Isabel Pantoja tendrá que dormir de lunes a jueves en prisión

Isabel Pantoja, acompañada de su hermano Agustín. /
Isabel Pantoja, acompañada de su hermano Agustín.

La junta de tratamiento de Alcalá de Guadaíra le aplica el régimen «normalizado» de tercer grado y envía su caso al juez para que le dé la libertad condicional

JUAN CANOMÁLAGA

Ni pulsera telemática ni firmas quincenales. La junta de tratamiento de la prisión sevillana de Alcalá de Guadaíra ha optado por aplicar a Isabel Pantoja el régimen «normalizado» dentro del tercer grado que le concedió la Audiencia Provincial de Málaga: la cantante tendrá que ir a dormir a la cárcel de lunes a jueves.

Los miembros de la junta -equipo de dirección, educador y trabajadora social- se reunieron ayer para estudiar el expediente de la artista y decidir qué modalidad de régimen abierto se le iba a aplicar. No tenían que pronunciarse sobre el tercer grado, que ya había sido ordenado por el tribunal que la condenó al considerar que Pantoja había «asumido» el delito por el que está en prisión. Es decir, sólo quedaba por saber cómo iba a disfrutar de esa semilibertad.

La Audiencia de Málaga levanta el embargo sobre sus fincas

La Sección Segunda de la Audiencia de Málaga ha acordado el levantamiento del embargo que pesaba sobre las fincas de la cantante Isabel Pantoja, en concreto dos; una vez que ésta ha pagado la totalidad de la multa impuesta -1,147 millones- cuando fue condenada por un delito de blanqueo de capitales.

En su momento -diciembre de 2010-, el juzgado que investigaba el caso acordó el embargo de fincas propiedad de la cantante para hacer frente a la fianza de responsabilidad civil impuesta, que fue entonces de 3,4 millones de euros. Posteriormente, en enero de este año 2015, el Tribunal, dentro del proceso de ejecución de la sentencia en la que resultó condenada Pantoja, acordó ajustar dicho embargo a la cantidad que en ese momento quedaba por pagar de la multa, que entonces era de un millón.

Ahora, tras estar "cumplidas las actuaciones acordadas", ya que consta en la Sala que la cantidad que quedaba por pagar de 400.000 euros ya ha sido satisfecha, se acuerda "alzar y dejar sin efecto el embargo decretado" sobre esas dos fincas, inscritas en los registros de la propiedad de Alcobendas (Madrid) y Medina Sidonia (Cádiz).

Hay que recordar que tres miembros de dicha junta de tratamiento ya propusieron en julio que le concedieran el tercer grado -denegado finalmente por el voto de calidad de la directora- con un control presencial mediante firmas cada 15 días para que pudiera reanudar su actividad profesional. Esa misma modalidad de cumplimiento fue la que solicitó su abogado, Carlos Esteban Romero, en su recurso de apelación, que la Audiencia de Málaga estimó.

Sin embargo, el tribunal no se pronunció sobre el tipo de régimen de semilibertad que debía aplicársele, por lo que la decisión quedó en manos de la cárcel. Pero, en esta ocasión, la junta de tratamiento de Alcalá de Guadaíra no ha refrendado el control mediante firmas quincenales que pedía la defensa -pese a que en julio tres de sus miembros optaron por esta modalidad- y ha decidido que Pantoja pueda salir de prisión de día, para realizar su actividad laboral, pero tendrá que dormir en una celda de lunes a jueves. El domingo, fecha en que finaliza su actual permiso, deberá ir a Alcalá sólo para firmar; después podrá marcharse y regresar el lunes por la noche para iniciar su tercer grado.

No ha sido la única decisión que se adoptó ayer. Paralelamente, la junta de la prisión ha remitido el expediente al Juez de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla para que decida si concede a Pantoja la libertad condicional, que tras la última reforma del Código Penal, que entró en vigor el 1 de julio, funciona como una suerte de suspensión de la pena. El nuevo texto legal establece que, cuando la condena es inferior a tres años y ya se ha cumplido la mitad (ella superó esa barrera el 11 de noviembre), el recluso puede acceder a la libertad condicional durante un periodo de dos a cinco años que debe ser fijado por la autoridad judicial. Si el juez así lo estimara, Pantoja no tendría ni siquiera que dormir en prisión, pero esa libertad estaría condicionada -si vuelve a delinquir, volvería directamente al presidio- durante un plazo mayor (como mínimo, dos años) del que le resta de condena (once meses).