«Dejaron un cuchillo encima de cada una de las camas de mi casa»

La puerta de la casa forzada. / LV
La puerta de la casa forzada. / LV

Los vecinos de Sangonera la Verde denuncian que están siendo víctimas de una oleada de robos en la pedanía y reclaman más seguridad en las calles

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

«He tenido suerte, porque solo me han entrado una vez en un año y yo no estaba dentro. Pero me temo que no será la última vez que pase». Josefina Merino, la propietaria del bar El Rincón de Bartolo, situado en la pedanía murciana de Sangonera la Verde, hizo esta declaración el mismo día que robaron en su local a finales de enero. Desgraciadamente para ella, sus malos augurios se cumplieron hace unos días cuando unos desconocidos entraron en su casa y la desvalijaron. «Con la cantidad de robos que se están produciendo en el pueblo solo era cuestión de tiempo que me volviera a tocar. Llevo varios días con mucha ansiedad. Salgo de mi casa para abrir el bar y voy rezando para que no me hayan entrado. Cuando cierro el negocio por la tarde vuelvo a casa rogando por el camino para que no me hayan robado. Esto es un sin vivir», lamenta la vecina.

La mujer confiesa que desde que se produjo el asalto no puede dormir y que ningún sistema de alarma le va a devolver la tranquilidad que tenía antes de los atracos. «No se puede explicar lo que sientes cuando sabes que un desconocido ha tocado la ropa de tus hijos y ha puesto sus manos encima de tus cosas. Cuando violan la seguridad de tu hogar te invade una angustia que no desaparece y se agrava cuando escuchas un ruido o ves a alguna persona extraña merodear por el lugar en el que tú estás. A mí me tenían fichada». La afectada relata que ese día, tras cerrar el bar a las 16.30 horas, se quedó en el local con unos clientes y no se marchó a su casa, tal y como hace habitualmente. Durante esa tarde, indica, su hermana le dijo que una persona había estado merodeando frente al negocio. «Nos vigilaban y sabían que en mi casa no había nadie por lo que tuvieron varias horas para perpetrar el asalto». A las 20.45 horas regresó junto a su marido a la vivienda, una casa tipo dúplex, y encontró la puerta abierta, «la reventaron de una patada. El marco estaba desencajado y la cerradura tirada en el suelo», recuerda Josefina. En el asalto a la casa, los ladrones se llevaron joyas, móviles, una tableta y una cámara de fotos. Pero lo más inquietante es lo que ellos consideran que puede ser una especie de mensaje que los ladrones quisieron darles.

«Entre el desorden que provocaron vimos que cogieron los cuchillos de mi cocina y los dejaron en algunos lugares concretos con algún propósito. Uno estaba en el suelo de la entrada, otro al final de la escalera, y dos más sobre mi cama y la de mi hijo. No sé que puede significar, pero me da pavor pensar que puede ser algún tipo de amenaza y de pensarlo me tiemblan las piernas», advierte Merino.

En el asalto a la vivienda, los ladrones se llevaron joyas, móviles, una tableta y una cámara de fotos

Patrullas ciudadanas

El robo que sufrió Josefina se suma a una larga lista de asaltos que se están produciendo en la pedanía murciana desde hace varios meses. Los vecinos aseguran que están hartos y están planteando organizar patrullas ciudadanas para vigilar las calles.

«Nos hemos reunido con el alcalde pedáneo y con el delegado del Gobierno y nos dijeron que iban a destinar más policías a la zona, pero por aquí no se ve pasar a ninguno. Los vecinos sabemos quienes son los que están provocando esta oleada de robos. Viven aquí en el pueblo, son conflictivos, y la policía también los tiene identificados. Si les hicieran un seguimiento, en un par de semanas los pillarían, pero no hay voluntad para ello», lamenta la afectada por los robos.