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Nacen las primeras tortugas bobas de Calblanque

Una de las primeras tortugas bobas nacidas en el nido de Calblanque, ayer, aún en Cala Arturo. / carm
Una de las primeras tortugas bobas nacidas en el nido de Calblanque, ayer, aún en Cala Arturo. / carm

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Apenas pesan unos gramos, pero son lo mejor que le ha pasado en muchos años al Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila: las primeras tortugas bobas que nacen en la Región de Murcia en más de un siglo vieron la luz ayer en Cala Arturo, el arenal del litoral cartagenero donde una hembra de 'Caretta caretta' hizo su nido durante la madrugada del pasado 28 de julio. De momento han eclosionado 13 de los 66 huevos que permanecían enterrados en la playa desde hace poco más de 50 días. Estas crías y el resto de la nidada han sido trasladadas al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle (CRFS), en Murcia, para garantizar la supervivencia del mayor número posible de ejemplares.

Finalmente, solo han quedado quince huevos, tres de ellos ya en eclosión, puesto que los otros 38 no estaban fertilizados. De la puesta inicial de 69, tres se llevaron al CRFS el mismo día, pero no salieron adelante, informa a 'La Verdad' la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente.

Se temía lo peor después de las intensas lluvias de la semana pasada y la consiguiente bajada de temperaturas, un factor que podía comprometer la viabilidad de la puesta. Por este motivo, el nido se protegió con una lona impermeable, pero el monitoreo constante con dos termómetros confirmó que la temperatura podía descender por debajo del nivel óptimo para que nacieran las tortugas bobas. Así que un equipo del Centro de Fauna acudió en la mañana de ayer, junto con técnicos del parque y agentes medioambientales, para comprobar el estado del nido y retirar tanto los huevos como los posibles neonatos, y continuar el proceso de incubación en un entorno seguro y controlado.

El director general de Medio Natural, Fulgencio Perona, supervisando el estado de las tortugas bobas en el CRFS.
El director general de Medio Natural, Fulgencio Perona, supervisando el estado de las tortugas bobas en el CRFS. / CARM

Al retirar las protecciones -la lona y una jaula metálica- y escarbar con cuidado en la arena, los expertos de la Dirección General de Medio Natural se encontraron con la mejor de las noticias: ya habían eclosionado trece huevos, otros tres estaban a punto de hacerlo y las pequeñas tortugas se encontraban en aparente buen estado.

El Valle, San Pedro y Valencia

Las tortugas permanecerán en las instalaciones de El Valle durante sus primeros días de vida, y después se trasladarán al Centro de Recursos Marinos del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida), en San Pedro del Pinatar, donde serán engordadas por personal del CRFS.

En el caso de que eclosionen más huevos y se disponga de otro grupo de neonatos, se cederán al Oceanogràfic de Valencia, uno de los centros de referencia para la conservación de esta especie amenazada.

Mantener a las crías durante un año en cautividad, hasta que alcancen un kilo o un kilo y medio de peso, es vital para garantizar su supervivencia, ya que en sus primeros días de vida sufren una gran depredación. Se calcula que solo una de cada mil tortugas marinas nacidas alcanza la edad adulta. De ahí la importancia de custodiarlas hasta que sean liberadas, el próximo verano, en el mismo lugar en el que nacieron: las playas de Calblanque.

Todas las actuaciones realizadas se han llevado a cabo siguiendo las recomendaciones del panel de expertos en tortugas marinas reconocidos a nivel nacional por el servicio de Biodiversidad Marina del Ministerio para la Transición Ecológica.

Protección continua durante las 24 horas

El Parque Regional de Calblanque se encontró el 28 de julio con un regalo que añade aún más importancia al espacio protegido: por fin un nido de tortuga boba, después de varios veranos con intentos de desove, un patrimonio genético de enorme valor puesto que esta especie lleva años buscando refugio en el Mediterráneo español, desplazada de sus lugares habituales de anidamiento por el cambio climático. Agentes medioambientales, personal del parque y voluntarios de tres asociaciones -ANSE, Asociación Calblanque y Asociación de Vecinos Cobaticas-La Jordana- se han turnado para vigilar durante las 24 horas un nido que hubo que traslocar unos metros hacia tierra para protegerlo del embate de las olas, ya que originalmente se encontraba muy cerca de la orilla.