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La primera escritora de naturaleza

La editorial Pepitas de Calabaza publica 'Diario rural', los deliciosos apuntes de Susan Fenimore Cooper en la Nueva Inglaterra del siglo XIX

La primera edición de 'Diario rural', sobre un fondo otoñal de hojas secas./PDC
La primera edición de 'Diario rural', sobre un fondo otoñal de hojas secas. / PDC
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Llevo unas semanas inmerso en la naturaleza del siglo XIX, disfrutando de paisajes que seguramente ya no existen pero que siguen vivos, coloridos y aromáticos, gracias a un libro que la editorial Pepitas de Calabaza acaba de publicar por primera vez en España: 'Diario rural', de Susan Fenimore Cooper (1813-1894). Trescientas páginas que recogen los deliciosos apuntes de quien está considerada la primera escritora de naturaleza, y que hace 168 años decidió reunir en un ensayo (venciendo muchas reticencias, como ella misma advierte en el prefacio) sus impresiones y reflexiones sobre la vida salvaje en Nueva Inglaterra (Estados Unidos).

Antes de abrir 'Diario rural' (1850) conviene tener en cuenta que se escribió cuatro años antes que 'Walden' (1854), el clásico de Henry David Thoreau que se tiene como 'kilómetro cero' de la 'nature writing'. La audacia de Susan Fenimore Cooper es doble: no solo por practicar un género que entonces se estaba inventando, sino por su condición de mujer e hija de un escritor tan popular en esa época como James Fenimore Cooper, autor de 'El último mohicano'.

O triple, porque su obra no es ni mucho menos una colección de pasajes bucólicos o sentimentaloides, sino que adelanta conflictos ecológicos que sufrimos en la actualidad, como las extinciones y la proliferación de especies invasoras. Está muy bien escrita, aporta datos e información interesante y pellizca nuestra conciencia medioambiental. Que buena falta nos hace.

«Si Susan Fenimore Cooper hubiera sido un hombre, hoy sería igual de famoso que Thoreau y estaría considerado, sin duda, como uno de los padres de la ecología y de la escritura de naturaleza», razona a la periodista Alba Zafra (en una crónica para la agencia Efe) la veterinaria y escritora María Sánchez, autora del prólogo de la flamante edición española de 'Diario rural'.

Para que os hagáis una idea: «Hoy por hoy, los taladores de árboles son una raza inclemente. Los primeros colonos miraban los árboles como a enemigos, y a juzgar por las apariencias, uno pensaría que algo de ese espíritu prevalece aún entre sus descendientes en la época actual. No sorprende quizá que un hombre cuyo objetivo principal en la vida es ganar dinero quiera convertir su madera en billetes de banco con la máxima celeridad posible, pero sí es remarcable que cualquier persona consciente del valor de la madera actúe de un modo tan excesivo como hace la mayoría de los hombres en esta parte del mundo. Árboles maduros, retoños jóvenes y vástagos del año pasado, todos quedan destruidos con un golpe de hacha o por el fuego».

Había que tenerlos bien puestos para escribir algo así hace 168 años. Y más una mujer en un entorno rural y provinciano.

Aunque ha tardado tanto tiempo en ser traducido al castellano, en su día fue un libro popular. Así se refirió a él Charles Darwin en una carta dirigida a Asa Gray, el botánico estadounidense más importante del siglo XIX: «Hablando de libros, ando en mitad de uno que me está encantando: 'Diario rural', de la señorita Cooper. ¿Quién puede ser? Parece una mujer muy inteligente, y ofrece un relato magistral de la batalla entre nuestras malas hierbas y las de ustedes».

Si le gustó a Charles Darwin...

EL LIBRO

Título:
'Diario rural'.
Autora:
Susan Fenimore Cooper.
Editorial:
Pepitas de Calabaza. Logroño, 2018 (320 páginas, 22€).
Traducción:
Esther Cruz Santaella.
Prólogo:
María Sánchez.
 

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