Más de tres mil vecinos de la Barriada Cuatro Santos firman contra la mezquita

Una mujer pasa ante el local que albergará una mezquita. / J. M. R. / AGM
Una mujer pasa ante el local que albergará una mezquita. / J. M. R. / AGM

C. R. CARTAGENA

El Ayuntamiento recibió ayer, por registro, 3.059 firmas reunidas por la Plataforma Ciudadana Barriada Cuatro Santos, que cuestiona la instalación de una mezquita en un edificio que antes albergaba un gimnasio porque su entorno «no cuenta con las infraestructuras necesarias y adecuadas para dar respuesta al número de fieles que se supone que acudirán a las ceremonias religiosas».

El lugar elegido para instalar el templo es «un inmueble de tres plantas» que, según la plataforma, suman unos mil metros cuadrados. Corresponde a los números 202 y 204 de la calle Ramón y Cajal y ocupa toda la fachada principal y parte de los laterales que dan a Río Muni y Orense. El coordinador de la Comunidad Islámica en la Región de Murcia, Ihab Fahmi, confirmó que allí piensa trasladarse un grupo de San Antón, cuyo local de culto se ha quedado pequeño y que necesita un espacio con capacidad para unos 200 fieles. «Deben tener en cuenta que tres de las calles adyacentes son de dirección única y pueden colapsarse fácilmente, cada día que haya un acto religioso. Más problemas todavía puede haber en fechas señaladas como el Ramadán y la fiesta del cordero», subrayaron desde la plataforma.

La compraventa ya ha sido formalizada ante notario, pero todavía no ha sido registrada. Por eso, no hay ninguna licencia de reforma interior concedida. Según informó el Ayuntamiento, ni siquiera hay una petición oficial presentada. Los miembros de la comunidad islámica que se traslada desde San Antón tienen intención de compartir gastos y arrimar el hombro para acometer la reforma del edificio. Este contará con espacios diferenciados para hombres y mujeres, para que puedan desarrollar las actividades religiosas de manera diferenciada.

«Un lugar consensuado»

«No estamos en contra de ninguna religión, nacionalidad, ni condición social. Solo reivindicamos que ese lugar no es el adecuado para el fin elegido. Es necesario buscar un lugar consensuado, digno y que reúna todas las condiciones para desarrollar los ritos de cualquier confesión o cultura, pero sin ocasionar un perjuicio a los residentes», apuntó la plataforma.