Un pedáneo holandés y un sacerdote polaco en Santo Ángel

Jerôme van Passel y Piort Andrzei Jupowicz, paseando por Santo Ángel. /GUILLERMO CARRIÓN / AGM
Jerôme van Passel y Piort Andrzei Jupowicz, paseando por Santo Ángel. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

Jerôme van Passel y el párroco Piort Andrzej Jupowicz se llevan de maravilla y colaboran en la actividades festivas

David Gómez
DAVID GÓMEZMurcia

Santo Ángel, situada entre La Alberca y Algezares, a las faldas de la montaña, es una de las pedanías del término municipal con menos extranjeros, con solo 325, lo que supone el 4,7% del total de 5.949 habitantes censados. Sin embargo, en el último año se produjo la curiosa circunstancia de que dos de los vecinos más relevantes, el pedáneo y el párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, nacieron fuera de España. Mientras que el presidente de la junta municipal, Jerôme van Passel, procede de Rotterdam, la ciudad holandesa fue la cuna de Erasmo, el sacerdote católico Piotr Andrzej Jupowicz es oriundo de la región de Silesia, en Polonia.

Desde septiembre de 2017, cuando Piotr fue destinado por el obispo a esta parroquia, ambos colaboran estrechamente, pues todavía hay aspectos en la vida cotidiana de un pueblo, sobre todo las fiestas, en los que la política y la religión van de la mano. Y se llevan fenomenal, como pudo comprobar 'La Verdad' el pasado jueves, cuando reunió a ambos, que dominan muy bien la lengua española, en la casa parroquial.

Jerôme van Passel, de 50 años, debe al programa Erasmus no solo encontrar el amor, sino su llegada a España. Su esposa se fue a estudiar a Utrecht, en cuya universidad coincidió con él. Se hicieron novios, se casaron y vivieron en Holanda en los primeros años, hasta que en 1998, debido a la enfermedad del padre de ella, se trasladaron a Murcia. «Estoy muy feliz aquí, aunque echo de menos el verde de Holanda y no llevo bien el clima murciano. Aquí siempre es verano», exclama.

Colaboró con el PSOE haciendo fotografías, pues su cuñado, el periodista Pedro J. Navarro, es militante socialista. Pero nunca se planteó entrar en política, porque no le atrae demasiado. «Sí me gusta la gestión, ayudar a los vecinos, por eso accedí cuando en 2015 me propusieron ser pedáneo de Santo Ángel», admite Jerôme, quien dice que no nota rechazo entre los vecinos por ser extranjero. «Quizás algunos tienen más prejuicios conmigo por representar a un partido de izquierdas». Él, en cambio, se define como una persona de centro y reconoce que no es religioso, aunque no tiene problemas en ir a la iglesia cuando así se lo requiere su cargo.

«Yo sí que voy a misa», bromea el sacerdote Piort, de 37 años, que vino a España empujado por su vocación misionera y por su percepción de los españoles como personas abiertas y acogedoras. Estuvo en Barcelona y Zaragoza, donde trabajó a las órdenes de Manuel Ureña, que fue obispo de Cartagena. «Por lo que él me contaba y porque me gusta la costa, elegí venir a Murcia», recuerda. Se encuentra muy bien en Santo Ángel y está contento con la participación de los vecinos en las celebraciones. Los feligreses, que le llaman Pedro, están encantados con él. Que sus homilías sean breves ayuda a ello.

Jerôme y Piort destacan la buena sintonía que mantienen, pese a las diferencias religiosas y políticas que puedan tener, y se hacen la misma pregunta: «¿Por qué ese interés de algunos en España por dividir?».

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