«He llegado a dar clase hasta a 300 personas en un mismo evento»

Cyril Hutin. / LV
Cyril Hutin. / LV

Cyril Hutin, instructor de zumba

MINERVA PIÑERO

«En algunos gimnasios se reían de mí al explicar que daba clases de zumba», cuenta Cyril Hutin (Cannes, Francia; 1977) al recordar sus primeros años en Murcia. Formado como instructor de zumba en San Francisco (Estados Unidos), donde vivió junto a su hermana durante dos años, asegura que a esta modalidad deportiva «aún le queda mucho recorrido». Hoy y mañana, de 11.30 a 12.30 horas, ofrecerá clases de acceso libre en el auditorio parque Fofó, una actividad enmarcada dentro de la IV Fiesta del Deporte.

-¿Considera que el zumba es un deporte?

-Sí, por supuesto. Bailar es ya un deporte de por sí, así que el zumba, que mezcla fitness y baile, también. Conozco mucha gente que ha acudido a mis clases y que ha conseguido perder mucho peso; personas que han cambiado y moderado completamente su cuerpo.

-¿En qué se diferencia del aerobic?

-En que en zumba se utilizan ritmos musicales más diferentes, mientras que en aerobic suele sonar el mismo. Podemos emplear variados estilos, como la salsa, bachata, cumbia, samba... Es como una clase de aerobic, pero mucho más bailada.

-¿Cuántas personas han llegado a asistir a sus clases?

-Creo que mi récord es de 112 personas. Cuando empecé a trabajar en mi primer gimnasio, recuerdo que me dieron la sala pequeña para impartir las clases y que, al poco tiempo, tuvieron que dejarme medio pabellón. En los eventos en los que he participado como instructor, además, he llegado a dar clase hasta a trescientas personas a la vez. El año pasado, de hecho, creo que llegamos a las cuatrocientas el Día de la Mujer. Fue algo espectacular; un encuentro muy bonito.

-¿Qué porcentajes de hombres y mujeres acuden a sus sesiones?

-La mayoría de las personas que vienen son mujeres. A veces acuden algunos hombres, pero pocos se atreven. De momento, el 95% de las asistentes son mujeres.

-¿Cómo animaría a los hombres a practicar este deporte?

-Los hombres también bailan, pero no entiendo por qué les da tanta vergüenza apuntarse. Si yo practico este deporte siendo bastante tímido, creo que todo el mundo puede hacerlo.

-¿Qué aceptación tuvieron sus clases en Murcia cuando llegó hace nueve años?

-Desde que me mudé, el número de personas que se han apuntado no ha parado de crecer. Aunque al principio los dueños de los gimnasios me decían que no iba a funcionar, e incluso algunos se reían y hacían ciertos comentarios, insistí. El tiempo ha demostrado que iba bien encaminado, ya que cada vez se suma más gente a este deporte.

-¿Qué le llamó la atención en EE UU, donde se ha formado?

-Una de las principales diferencias que encontré con las clases que damos aquí es que en Estados Unidos puedes pagar por sesión. También se dan clases en los gimnasios, pero en el mundo del baile hay muchas salas en las que se paga por clase, sin tener ningún otro tipo de compromiso. Aquí, enseguida debes apuntarte un mes entero. En San Francisco está más extendido el otro método.

-¿A quién recomendaría practicar este deporte?

-A todo el mundo, tanto a mujeres como a hombres. Da igual cómo sea la condición física de una persona, ya que creo que toda la gente puede practicar zumba. En mis clases, de hecho, me he encontrado con personas que bailan muy bien y con otras que no saben ni dar un paso a la izquierda. Al final, juntos nos lo pasamos muy bien. Es como ir a una fiesta en la que, sin darte cuenta, también estás haciendo ejercicio.

-¿Cuando cambió Francia por España?

-En 2010 vine definitivamente a España. Siempre he tenido muy claro que quería vivir aquí; tengo sangre española. Además, mi abuela tenía una casa en Bolnuevo: aún me acuerdo cómo disfrutaba durante los veranos que pasábamos allí. Ella se llamaba Agustina Méndez Méndez, así que más española no podía ser.