La pequeña ONU de la Politécnica

Hayet (Argelia), Szymon (Polonia), Parishi (India), Margot (Inglaterra), Ketlen (Brasil) y Marina (España), en Ciencias de la Empresa. rodríguez / agm/ J. M.
Hayet (Argelia), Szymon (Polonia), Parishi (India), Margot (Inglaterra), Ketlen (Brasil) y Marina (España), en Ciencias de la Empresa. rodríguez / agm / J. M.

La Universidad acoge en el primer cuatrimestre del curso a 254 estudiantes extranjeros de veinticinco países, un 25% más que el año pasado. Alumnos de cuatro continentes relatan sus primeros meses de estancia en la ciudad

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

«En Inglaterra, mucha gente cree que en el sur de España la mayoría de la gente son ingleses; que es como estar en Inglaterra, solo que hace sol. Para mí, fue una sorpresa muy agradable ver que aquí la mayoría es gente nacida en Cartagena, que es una ciudad turística pero muy auténtica en cuanto a la población. Además, es acogedora. La gente es simpática y tiene ganas de ayudar, algo que para mí es muy bueno porque vine para perfeccionar el español», cuenta Margot Badin. A sus 19 años, después de haber vivido en India y Francia, ha recalado este año en Cartagena, donde por las mañanas trabaja en la modalidad de prácticas en la oficina de Relaciones Internacionales de la Universidad Politécnica (UPCT) y por la tarde da clases de inglés a niños de 5 a 11 años en una academia privada.

Margot, que ha hecho un paréntesis en sus estudios de Ciencias de la Empresa en Inglaterra y tiene previsto realizar una estancia de un año, forma parte de los primeros 254 alumnos llegados en este primer cuatrimestre del curso a la Universidad. La cifra ha aumentado nada menos que un 25% respecto al año pasado, y ya hay veinticinco países de cuatro continentes (Europa, América, África y Asia) representados en aulas y despachos.

ALGUNOS DATOS

Alumnos extranjeros
La Universidad Politécnica de Cartagena ha recibido en el primer cuatrimestre a 254 alumnos de fuera de España. Es un 25% más que en el mismo periodo del año pasado.
Países
Proceden de 25 naciones, situadas en Europa (sobre todo de Francia, Polonia y Alemania), Suramérica (por ejemplo República Dominicana, Argentina y México), África (Marruecos y Argelia) y Asia (India, China y Corea).

También en horario de 9 a 14 horas, Szymon Frankiewicz, natural de Polonia, ayuda desde el área de Relaciones Internacionales a los estudiantes extranjeros, en temas que abarcan desde cuestiones administrativas a cómo desenvolverse en los campus y qué recursos de todo tipo hay en la ciudad. «Tengo 24 años y estoy haciendo mi cuarto Erasmus, el segundo en Cartagena. Hace dos años hice prácticas dos meses en la Escuela de Agrónomos y quería mejorar mi español, con seis meses de prácticas de posgrado. Es una oportunidad muy importante para mí, a la hora de buscar trabajo», explica Szymon a 'La Verdad'.

A la india Parishi Dave, alumna de Arquitectura, le encanta ver «cómo construían los romanos»

En su caso, aunque es graduado en Paisajismo y máster en Energías Renovables y protección medioambiental, tiene claro que su futuro laboral pasa por «trabajar con las lenguas y con la gente». Respecto a los idiomas, se maneja con soltura en español, y acerca de los españoles, le encanta que la gente «es muy amable» y sabe disfrutar de «la gastronomía, el mar, la montaña...».

El obstáculo que ve entre los alumnos foráneos es que «el 50% nunca ha estudiado español», como constata una encuesta realizada en su oficina entre 160 erasmus. Por eso, para él y para Margot, que dominan el inglés, es un aliciente echar una mano a quienes llegan sin apenas conocimientos de la lengua de Cervantes desde distintas partes del mundo para formarse como ingenieros y gestores empresariales.

Los estudiantes también piden que los docentes mejoren, en general, su nivel en el idioma de Shakespeare. Y dar un salto en la enseñanza en inglés es, precisamente, uno de los empeños del equipo directivo de la UPCT, que ha diseñado incentivos para atender este aspecto básico de la internacionalización. Compensar la caída de las matriculaciones nacionales con nuevos pupilos del exterior pasa por alcanzar ese objetivo.

En allanar la comunicación entre los estudiantes y el resto de la comunidad universitaria juega también un papel destacado la asociación ESN (Erasmus Student Network). Presente en más de cuarenta naciones, esta red de voluntarios, de «estudiantes que ayudan a estudiantes», según recoge su propio lema, organiza actividades deportivas, culturales, de ocio, viajes, intercambios lingüísticos...

Ayuda de la asociación ESN

«Intentamos que los estudiantes se integren en Cartagena. Compartimos nuestra cultura con ellos y les facilitamos la estancia. Por ejemplo, les damos una tarjeta SIM para el teléfono móvil y les ofrecemos descuentos en nuestros 'partners' (socios) nacionales e internacionales, por ejemplo para volar con Ryanair», relata Marina Conesa. Ella es maestra de inglés y, en su tiempo libre, se ocupa de ESN en Twitter, Facebook y otras redes sociales.

Margot realiza prácticas en la UPCT y, por la tarde, enseña inglés a niños en una academia

«Cada vez hay más estudiantes extranjeros en la UPCT. No solo vienen de Erasmus, sino a hacer másteres. Vienen de Italia, India, Argelia, China.... El programa Erasmus se asocia solo «pegarse la fiesta, y no es así. Ellos vienen aquí a estudiar, a integrarse en otra cultura y también, a través de nuestras actividades, fomentamos que puedan realizar actividades de voluntariado», añade Francisco Gil de Sola, titulado en ADE (Administración y Dirección de Empresas) y secretario de ESN.

«Con ESN no nos sentimos solos», resume Parishi Dave, de India. A sus 23 años, esta estudiante de Arquitectura ejemplifica el esfuerzo de apertura al mundo de la Politécnica. En su caso, se dice encantada con una ciudad donde comparte piso con otros 'internacionales' y en la que el casco histórico le permite «ver cómo construían los romanos y aprender mucho sobre el uso de los elementos del estilo arquitectónico modernista». Además, agradece que el estilo de enseñanza favorece «la atención individual y el sentido de la responsabilidad y de la autonomía de cada uno».

En la pequeña ONU cartagenera, en esta mini Naciones Unidas, Ketlen Possoli aporta la dimensión iberoamericana de quien es brasileña y ha pasado por Portugal. Con 26 años, esta ingeniera mecánica tiene previsto pasar doce meses en Cartagena, antes de regresar a tierras lusas para completar un doctorado.

Haber nacido en la ciudad Tubarão, al sur de Brasil, le favorece en su actual etapa. «Mi ciudad es un sitio donde mucha gente habla español, porque está cerca de Uruguay y la forma de montar las frases en español y en portugués es muy parecida», apunta. En todo caso, Ketlen afronta el reto de convivir con una china y una italiana que aún están aterrizando en el inglés y el español. Ella se lo toma con humor: «A veces, tenemos que hablar con gestos para entendernos».

Con universitarios franceses, marroquíes y holandeses come a diario Hayet Kerras, argelina de 29 años. Lo hace en la residencia universitaria Alberto Colao, aunque está alojada en la otra que tiene la UPCT: la de la céntrica calle Caballero.

Una ONG de África

Su historia ofrece un contrapunto con la llegada de inmigrantes en pateras, porque procede de Orán: «Justo en la otra orilla del mar», comenta. «Tengo una beca de la ONG Mujeres por África, que persigue el desarrollo de los países africanos a través de la formación de la mujer. Estoy haciendo un Máster en Administración y Dirección de Empresas, que dura un año, y presentaré un trabajo a la ONG y otro a la Universidad», explica.

En un mundo donde impera la globalización, en su Argelia natal Hayet es empleada en una empresa austriaca de soluciones informáticas, dentro del departamento de Recursos Humanos. Aquí buscaba «formación» y ha encontrado mucho más: «Cartagena me ha impresionado. Por el impacto romano, tienes la impresión de viajar a través del tiempo».