'Paracas' murcianos contra el terrorismo yihadista

Los paracaidistas murcianos en Irak, en la base Gran Capitán./
Los paracaidistas murcianos en Irak, en la base Gran Capitán.

A más de 4.000 kilómetros de España, un grupo de militares de la Tercera de Paracaidistas, con base en Javalí Nuevo, instruyen a las tropas iraquíes para que sean capaces de enfrentarse con garantías de éxito al autodenominado Estado Islámico

LA VERDAD

A más de 4.000 kilómetros de Murcia, en las lejanas tierras de la antigua Mesopotamia, en lo que hoy en día es conocido como Irak, un grupo de murcianos desarrolla su misión para colaborar en la lucha contra el terrorismo yihadista del Daesh, autodenominado Estado Islámico. No es de extrañar que el grupo de hijos natales y adoptivos de Murcia sea de los más numerosos pues prácticamente la mitad del contingente está formado por personal perteneciente a la Bandera Ortiz de Zárate, Tercera de Paracaidistas (BPAC III) cuya base se encuentra en Javalí Nuevo.

El 22 de octubre de 2014, el Congreso de los Diputados autorizó el despliegue en Irak de militares españoles en el marco de una Coalición Internacional liderada por Estados Unidos, formada por más de sesenta países y amparada por las Resoluciones 2169 y 2170 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Su misión era la de colaborar con la instrucción del Ejército Iraquí, que lucha contra el Daesh.

Desde el pasado mes de febrero España mantiene un contingente de unos trescientos militares en Irak, apoyando en las mencionadas labores de instrucción. Se ubican en tres localidades, Bagdad, Taji y Besmayah. En esta última se encuentra la Base Gran Capitán, en la que tiene su sede el grueso, unos doscientos treinta efectivos, en su mayor parte formado por personal de la Brigada Paracaidista. Allí conviven con militares portugueses, británicos y norteamericanos.

En este grupo se encuentran murcianos de diferentes partes de la Región, desde Murcia capital hasta Cartagena pasando por Alguazas, Águilas, El Palmar, Mula, Puente Tocinos, Rincón de Beniscornia, Santomera, San Pedro del Pinatar, San Javier, Totana, Yecla y, cómo no, Alcantarilla, cuna del Paracaidismo Militar en España.

En el desierto de Irak todos ellos dedican por entero sus días a instruir al ejército de ese estado para que sea capaz de enfrentarse con garantías de éxito a la amenaza constante del Daesh o a realizar con tesón de manera incansable las tareas de protección y seguridad de todos los militares que se encuentran aquí desplegados. No es de extrañar, por ello que sean conocidos como 'Ángeles de la Guarda'.

A pesar de que el trabajo es duro y constante, estos 'murcianicos' mantienen alta la moral y en sus escasos momentos de asueto siempre encuentran un momento para reunirse y charlar de lo mucho que se echa de menos su «hermosa tierra». Se escuchan comentarios como «ahora mismo me comería una marinera en la Plaza de las Flores» o «este año me voy a hinchar a paparajotes», que a más de uno le despiertan la curiosidad.

Durante los largos meses que dura ya la operación el contingente español ha tenido que enfrentarse a duras condiciones climatológicas, desde temperaturas mayores a 55 grados hasta las lluvias torrenciales que causaron inundaciones en toda la zona. Sin embargo, los Paracaidistas no reconocen obstáculo y continúan cumpliendo con la Misión con aun más celo, si cabe, cuando las condiciones se vuelven adversas.

La capacidad de compromiso de los 'paracas' aquí desplegados les impide bajar la guardia pues todos tienen claro que su misión «es importante para proteger a los que más quieren». En fechas próximas está previsto que la unidad sea relevada, por lo que todos estos murcianos podrán regresar a su tierra con la alegría y satisfacción del deber cumplido y poder de nuevo disfrutar de sus familias y cómo no, de su querida tierra murciana.

 

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