La Policía ya reprime a tiros las protestas en Hong Kong

Los manifestantes desafían a las fuerzas de seguridad en las calles de Hong Kong./AFP
Los manifestantes desafían a las fuerzas de seguridad en las calles de Hong Kong. / AFP

Los agentes disparan por primera vez munición real y hieren de gravedad a un activista de 18 años el día en que China celebraba su 70 aniversario

ZIGOR ALDAMAHong Kong

Habían advertido de que harían todo lo posible por eclipsar la conmemoración del 70 aniversario de la fundación de la República Popular China, y los manifestantes de Hong Kong no defraudaron con su convocatoria para celebrar un día de luto nacional. Aunque la mañana de ayer fue tranquila, y muchos ciudadanos de la excolonia siguieron por televisión el discurso del presidente chino, Xi Jinping, y el posterior desfile militar en Pekín, la violencia no tardó en estallar. Mientras la principal manifestación convocada en la isla transcurría de forma pacífica a pesar de haber sido prohibida, otros focos a lo largo y ancho del centro financiero se convirtieron en un polvorín de gases lacrimógenos y balas de goma.

Los enfrentamientos se dieron primero en barrios periféricos, y luego se fueron extendiendo hacia el centro, donde políticos prodemocracia lideraban una marcha con cientos de miles de personas. Finalmente, el escenario de la manifestación que denunciaba el totalitarismo de China terminó convirtiéndose también en un campo de batalla. Las autoridades habían calificado los actos previstos de «muy peligrosos» y la realidad les dio la razón. Pero no porque los manifestantes llevasen a cabo las «acciones de corte terrorista» que la Policía había previsto sino porque un agente sacó su revólver y disparó en el pecho a un estudiante de 18 años.

El joven, junto a otros manifestantes, había arrinconado a una pareja de antidisturbios en el distrito de Tsuen Wan. Un vídeo grabado durante la pelea muestra que el activista estaba golpeando al policía con una barra de hierro cuando este sacó su arma reglamentaria y disparó una bala a pocos centímetros del pecho. Afortunadamente, aunque en un primer momento los médicos temieron por la vida del herido, después de una intervención quirúrgica de urgencia para retirar la bala del pulmón y cortar la hemorragia interna afirmaron que, a pesar de su estado crítico, su vida no corre peligro. Es el primer herido de bala en los tres meses y medio de protestas que sacuden Hong Kong.

La superintendente de la Policía, Yu Hoi-kwan, afirmó que las fuerzas de seguridad están «entristecidas por lo sucedido», pero justificó la actuación asegurando que el policía sintió «que su vida y la de su compañero corrían peligro». Por su parte, el jefe de la Policía, Stephen Lo, informó en una rueda de prensa de que, en total, se habían disparado seis balas durante la nueva jornada de movilizaciones. Para al menos tres de los casos no existía anoche una explicación. Como ya había dicho la superintendente, el responsable policial consideró la actuación de los agentes «legal y proporcionada», y que el miembro de las fuerzas de seguridad que disparó al chico de 18 años «no decidió la distancia que los separaba».

Reducir la tensión, no escalar

No obstante, las críticas por la extrema decisión tomada por el agente no tardaron en arreciar desde todos los frentes. «Este disparo marca un alarmante punto de inflexión en la respuesta de la Policía a las protestas. La Policía debería utilizar fuerza letal únicamente como último recurso», denunció el director de Amnistía Internacional en Hong Kong, Tam Man-kei. «El oficial debería haber reducido la tensión en vez de hacerla escalar con su actuación», añadió el director de Hong Kong Human Rights Monitor, Law Yuk-kai. La Unión Europea insistió en que «el diálogo, rebajar las tensiones y la contención son la única manera de avanzar», dijo la portavoz comunitaria Maja Kocijancic. Incluso el secretario de Exteriores de Reino Unido, Dominic Raab, consideró el disparo «d esproporcionado».

Carga policial en Hong Kong.
Carga policial en Hong Kong. / AFP

Los enfrentamientos entre Policía y manifestantes en diferentes barrios de la ciudad dejaron al menos 66 heridos, dos de ellos en estado crítico, entre los activistas y 25 entre los policías, y más de 180 detenidos. Varias estaciones del metro volvieron a ser parcialmente destruidas, a pesar de que el servicio se había cancelado en muchas de ellas en previsión de ataques, y gran parte del mobiliario urbano del centro de la ciudad sufrió destrozos.

Es una situación que diputados prochinos como Junius Ho consideran insostenible, razón por la que exigieron que se decrete el estado de emergencia para que se ponga fin a las protestas. En ese bando, no son pocos los que creen que una intervención directa del Gobierno central de China es lo más adecuado para acabar con las movilizaciones que mantienen a Hong Kong en pie de guerra.