Castejón maniobra para mantener parada Novo Carthago y evitar indemnizaciones

El monasterio de San Ginés de la Jara y parte los terrenos reservados para hacer la urbanización Novo Carthago. / antonio gil / agm
El monasterio de San Ginés de la Jara y parte los terrenos reservados para hacer la urbanización Novo Carthago. / antonio gil / agm

La Junta de Gobierno rechaza el recurso de Hansa Urbana al bloqueo urbanístico y dificulta que ahora pida compensaciones

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

La construcción de 6.000 viviendas y dos campos de golf en San Ginés de la Jara, al borde del Mar Menor, seguirá bloqueada por el Ayuntamiento, que se niega además a compensar a la promotora por ello. La Junta de Gobierno Local desestimó ayer el recurso con el que Hansa Urbana quería resolver el convenio que firmó en 2006 para impulsar esa zona residencial y reclamar una indemnización de 30 millones de euros, al apreciar una dilación indebida en la tramitación. El Ayuntamiento mantendrá vigente el proyecto, para que no haya lugar a daños y perjuicios, sin levantar la suspensión que impide que avance. La mercantil puede presentarle otro recurso o acudir a los tribunales.

Con la aprobación de un dictamen de los técnicos de Urbanismo, la alcaldesa, Ana Belén Castejón, del PSOE, ratificó su compromiso de impedir nuevas urbanizaciones en el Mar Menor. A diez días de las elecciones municipales, Castejón volvió a poner sobre la mesa una propuesta para pactar una moratoria urbanística en ese entorno natural.

Para tenerlo claro

El proyecto
Incluye 6.000 viviendas y dos campos de golf.
El trámite
El Ayuntamiento suspendió el año pasado la tramitación del proyecto de urbanización.
La reclamación
Hansa Urbana pide la resolución del convenio por dilaciones indebidas.
La resolución
Mantiene vigentes el convenio y la suspensión.

Para desactivar Novo Carthago, Castejón ha hecho uso de todo tipo de instrumentos legales: desde la petición a la Consejería de Medio Ambiente para que solicite un informe al Consejo Jurídico hasta la citada suspensión de los trámites. Al conocer esta última medida, Hansa Urbana anunció que pedirá una indemnización de 30 millones, por las dilaciones. Falta por concretar otras compensaciones por los trabajos de restauración que ha realizado en los últimos años en el monasterio de San Ginés de la Jara. Su recuperación integral y su puesta a disposición municipal para darle un uso público eran las contrapartidas por llevar a buen puerto la urbanización, cosa que no ha ocurrido.

La regidora cumple su promesa de no permitir más urbanizaciones al borde del Mar Menor

Novo Carthago es el único proyecto residencial que sobrevive de los respaldados por el Ayuntamiento y la Comunidad en la ribera sur del Mar Menor. En 2003, ambas administraciones defendían que las urbanizaciones con campos de golf creaban riqueza sin un excesivo impacto ambiental sobre ese espacio protegido.

Esta estrategia, incluida hace 15 años en el anteproyecto de Plan General, tropezó con un primer escollo cuando el Gobierno regional dejó de apoyar la urbanización de Lo Poyo, que abarcaba parte un saladar protegido, junto a terrenos afectados por residuos mineros. El Ayuntamiento renunció a sus planes y calificó como suelo no urbanizable inadecuado toda la zona menos el sector de San Ginés de la Jara.

Hansa Urbana, promotora inmobiliaria ligada entonces a la desaparecida Caja de Ahorros del Mediterráneo, propuso inicialmente hacer allí diez mil viviendas, dos campos de golf y dos hoteles. Pero la crisis acabó con la entidad crediticia y puso en dificultades a la empresa que impulsaba el proyecto. Además, la 'Operación Malaya' contra la corrupción en Marbella salpicó la tramitación urbanística, al aparecer algunos de los propietarios de suelo entre los investigados en Andalucía.

Cuando Pilar Barreiro (PP) dejó la alcaldía, en 2015, el proyecto se encontraba en horas bajas. La reparcelación, que concedía al Ayuntamiento la titularidad sobre el monasterio, fue anulada judicialmente por la reclamación de varios dueños de cultivos de regadío próximos que se sentían engañados por Hansa Urbana. Esto último aparece en el decreto de desestimación aprobado ayer.

Hansa Urbana puede presentar un recurso contra la decisión o acudir al contencioso

«Es temerario decir que el Ayuntamiento no fue capaz de aprobar los instrumentos de gestión urbanística y que por eso se anuló el plan de reparcelación. Fueron los técnicos de Hansa Urbana los que redactaron el documento, que fue revocado por errores en las identificaciones de los propietarios y en las indemnizaciones a los regantes», indica el texto.

Asimismo, el Plan General de 2012 (anulado ahora) obligó a readaptar el reparto inicial de parcelas. Pero Hansa Urbana se negó, según la resolución de ayer, y por eso hubo un retraso de dos años de «exclusiva responsabilidad del urbanizador». También hubo una reducción del número de viviendas, que se quedaron en seis mil.

En el dictamen aprobado ayer, los técnicos de Urbanismo reprochan a la promotora que no adaptó el plan de urbanización a las directrices del litoral, como reclamó la Comunidad Autónoma. Y, respecto al convenio urbanístico, le achacan que nunca completó el proyecto de urbanización, que no aportó los documentos precisos para la reparcelación definitiva y que «puso multitud de piedras en el camino de la rehabilitación del monasterio de San Ginés».

La promotora ha cumplido con la consolidación de la mayor parte del antiguo convento, como le obliga la ley regional. Pero tras restaurar el claustro y los edificios que lo rodean, las obras pararon.

Urbanismo justifica la suspensión del trámite de la urbanización por la «existencia de unas diligencias penales que le afectan directamente». Amparados en una «posible prejudicialidad penal», los técnicos indican que está justificado esperar a ver cómo resulta la investigación del Juzgado de instrucción número 2 de Murcia sobre un caso de posible corrupción, antes de permitir un avance de la urbanización que podría quedar anulado por sus decisiones.

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