Alerta por la inminente liberación de uno de los yihadistas más fanáticos

Achraf, en 2005, en el momento de ser extraditado desde Suiza. efe/
Achraf, en 2005, en el momento de ser extraditado desde Suiza. efe

Mohamed Achraf, preso en Campos del Río por liderar el grupo terrorista Mártires para Marruecos, habrá cumplido toda su condena el 14 de octubre

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

La inminente salida en libertad de Mohamed Achraf, considerado uno de los yihadistas más irreductibles y fanáticos de cuantos cumplen condena en las cárceles españolas, ha puesto en alerta a las fuerzas y cuerpos de seguridad en la Región. El acontecimiento se considera lo suficientemente grave y preocupante como para que en ningún caso vaya a pasar desapercibido. De tal forma que en las agendas de los agentes de los servicios de Información está bien marcada en rojo la fecha del próximo 14 de octubre, que será cuando este islamista radical cumpla por completo la pena de catorce años que en su día se le impuso como máximo líder del grupo terrorista Mártires para Marruecos.

Achraf, en realidad el nombre de guerra adoptado por el marroquí Abderrahmane Tahiri, está ingresado en el centro penitenciario de Campos del Río -conocido como Murcia II- desde principios de este año, tal y como desveló entonces 'La Verdad'. Aunque este tipo de internos suele ser trasladado de prisión cada cierto tiempo por razones de seguridad, principalmente para evitar cualquier intento de proselitismo y debido a los incidentes en que suelen verse envueltos, ha permanecido alojado en estas instalaciones hasta haber cumplido ya prácticamente toda su condena y encontrarse en estos momentos a un mes de su liberación. Todo hace indicar así que será por la puerta de este centro penitenciario por la que salga en libertad el 14 de octubre, aunque ello no significa necesariamente que vaya a tomar el rumbo que se le antoje. Ya se están estudiando varias opciones para tratar de impedir que este individuo pueda desplazarse a su antojo por territorio nacional, y entre ellas destaca una posible extradición a Marruecos en base a su peligrosidad.

Fuentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado indican que la prolongada estancia en prisión de Achraf, desde que en abril de 2005 fue extraditado desde Suiza, no ha servido para que su pensamiento dogmático y extremista se haya suavizado y que, al contrario, todos los datos apuntan a que sigue constituyendo un peligro para la seguridad pública. En esa línea apunta su historial penitenciario, jalonado de partes por incidentes de todo tipo, así como el hecho de que a día de hoy siga estando sometido a una especial vigilancia por los funcionarios de Instituciones Penitenciarias, tanto debido a su conflictividad como a sus aparentes pretensiones de adoctrinar y radicalizar a otros presos.

Las Fuerzas de Seguridad avisan de que su estancia en prisión no ha suavizado su pensamiento extremista

En el registro FIES

Desde su ingreso en prisión y hasta el momento, Achraf ha estado integrado en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), en concreto en el apartado referido a los terroristas de corte islamista. Esta circunstancia se ha traducido en que haya vivido prácticamente todos estos años en un régimen de aislamiento, lo que implica que apenas puede disfrutar de un par de horas de patio y que sus contactos con otros internos son mínimos.

Todo ello no le impidió en su día llegar a montar un entramado integrista «cohesionado, permanente, estable y estructurado» desde la cárcel de Topas (Salamanca), donde estuvo preso. Su objetivo era impulsar la Yihad o Guerra Santa y, más concretamente, intentar volar la Audiencia Nacional mediante un camión cargado de explosivos, que sería guiado por terroristas suicidas. Sin embargo, y aunque llegó a hablar de estos planes a uno de sus más estrechos colaboradores, nunca habría llegado a dar los pasos precisos para dar cumplimiento a ese sueño.

Desde la prisión salmantina, Achraf mantuvo una intensa relación epistolar con reclusos de otros centros penitenciarios, como A Lama (Pontevedra), El Puerto (Cádiz), Villabona (Asturias) o Zuera (Zaragoza). En una de las cartas intervenidas por los funcionarios de prisiones, con autorización judicial, se podía leer: «He creado un nuevo grupo. Están dispuestos a morir por Alá en cualquier momento. Solo falta que salgan, y nosotros también. Hombres tenemos, armas también».

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