La periodista murciana que encandiló a Sofía Loren

Las amigas Encarnita López y Sofía Loren./
Las amigas Encarnita López y Sofía Loren.

Encarnita López se codeó con los grandes artistas de su época y protagonizó un curioso último viaje a Murcia

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

Fue un chisme, sabroso y raudo como la pólvora, de los años sesenta. Pero, al margen de su veracidad, evidencia cómo una murciana logró codearse con algunos de los personajes más famosos, a lo largo y ancho del mundo, en aquella época. La historia, sin entrar en muchos detalles, recuerda que la célebre Sofía Loren se quedó prendada de una joven periodista murciana, Encarnación López Molina, nacida en 1941, mientras la actriz rodaba en España la recordaba película 'El Cid'.

Al parecer, durante una rueda de prensa, la sagacidad de Encarnita, que así se la conocía en el siglo, cautivó a la estrella cinematográfica, quien la invitó a pasar unos días en su casa de Roma. El editor Benjamín Bentura, fundador de la revista 'Fiesta Española', advirtió en su día de que «fue una relación de muchísima confianza».

En un artículo publicado en el diario 'El Periódico de Cataluña' en 2017, Nuria Navarro recuperó esta historia ya olvidaba y destacó que Encarnita era hija de un corredor de fincas y propietario de un merendero en Murcia. La joven, con apenas 16 años, comenzó su andadura periodística en las páginas del diario 'La Verdad' y obtuvo su título sin mayores contratiempos en la Escuela Oficial de Periodismo dos años más tarde.

Una de las entrevistas que evidenciaron su profesionalidad se la realizó en 1960 a Fabiola de Mora y Aragón, el mismo año en que se casaría con el rey Balduino de Bélgica.

Un triste homenaje

Nuria Navarro aclaró en su reportaje que, «a partir de ahí, vino el despegue. La murciana empezó a tener acceso libre a camerinos, saraos y hasta al Pardo». De hecho, también fue la primera que entrevistó a los nietos del dictador Francisco Franco. Su popularidad le permitió conseguir un papel un papel en la mítica serie 'La casa de los Martínez' y su hogar se convirtió en un lugar frecuentado por artistas de la copla de la talla de Lola Flores, Rocío Dúrcal, Paquita Rico, Rocío Jurado o Carmen Sevilla. Entre sus amigas íntimas contaba también con la mediática Duquesa de Alba. Entretanto, recibió el curioso título de 'Miss Guapa con gafas'. Encarnita nunca olvidó su tierra natal.

En la década de los sesenta sería el suyo un nombre habitual en la prensa local y aparecía vinculado a las más diversas causas. Una de ellas, por ejemplo y como destacó el diario 'Línea' en 1960, fue la convocatoria en el Teatro Romea de la capital de un festival llamado 'Pro Campaña de Navidad', impulsado por 'Radio Juventud'. Esa emisora, con Adolfo Fernández al frente, impulsaría un homenaje a la periodista en 1970. La causa no era agradable.

En la cumbre de su éxito, Encarnita ni imaginó que la muerte la acechaba. Y se hizo presente para atenazar su vida en forma de leucemia cuando apenas contaba con 30 años de edad. Su trayectoria periodística ya había superado en gran medida al resto de sus colegas. Pero antes, aunque a muchos les sorprendió, contrajo matrimonio con un murciano en la iglesia privativa de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El elegido era Jesús María Llamas Llamas, entonces estudiante para aparejador.

En una entrevista concedida a 'Línea' el mismo año de su festival y homenaje, Encarnita se refería al cáncer como «ese misterioso acompañante que intenta destruirme». Su deseo era crear «un hogar cristiano». En aquella conversación recordó su periplo por América, desde Estados Unidos a Guatemala, Panamá o México, donde un desvanecimiento en televisión apuntó los primeros síntomas de la enfermedad.

Durante el tratamiento, como reconoció la periodista, «el clima de Murcia me hizo ver la vida por segunda vez». El homenaje se celebró en Torrevieja, en el denominado recinto de Habaneras. En él participaron artistas de la talla de Luciana Wolf, el murciano Ginés Torrano o la coplera Lolita Sevilla, entre otros. Fue todo un éxito.

La convocatoria evidenció el gran apoyo que tantos amigos le brindaban durante la enfermedad. Pero, por desgracia, no lograría superarla, falleciendo pocos meses más tarde.

Secretaria de Paquita Rico

Cuando murió en Madrid aún protagonizaría otro episodio para la historia. Al menos, si nos atenemos a su curiosidad. Encarnita había manifestado en diversas ocasiones el deseo de ser sepultada en su ciudad natal. Así que, para evitar el lógico papeleo necesario para el traslado del cadáver, su marido, una hermana y Paquita Rico, de quien era amiga y secretaria, decidieron trasladarla en un coche particular. Aunque con tan mala fortuna que en el trayecto se encontraron con un accidente y, a malas penas, lograron pasar el control establecido por la Guardia Civil.

Cuenta la leyenda que Paquita Rico, detenido el vehículo ante la Benemérita, excusó la inmovilidad de Encarnita alegando que se había pasado de copas. Es más, como destacó la escritora Pilar Eyre en la revista 'Lecturas, «los agentes no solo la dejaban circular subyugados por sus ojos de terciopelo» [los de Paquita Rico], entonces una diva de la copla, sino que le franquearon el paso de inmediato. Otro episodio para la repidante existencia de Encarnita, cuyo reconocimiento por la Región que tanto amó aún espera, descansa en el cementerio de Cabezo de Torres.

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