El hermano ministro de Boris Johnson abandona la política

Jo Johnson, el hermano de Boris Johnson./EFE
Jo Johnson, el hermano de Boris Johnson. / EFE

Ha alegado un conflicto entre su «lealtad familiar» y «el interés nacional»

ÍÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

Jo Johnson, hermano de Boris y secretario de Estado de Universidades, Ciencia e Investigación, abandona la política. El anuncio de su dimisión como ministro y diputado llegó tras una larga conversación con el nuevo líder británico la noche del miércoles y coincidió con su lanzamiento de una precampaña electoral en una semana que ha sembrado dudas sobre la dirección del Gobierno.

«Representar a Orpington durante nueve años y servir como secretario de Estado con tres jefes de Gobierno ha sido un honor», escribió en su cuenta de Twitter para anunciar su dimisión. «En las últimas semanas he vivido desgarrado entre la lealtad a la familia y el interés nacional. Es una tensión irresoluble y ha llegado el momento de que otros se hagan cargo de mis roles como diputado y secretario de Estado».

LAS CLAVES

2018.
En noviembre, Jo Johnson dejó el Ejecutivo de Theresa May porque le parecía imposible defender el Acuerdo con la UE.

La conclusión del mensaje, «overandout», se acabó y fuera, es el sumario de los sentimientos de un político con reputación de metódico, serio y detallado, por ser crítico con la decisión de Reino Unido de marcharse de la Unión Europea (UE), por defender la convocatoria de un segundo referéndum y por estar alineado ideológicamente con los conservadores purgados esta semana.

Es también una quiebra de clan de los Johnson, que han adoptado posiciones divergentes sobre el 'brexit' -el padre, Stanley, la hermana, Rachel, y Jo participaron en la campaña en favor de la permanencia- pero han mantenido lo que la biógrafa de Boris, Sonia Purnell, describe como un espíritu familiar 'siciliano', «con enemistades despiadadas y rencores duraderos» contra aquellos que les critican.

Cuando Jo Johnson se presentó como candidato por la circunscripción de Orpington en 2010, un escaño seguro para los conservadores, su hermano mayor participó en su campaña electoral para añadir burbujas chispeantes a su carácter circunspecto. Rachel, que dirigía la revista 'Lady', cedió una oficina a los colaboradores de la campaña.

La carrera del tercero de los hermanos Johnson -el gusto por la popularidad sigue un orden descendente, con el cuarto, Leo, productor de cine, apenas conocido por el público- ha sido brillante. Obtuvo en la Universidad de Oxford un 'First', la máxima nota que su hermano no logró. Como periodista del 'Financial Times', fue corresponsal en Francia e India, responsable de la columna 'Lex', influyente en el mundo financiero.

David Cameron le encargó la dirección de su 'Policy Unit', la materia gris en la oficina de los primeros ministros. Su trayectoria como responsable de Universidades e Investigación, en los gobiernos de Cameron y Theresa May, es elogiada por reformas profundas y bien enfocadas. Hasta que dimitió en noviembre de 2018 porque le parecía imposible defender el Acuerdo de Retirada pactado por May.

Autopurgado

Jo Johnson fue más detallado en su justificación de aquella renuncia. El Acuerdo era, a su juicio, mucho peor que permanecer en la UE y su conclusión era que se debía «comprobar» con un nuevo referéndum que la población quiere realmente una relación con Bruselas como la descrita en el Acuerdo. Se sentó desde entonces en los escaños donde se congregaban los 'rebeldes' purgados la noche del martes.

En los días de julio en los que Boris ganaba las votaciones de los diputados conservadores para elegir a su nuevo líder, un periodista preguntó a Jo cuando salía de la sala del Parlamento donde estaba la urna a quién había votado. Jo le respondió: «A mi hermano». Que le incluyó en la lista de miembros del Gobierno con asiento en su Gabinete.

Si la pregunta estaba justificada por la trayectoria de Jo Johnson, la respuesta quizás delataba, subrayando la hermandad en vez de referirse al candidato con el 'Boris' que tanto se usa como seña de familiaridad con el personaje, el único motivo posible de su voto. Ha renunciado ahora a la política enteramente, a un escaño de por vida, contraponiendo lealtad familiar e interés nacional.

En la política de Downing Street, alimentada por la lógica de la teoría de juegos que inspira Dominic Cummings, principal asesor del primer ministro, purgar a conservadores que no aceptan la aparente falacia de amenazar a la UE con una marcha sin acuerdo que dañará más a la economía británica es coherente. Un partido sin esa disidencia ejecutará disciplinadamente la estrategia.

Pero la dimisión de Jo Johnson, economista práctico, se produce un día después de que el ministro de Hacienda, Sajid Javid, anunciase que el coste de preparar la marcha abrupta ya se contabiliza como 9.250 millones de euros. Y un día después de la purga de los conservadores partidarios del pragmatismo. La matemática abstracta de Cummings ha chocado con los sentimientos.

Quizás Jo sintió que no podía trabajar más con su hermano tras oírle en la reunión del grupo parlamentario que siguió a la purga decir a quienes le pidieron que retirase las expulsiones que no podía desautorizar al jefe de disciplina que las ejecutó, cuando es obvio que habían sido planeadas en Downing Street. Eran parte del 'golpe' para someter al Parlamento y rebotan como un golpe moral al nuevo líder británico.

El primer ministro intenta rescatar su 'brexit' de una 'zanja'

El primer ministro británico, Boris Johnson, que expresó su «admiración sin límites» por su hermano, Jo, cuando dimitió como secretario de Estado en el Gobierno de Theresa May, se declaró 'triste' por su renuncia a la política, añadiendo que ya era sabido que no coincidían en sus ideas sobre la relación entre Reino Unido y la Unión Europea.

Las diferencias entre los dos hermanos se ilustran con la declaración del primer ministro, horas después, en el curso de su precampaña electoral: «Prefiero estar muerto en una zanja que retrasar el 'brexit'». La tristeza por la decisión de su hermano de abandonar el Gabinete y el Parlamento coincide con un intento desesperado del Gobierno de convocar elecciones anticipadas.

El ministro responsable de gestionar la agenda del Gobierno en el Parlamento, Jacob Rees-Mogg, ha confirmado que presentará de nuevo el lunes una moción para convocar las elecciones. En la noche del miércoles, la primera moción no alcanzó el requisito de ser aprobada por dos tercios de los escaños, tras la decisión de los laboristas de abstenerse o votar en contra.

Los lores conservadores, que habían practicado el filibusterismo parlamentario presentando enmiendas insustanciales a la ley aprobada en los Comunes para impedir la marcha de la UE sin acuerdo, abandonaron su táctica en la madrugada del jueves. El laborista Jeremy Corbyn afirmó en el debate de la moción que no apoyará las elecciones anticipadas sin que antes sea ratificada la ley contra el 'brexit' abrupto.

Johnson necesita que la moción sea aprobada tras la ratificación de la ley y antes de la suspensión del Parlamento decretada por el Gobierno, para que las elecciones se celebren el 15 de octubre, antes del Consejo Europeo del 17 y 18. Pero, si Johnson obtuviese una mayoría en esas elecciones, podría derogar la ley, burlar a la oposición y ejecutar el 'brexit' con o sin acuerdo el 31 de octubre.

La retórica truculenta del primer ministro refleja el riesgo de que su estrategia de negociación del 'brexit' -o la UE acepta cambiar el Acuerdo de Retirada o Reino Unido se va sin más- quede efectivamente bloqueada si los laboristas rechazan las elecciones hasta la reanudación de la vida parlamentaria, el 14 de octubre. Los comicios tendrían que celebrarse entonces en noviembre.