Los últimos minutos de vida del presunto mafioso Giuseppe Nirta

Dos agentes acompañan a Cristina Elena durante la reconstrucción del crimen de su novio en el paraje de El Charcón. / Guillermo Carrión / AGM
Dos agentes acompañan a Cristina Elena durante la reconstrucción del crimen de su novio en el paraje de El Charcón. / Guillermo Carrión / AGM

El juzgado realiza la reconstrucción del crimen en el paraje de El Charcón de Águilas con la novia del italiano como única sospechosa relacionada con su muerte

RICARDO FERNÁNDEZ y RAÚL HERNÁNDEZ

Qué vio al bajar del coche, cómo era la persona que portaba el arma, qué oyó cuando emprendió la huida a la carrera o qué camino cogió en su escapada. Estos son algunos interrogantes que Cristina Elena T., novia del italiano Giuseppe Nirta asesinado a tiros en el paraje aguileño de El Charcón, tuvo que despejar ayer a los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil durante la reconstrucción del crimen. Ese lugar se convirtió el 9 de junio de 2017 en el escenario de un fusilamiento a quemarropa. La víctima era un presunto mafioso relacionado con la Ndrangheta, y en un principio, las sospechas se centraron en algunos compatriotas suyos. Pero finalmente, los investigadores detuvieron a Cristina Elena en octubre del año pasado, y desde entonces está en prisión.

La mujer volvió ayer a esa zona apartada para tratar de reconstruir lo que ocurrió aquel día. En su declaración explicó que viajaba junto a su novio en el coche, pero fue sobre el terreno donde la detenida tuvo que escenificar la secuencia de los hechos. Al parar el vehículo frente a la casa de campo, ella salió por la puerta del copiloto y Giuseppe lo hizo por la puerta del conductor. En ese momento, indicó, un encapuchado apareció y le descerrajó entre seis y siete tiros. La acusada explicó que escuchó los disparos mientras huía corriendo por un solar entre los matorrales hasta que llegó a una zona de monte donde se escondió y pidió auxilio.

Durante las diligencias de ayer, que duraron una hora y media, los agentes de la Benemérita trataron de comprobar la fortaleza de su versión además de recabar nuevas pruebas que pudieran vincularla en el asesinato. Así, la detenida tuvo que explicar, con todo detalle, la dirección que tomó y el camino que siguió para alejarse de la escena del crimen. El abogado defensor, Evaristo Llanos, indicó que Cristina Elena podría haberse negado a cooperar en la prueba hasta que el informe de autopsia estuviera concluido, pero que, sin embargo, su defendida colaboró en todo momento con los agentes. «Ha estado muy convincente. No tengo ninguna duda de que su relato es verídico», opinó el letrado.

Sin embargo, sus explicaciones no han sido hasta ahora suficientemente concluyentes para la juez de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Lorca que lleva el caso y que ordenó su ingreso en prisión. Está acusada de ser cooperadora necesaria del crimen aunque, para los investigadores, su implicación podría ir más allá, y no descartan que sea la autora de los disparos La principal prueba en este sentido son los vestigios de disparo, en concreto, restos de plomo, antimonio y bario, que se hallaron en la camiseta y en la zona de los bolsillos delanteros de su vaquero pirata que llevaba puesto el día en el que tirotearon a su novio.