Abstención y embrollo en unos comicios contracorriente en el Reino Unido

Abstención y embrollo en unos comicios contracorriente en el Reino Unido

Más de un tercio de británicos castigará la 'traición' de su Gobierno enviando a Bruselas a los que quieren destruir la UE

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

Reino Unido era el país de la Comunidad Económica Europea con participación más baja desde las primeras elecciones al Parlamento de Bruselas, en 1979, y la ampliación de la Unión Europea hacia el Este ha dado a los británicos más competencia en el número de abstenciones, procedentes de Chequia, Hungría o la Eslovaquia, que supera a todos en su indiferencia hacia las urnas. A los británicos no les han interesado las elecciones europeas -la participación más alta fue de 38,5% en 2004- y esta vez la mitad de los electores no quisiera participar en absoluto. La primera ministra, Theresa May, ha inventado un nuevo plan para lograr la aprobación del Acuerdo del Brexit, que aplicará en los próximos días con prisa para que los elegidos no lleguen a ocupar los escaños.

Es un signo del gran sentido del humor británico que, a pesar de esas circunstancias, más de una tercera parte de los sondeados parece que votará al Partido del Brexit para expresar así su repudio a la traición que su Gobierno habría perpetrado al no proceder con la marcha de la Unión Europea, tal como lo habría expresado «la voluntad del pueblo» en el referéndum de 2016.

La falta de interés por estas elecciones, que se celebran el jueves, se muestra en que la página web de noticias de la BBC, en su sección de Reino Unido, no publicaba ninguna referencia a los actos de campaña este sábado. Sí había sobre los siguientes pasos de May para lograr la aprobación del Brexit. Convocará votos indicativos para orientar su último intento el miércoles, doce horas antes de que se abran los colegios.

Personalidad notable en la campaña es Claire Regina Fox, exdirigente del Partido Comunista Revolucionario, escritora hoy libertaria y candidata del Partido del Brexit, liderado por Nigel Farage. El líder batalla en los últimos días con medios que desvelan sus fuentes de financiación; se indigna porque no se centran en el éxito de audiencia de sus mítines. La entrada cuesta 2,75 euros.

Joan Ryan había vivido anónimamente en los escaños laboristas durante dos décadas, pero se marchó al nuevo Change UK formado por fugitivos del laborismo y de los conservadores que quieren un segundo referéndum. Ryan ha saltado ahora a la fama por su técnica de motivación de audiencias. «Mirad a vuestras manos, por favor», pidió en una reunión de campaña mientras ella unía las suyas con las palmas hacia arriba. «Está en vuestras manos», sentenció.

Los diputados británicos elegidos se sentarán en el Parlamento europeo con una serie de plazos para Brexit antes del próximo 1 de julio, no tendrán que viajar a Bruselas. Pero tendrán que regresar si el Acuerdo de Retirada se ratifica y las leyes se tramitan antes del receso parlamentario al final de julio. A partir de ahí habría que esperar a la elección de un nuevo líder conservador, probablemente Boris Johnson, para saber qué dirección toma y cómo afecta a los escaños de los eurodiputados británicos.

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Nuevas complejidades para Dublín

Los irlandeses votan el viernes 24 de mayo en las elecciones europeas, pero también en las municipales, en tres ciudades -Cork, Limerick y Waterford- se eligen alcaldes y para rematar la gula de votos en uno de los referéndum regulares para reformar la Constitución: en este caso el artículo que estipula que para aceptar legalmente un divorcio los cónyuges deben de vivir separados cuatro de los últimos cinco años y también el que no acepta divorcios decretados en países extranjeros.

     La Unión Europea es un asunto de vivo debate en Irlanda, sin embargo, y basta ver los vídeos de un minuto de los 59 candidatos en la página web de la radiotelevisión pública, RTÉ, para confirmar la variedad de opiniones que concurren a las urnas el viernes. El número de independientes -25 en total- y de candidatos de pequeños partidos -una docena-, muestra la vitalidad de la política, aunque los sondeos señalen la primacía de las dos grandes formaciones, Fine Gael y Fianna Fáil.

     En las tres grandes grandes circunscripciones el debate es sobre los preparativos de la posibilidad de que Reino Unido se vaya de la Unión Europea sin acuerdo, sobre el significado para una isla periférica en el oeste del desplazamiento del centro de gravedad de la UE hacia el oeste, tras el 'brexit'; o sobre la creciente implicación de Dublín en la política comunitaria de Defensa, debilitando la tradición de neutralidad.