Un Madrid serio y muy profesional

Los jugadores del Madrid celebran un gol Efe/
Los jugadores del Madrid celebran un gol Efe

Óscar Muñoz marcó un gol histórico para el voluntarioso Cornellà, pero el equipo de Ancelotti mostró su gran superioridad

IGNACIO TYLKOMadrid

Más allá del resultado, fue un día de fiesta grande en Cornellà, la ciudad más poblada del Bajo Llobregat. Jornada inolvidable para esos casi 900 chavales de la escuela de fútbol que hicieron pasillo al primer equipo cuando los jugadores que dirige Jordi Roger, el técnico milagro que les condujo de Tercera a Segunda B, cruzaron la única calle que separa sus instalaciones de las del Espanyol, donde se disputó el partido para aumentar la recaudación, cubrir más de la mitad de presupuesto y permitir que miles de madridistas que residen en Cataluña asistieran a ver de cerca a sus ídolos.

A lo largo de la mañana, muchos de los semiprofesionales verdes tuvieron que acudir a sus trabajos o a las aulas universitarias. Óscar Muñoz, el delantero de 27 años que hizo historia al marcar el gol que suponía el empate provisional, compagina el fútbol con la carrera de Farmacia. Ha militado ya en 14 equipos modestos y firmó el gol de su vida ante el campeón de Europa. Hizo un gran movimiento, dejó en evidencia a un defensa con tanto oficio como Arbeloa, y fusiló a Keylor Navas por el centro. Jugada muy meritoria de un equipo ejemplar. Y un recuerdo para toda la vida en varias generaciones de la familia Muñoz.

Lejos quedan ya los días en los que el Real Madrid hacía el ridículo en este torneo frente a humildes como el Toledo, el Alcorcón o el Real Unión de Irún. Ahora, gracias en gran medida a Ancelotti, es un equipo con una actitud muy profesional, serio y respetuoso con el adversario. Salvo un remate de tacón en la segunda parte de Marcelo y su excesiva celebración, con volteretas incluidas, cuando marcó el cuarto tanto, no hubo frivolidades, ni vaciles al rival, ni protestas.

Ancelotti reservó a estrellas como Cristiano, Modric, Kroos, Pepe o Sergio Ramos, pero alineó a un once de plenas garantías que dejaba varios detalles curiosos: por primera vez actuaban juntos este curso Khedira e Illarramendi en el eje del centro del campo. Se les notó algo descoordinados y faltos de partidos, sobre todo al alemán. Y sorprendió ver de inicio a Carvajal en el lateral zurdo y a Arbeloa por la derecha. Pensó el técnico italiano que, a pesar de la endeblez del rival, era una excelente ocasión para ensayar por si durante la temporada surge algún momento de necesidad por ausencias simultáneas de Marcelo y Coentrao.

Doblete de Varane

El Cornellà comenzó con la intensidad que suele caracterizar a los modestos en este tipo de batallas heroicas de David contra Goliat. Trató de juntar las líneas en su campo pero se mostró osado cuando pisó el campo del Real Madrid. Marcó en la única ocasión de la que disfrutó durante la primera parte y sólo sufrió a balón parado. Frenó de maravilla las acometidas de los merengues y anuló en ese lapso a dos jugadores de talla mundial como Chicharito y Benzema . A balón parado sí se produjo una diferencia enorme, y eso que el Real Madrid no es, precisamente, un equipo que prepare la estrategia como el Atlético del Cholo, por ejemplo. Varane acertó dos veces. Primero entró con gran decisión, superó con soma facilidad al bajito Josele y cabeceó de forma espléndida;_en el segundo gol tuvo mucha fortuna porque golpeó el balón con el hombro.

La segunda parte comenzó con un buen susto para Carvajal, que se dañó el tobillo. Precisó asistencia pero se recuperó bien, ya que el primer cambio fue el de Marcelo por James. La afición catalana jaleó con olés las acciones en las que el Cornellà pudo trenzar varios pases seguidos y aclamó a Isco, convertido en los últimos tiempos en el jugador más brillante del Real Madrid, con permiso, claro está, de Cristiano Ronaldo. El 1-3 lo firmó Chicharito. El mexicano demostró que golea casi de la nada. No había tocado apenas el balón y en una jugada muy enredada se supo buscar el espacio fuera del área para lanzar un tiro raso y cruzado. Los locales, ya sin fuelle, agotaron pronto los cambios. Faltaban aún los minutos para los chavales Medran y De Tomás y el gol del recién entrado Marcelo y su festejo desmedido.