de los delitos de parricidio y encubrimiento, respectivamente, en Los Garres, informó a EFE una portavoz de la Policía Nacional.

Ambos permanecerán este lunes en dependencias de la Comisaría Nacional de Policía, en Murcia, para continuar con los interrogatorios que permitan esclarecer el motivo del crimen que se llevó la vida de Miguel L., de 56 años, cuyo cadáver fue hallado en el interior de un pozo ubicado en la vivienda familiar.