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Nos faltan vencejos

Medio millón de aves planeadoras han cruzado a África durante esta campaña migratoria, con un descenso preocupante en algunas especies

Ejemplar de vencejo común./LV
Ejemplar de vencejo común. / LV
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Casi medio millón de aves planeadoras (en concreto, 473.000, pájaro arriba, pájaro abajo) han cruzado el Estrecho durante esta campaña migratoria para pasar los meses fríos del año en África. Lo sabemos porque los cuenta desde hace veinte años la Fundación Migres desde sus observatorios de Cazalla y Algarrobo, situados en Tarifa (Cádiz), un oteadero privilegiado para estudiar y disfrutar de este hermoso espectáculo de la naturaleza. Las cifras globales son similares a las de años anteriores, pero si se analizan en detalle destaca un dato preocupante: el descenso agudo de cernícalos primillas, aguiluchos cenizos, golondrinas y sobre todo de vencejos, especie que ha pegado un bajón del 90% en este paso veraniego y otoñal con respecto a sus cifras habituales.

Los expertos de la Fundación Migres tienen claro el motivo de la caída en picado de las aves insectívoras: «El problema, según constatan estudios ya publicados en revistas de referencia, se centra en la intensificación agrícola, que repercute en una disminución de insectos y de plantas arvenses debido al uso de pesticidas«, explican. Este empobrecimiento de la biodiversidad es fatal para estas especies transaharianas, de largo recorrido, a las que también les afecta la transformación de su hábitat en África. «Pasan en ese continente la mayor parte de su ciclo, y la sequía al sur del Sáhara, con un desierto que avanza paulatinamente, resulta una mala noticia», insisten.

Las aves son uno de los mejores indicadores biológicos: su ausencia o disminución significa que su hábitat (que también es el nuestro) se está degradando o empobreciendo. Si les va mal a los pájaros nos va mal a las personas. Así que es obligado tomar nota.

El vencejo es un ave asombrosa, en otro tiempo abundante y ligada tanto al campo como a espacios urbanos, pero por desgracia cada vez más escasa, como sus 'primos' aviones y golondrinas. El vencejo común es quizá el ave más dotada para el vuelo, ya que pasa diez meses del año sin tocar tierra. Duerme en el aire y solo se posa en el nido durante la época de reproducción, para alimentar a sus pollos. Lo demostró hace justo dos años una investigación de la Universidad de Lund (Suecia) basada en el seguimiento de estas aves con radiotransmisores y un acelerómetro que indicaba si el vencejo se mantenía en vuelo.

La buena noticia es que no se detectan fluctuaciones a la baja importantes en las especies planeadoras (33 diferentes documentadas). Los datos, obtenidos del 5 de julio al 15 de octubre, reflejan la recuperación de algunas rapaces. Estas son las cifras principales, por abundancia:

Cigüeñas blancas (134.000)

Milano negro (170.000)

Halcón abejero (91.000)

Águila calzada (37.000)

Águila culebrera (24.000)

Cigüeña negra (4.000)

Alimoche (3.500)

También se anotaron cifras notables de garzas y espátulas, y 87.000 pequeños migrantes pertenecientes a 61 especies, que incluyen por ejemplo 27.000 abejarucos, 13.000 vencejos (de cinco especies) y 41.000 aviones y golondrinas (de cinco especies).

El paso de pequeños migrantes (casi todos paseriformes) perdurará hasta noviembre, y con ello el trabajo de los ornitólogos de la Fundación Migres, que dirige Lola Cano. El día 10 empezó la campaña de aves marinas, como pardelas, alcatraces y frailecillos.

Cuanto los datos estén recogidos y sistematizados los compartiré aquí. Mientras tanto, podéis ampliar información en fundacionmigres.org

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