Juncker, ante su último impulso a una UE que busca proteger

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker./Aris Oikonomou/Pool | REUTERS
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. / Aris Oikonomou/Pool | REUTERS

AFP

Sigue aquí el discurso de Juncker sobre el Estado de la Unión Europea.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pronuncia este miércoles su último discurso sobre el Estado de la Unión Europea, en el que desvelará sus planes para responder a las crisis abiertas durante su mandato, como la vinculada a la migración, a un año de su marcha.

Muestra de esta voluntad, la reunión del Ejecutivo comunitario recogía en su orden del día del martes, «para evocar eventualmente» de cara al discurso de Juncker, propuestas sobre la expulsión de migrantes en situación irregular o sobre protección de fronteras.

La respuesta a la crisis política abierta con la acogida de refugiados, años después de la llegada de alrededor de un millón de migrantes a las costas europeas en 2015, se vuelve más acuciante para Bruselas, ante el ascenso de fuerzas ultraderechistas y euroescépticas con una retórica antimigrantes.

El debate sobre la situación de los derechos en Hungría con el primer ministro húngaro, Viktor Orban, adalid de esta ola populista, se convirtió en un cruce de reproches con las fuerzas proeuropeas, que anuncia una dura campaña para las elecciones europeas de mayo.

La Unión Europea (UE) vive «una batalla por la supervivencia del proyecto europeo», aseguró el eurodiputado liberal Guy Verhofstadt, en respuesta a Orban, quien, con un discurso basado en la defensa del Estado nación, dijo que espera «devolver la democracia a la política europea».

Jean-Claude Juncker, que rechaza hablar todavía de legado, debe en este contexto dar sus últimas respuestas a los frentes abiertos en los últimos años en la UE, desde la acogida de migrantes hasta los atentados yihadistas, pasando por la influencia rusa, entre otros.

«Insistiremos para obtener una respuesta clara a las crisis. Continuar como si nada hubiera pasado no es una opción», subrayó la víspera el presidente del grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo, Udo Bullmann.

Su llegada en 2014 al Berlaymont, sede de la Comisión, se produjo en otro contexto, cuando la crisis económica daba sus últimos coletazos. Sus consecuencias, como el desempleo o la deuda pública continúan, pero Grecia logró abandonar en agosto casi una década de programas de rescates.

El titular del Ejecutivo comunitario, de 63 años, desgrana en Estrasburgo sus propuestas para el último año de legislatura.

En junio, los mandatarios europeos urgieron a un mayor control de las fronteras y expulsión de migrantes, a aumentar la cooperación con África y a lograr una reforma del sistema de asilo, sobre la que no logran ponerse de acuerdo.

En respuesta a estas directrices, Juncker va a proponer la extensión de las competencias de la guardia fronteriza común Frontex a la expulsión de migrantes, según el diario Die Welt. En julio, ya expresó su intención de aumentar los efectivos de esta agencia a 10.000 para 2020, y no para 2027.

El discurso sobre el Estado de la Unión da el pistoletazo de salida a un año crucial para la UE, con la salida de Reino Unido prevista a fines de marzo y la forma que tomará -con o sin acuerdo- y las elecciones europeas de mayo, que podrían registrar un avance de las fuerzas euroescépticas en la Eurocámara.

Y, después de escándalos como el de Cambridge Analytica o el de la supuesta influencia rusa en las elecciones en Estados Unidos, la Comisión debe responder a un temor creciente en la UE de cara a los comicios europeos y proponer soluciones contra la desinformación en línea.

A poco más de medio año para la retirada de los británicos del bloque, el presidente de la Comisión podrá difícilmente eludir la cuestión ante la Eurocámara, cuando las negociaciones con Reino Unido siguen encalladas en la cuestión irlandesa y la futura relación con la UE.

La medida más esperada por los ciudadanos podría ser, en cambio, su plan para acabar con la obligación de cambiar la hora dos veces al año, uno de sus últimos anuncios antes del final de su mandato, en octubre en 2019, y cuya aprobación, según los tiempos europeos, podría no llegar más tarde.

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