Vistalegre distingue y rinde homenaje a casi 40 comercios que dan vida al barrio

La señora Antonia, en silla de ruedas, charla con su hija, Isa (detrás del mostrador) y con Juanita y su marido, clientes habituales de la tienda./ Nacho García / AGM
La señora Antonia, en silla de ruedas, charla con su hija, Isa (detrás del mostrador) y con Juanita y su marido, clientes habituales de la tienda. / Nacho García / AGM

Serán premiados 13 establecimientos con medio siglo de historia y otros 26 que llevan más de 25 años de actividad

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

Antonia Conesa, a sus 96 años, sigue bajando todos los días a una de las tiendas más populares del barrio de Vistalegre, en la calle Mariano Ruiz Funes. Pero ahora lo hace por gusto, porque es su hija Isabel la que está al frente del negocio. Se llama Papelería Isa, «pero tengo de todo», aclara. Y no hay más que echar un vistazo porque, junto a periódicos y revistas, hay estanterías con pan del día, pastelillos de cabello, frutos secos, golosinas, productos de droguería y juguetes, entre otras muchas cosas. «Mis padres abrieron una tienda de comestibles a unos metros de aquí -explica Isabel- y luego cogieron este bajo, que me dejaron a mí hace 22 años». Los clientes más antiguos aún recuerdan al padre, don Antonio, con su puro. Y la señora Antonia no falta ahora ningún día. Ya no madruga. Va en silla de ruedas, pero eso no impide que vaya perfectamente arreglada y peinada, y con sus labios pintados. «¡Y tiene un cutis!», apostilla Juanita, una de las clientas que, mientras charla con 'La Verdad', le pide a Isa que le ponga media docena de pastelicos de cabello. «Yo vengo a comprar aquí hasta las almendras», hace saber. La señora Antonia disfruta cada mañana conversando con los clientes, algunos de tantos años como tiene el comercio.

Este es uno de los 13 establecimientos que llevan más de 50 años en el barrio y a los que la Asociación de Comerciantes de Vistalegre-Belén, que dirige Santiago Vera, va a rendir un homenaje en el transcurso de una gala que se celebrará el próximo sábado, 30 de marzo, en el restaurante El Patio, también asociado. Asimismo serán distinguidos otros 26 comercios, con 25 años de antigüedad. «Queremos reconocer el trabajo y los años de permanencia de muchos de los comercios que dan vida al barrio», explica Vera.

HOMENAJEADOS

ESTABLECIMIENTOS QUE CUMPLEN 50 AÑOS
Carnicería Carlos Rabal Confitería Juan Mazón
Relojería Joyería Hermanos Cerezo
Panadería Remedios
Carnicería Tomás
Hotel Churra Restaurante Tinger
Café-bar Gran Vía Frutería Floristería Hernández
Papelería Salinas Calle del comercio
Panadería Morote
COMERCIOS QUE CUMPLEN 25 AÑOS
Cortina Hogar Candelaria
Cocina Popular Confecciones Madrid
Coso Café Bar
Estanco Santiago y Zaraíche
Farmacia Helena López Calvo
Encuadernaciones Lencina Quílez Mesón de Pepe
Farmacia Montserrat Calzados Galán
Pliego Sport
Restaurante El Patio
Sánchez Publicidad
Confitería Máiquez
Bar Asterix
Mudanzas La Flota
Formas Peluqueros
Farmacia García Cárdenas
Confitería Reina
Papelería Triángulo
Estanco Dionisio
Ferretería Vistalegre
Papelería Arrixaca
Ferretería Encarna
Flores Muñoz
Frutos Secos Camarasa

La gala de entrega de distinciones se celebra el próximo sábado en el restaurante El Patio

Trato familiar

La carnicería Tomás es otro clásico del barrio. Detrás del mostrador despachan carne y embutidos caseros los hermanos Benito y Braulio, que derrochan simpatía entre sus clientes. «Nos tratamos como si fuésemos familia», asegura Pilar Molina, que acaba de hacer su compra. La carnicería la abrieron los abuelos, Benito y Francisca, el 20 de noviembre de 1969. «En 1984 -explica Benito, el mayor de los dos hermanos- mi padre reformó la carnicería y se quedó con el negocio». Recuerda que, cuando era un crío, con 12 o 13 años, «salía del colegio de los Maristas y me venía aquí a ayudar un rato». Algún día se llevó un susto con la máquina de cortar, pero eso no le quitó la idea de la cabeza. «Un día le dije a mi padre que quería dejar los estudios y ser carnicero». Algún tiempo después siguió sus pasos su hermano Braulio, con quien comparte el día a día en la carnicería.

Además, su madre está al frente de otra carnicería cerca del restaurante El Patio. «Tienes que estar enamorado de tu trabajo; esto es vocacional, como todas las profesiones», afirma. Su clientela se nutre de vecinos del barrio de Vistalegre, pero también les llegan de La Flota «y hasta de Molina y Santomera». Han modernizado el negocio y tienen su página en Facebook. También reciben pedidos por teléfono (en los números 649579585 y 608711044). Además, con motivo de los 50 años cuentan con bolsas, de color rosa, y la dedicatoria «50 años dedicados a ti».

La carnicería Carlos Rabal Baños también abrió sus puertas hace más de 50 años, concretamente a finales de 1965, en la calle Vicente Medina. «Era la única del barrio», comenta su fundador que va a cumplir 74 años y todavía recuerda que «matamos un cordero y dos o tres cerdos en el solar de la Arrixaca vieja para empezar a vender la carne». Carlos cuenta que su padre «tenía una pequeña tienda de comestibles y verduras, y yo tenía 19 años cuando me establecí en este bajo». El negocio, que ahora lleva José Antonio Cascales, tiene su clientela fija, pero también gente de paso ya que está muy próximo el Hospital Morales Meseguer.

En la calle Marqués de los Vélez está la frutería y floristería Hernández. Los cestos con frutas y verduras frescas llaman la atención de quienes pasan por la puerta. «Abrimos mi marido y yo hace 51 años, en septiembre de 1968», explica Mari Carmen Nicolás. «Vendemos flor cortada todo el año, pero los días más fuertes son el Bando de la Huerta, el Día de la Madre o para Todos los Santos». Su hija María lleva ya 11 años al frente de la frutería, en la que también venden conservas, huevos, rosquillas y otros productos de alimentación. «Tenemos clientes de toda la vida y gente que va de paso y se para a comprar».

Juan Mazón también ha heredado un negocio familiar. En su caso, la confitería Mazón, en Marqués de los Vélez. El establecimiento, que inicialmente solo vendía pan y dulces, cuenta ahora con una cafetería en el interior y barra y mesas en el exterior. «La reformamos en 2003 y la llevamos entre mi mujer y mis dos hijos, David, que es el barista, y Alejandro, el pastelero». Una de las cosas más agradables es que mientras tomas un café o saboreas un trozo de bizcocho, puedes ver a través de los cristales cómo se trabaja en el obrador.

El hotel Churra, la relojería joyería Hermanos Cerezo, panadería Remedios, restaurante Tinger, café-bar Gran Vía, papelería Salinas y panadería Morote también han celebrado ya sus bodas de oro levantando la persiana cada día en el barrio. Santiago Vera añade que «tendremos una distinción especial para Confitería Reina, que cerró el pasado verano después de 48 años de actividad, y Papelería Arrixaca, que ha funcionado más de 40 años».