«Aparentemente, lo que explica a Messi es una especie de autismo»

Estanislao Bachrach posa con su libro. /
Estanislao Bachrach posa con su libro.

biólogo molecular

JAVIER BRAGADOMadrid

Estanislao Bachrach es un biólogo molecular que aprovecha los descubrimientos científicos para optimizar el rendimiento de los cerebros. Quien fuera durante cinco años profesor en Harvard se dedica ahora a divulgar en charlas y publicaciones como su reciente libro En cambio los consejos y métodos para que cualquiera pueda adaptarlos a sí mismo. Pero junto a su labor de enseñanza hay un hombre fascinado por su aplicación entre los atletas de élite.

«El deportista es como un drogadicto. Es una adicción, el querer ganar, superarse... Y eso es muy motivante para mi trabajo. Es un cerebro en busca de mejorar, yo no me dedico a cerebros enfermos sino a los que buscar mejorarse», anticipa quien ahora ayuda a la joven selección de hockey hierba femenina argentina.

«Trabajé con la plantilla de River Plate en un momento muy difícil. Estaban en la segunda división, faltaban diez días para terminar el torneo y ahí fue cuando me llamaron para trabajar un poco con la cabeza de los jugadores», recuerda el porteño. «Era muy aficionado al fútbol desde la televisión, me enojaba con los futbolistas y fui con muchos prejuicios ahí. Me llevé sorpresas gratas con buena gente, con ganas de mejorar, de aprender, mucho menos egoístas de lo que pensaba», confiesa.

«En esos cinco o seis días concentré mucho trabajo en bajar la presión. Había mucho miedo y angustia. Hicimos mucho trabajo con el control de las emociones y con el trabajo en el equipo porque cualquier fragilidad en las personas se puede ver en el campo de juego», explica.

El déficit de Messi

En su faceta de aficionado al fútbol se cruza un nombre que asume como un reto para descifrar: Lionel Messi. «Científicamente no podemos explicar qué es lo que tiene. Obviamente tiene mucho talento, pero no sólo en los pies porque los dirige la cabeza. Las teorías lo que dicen es que él lo hace muy, muy bien con la cabeza sin darse cuenta. Cuando está en un campo de fútbol y tiene la pelota en los pies puede tomar cientos de decisiones, pero aparentemente tiene un déficit, que en este caso es algo ventajoso, por el cual le hace tomar una o dos decisiones nada más. Restringe de 100 a 2 y encima las dos las hace bien o tiene la creatividad o el talento en los pies para poder hacerla bien. Es una especie de autismo», detalla con pasión sobre su compatriota.

¿Es por eso que se muestra tan tímido en público? «Quizás tenga que ver con cierto autismo o introspección. Es un líder más en silencio que otra cosa. Estamos acostumbrados en el fútbol a los líderes que hablan, que gritan, que manejan, que llevan y este es uno diferente», responde Bachrach y matiza: «Todo equipo tiene sus personajes o sus tipos de liderazgo. Unos son necesarios en ciertos contextos y otros quizás en el día a día habitual, pero un Mascherano o un Sergio Ramos podrían ser un gran líder. Mi trabajo es fortalecer aquellos que no son naturales».

«Lo que pasa es que hablamos de una persona que es maravillosa, muy diferente. Un Ronaldo, un Messi o un Guardiola. Nuestro trabajo está apuntado más a las personas más normales. Yo no podría hacer nada con Messi, él me enseñaría a mí», reconoce sobre su ayuda potencial al astro argentino. Entonces es el momento de plantear la explicación la increíble mejoría del La Pulga desde su regreso a España en diciembre. «Es que es una persona. ¿Cuántas veces hemos escuchado que Messi juega de una forma en en el Barça y de otra forma en la selección? Contexto. Ni mal, ni bien, sino diferente. Quizás sea un problema de él o del que le pide más todo el tiempo», teoriza.

«[El entrenador Matías] Almeida en River me decía: Trabajo en equipo, que la gente esté bien; porque si empiezan a tener peleas internas que luego se ven en el campo de juego. A corto plazo quizás tengas buen resultado pero a largo plazo un equipo que no se lleva bien... Como el Real Madrid», desliza para descartar los problemas en el vestuario azulgrana.

«Nadal puede más que cualquiera»

Otro deporte que conoce en bien es el de las raquetas. «Me pasó trabajar con un tenista muy grande y decirme: No quiero seguir, no tengo más ganas. Entonces me fui porque no sirve, ya que es un trabajo muy interno. Trabajamos mucho sobre el deseo», señala. Entonces aparece el nombre de Rafael Nadal, la estrella que ha reconocido que sus dudas han aumentado esta campaña. Sin embargo, el especialista en el cerebro le sitúa en otra dimensión: «Los científicos hoy sabemos cuáles son esas áreas, dónde están, a qué se dedican y cómo hacer para que no haya interferencias para que estén lo más engrasadas posibles. Es imposible que todas estén perfectas. Depende de la cabeza de cada uno. Pero si a Nadal le pasa algo, al siguiente día juega igual».

Bachrach, quien ha cenado un par de veces con el balear y con su tío y entrenador, Toni, vuelve a apuntar al deseo como su principal herramienta para volver a ser el número 1: «Es como un entrenamiento extra. Yo creo que Nadal puede, sobre todo él, que ha demostrado que puede más que cualquier ser humano. La pregunta es: ¿quiere? ¿es él quien quiere o el entorno? Es la clave».