El Entierro alcanza la cima del espectáculo

Los sardineros lanzan juguetes desde sus carrozas a los asistentes al desfile del Entierro de la Sardina, celebrado este sábado./Nacho García / AGM
Los sardineros lanzan juguetes desde sus carrozas a los asistentes al desfile del Entierro de la Sardina, celebrado este sábado. / Nacho García / AGM

Más de 4.000 personas desfilaron en un cortejo mágico con el reparto de dos millones de juguetes

ALBERTO GÓMEZMurcia

El desfile del Entierro de la Sardina que recorrió esta noche el centro de Murcia elevó el nivel del espectáculo, al ofrecer a cientos de miles de ciudadanos que se arremolinaron para ver el cortejo una propuesta brillante en la que las atracciones mastodónticas y las confecciones complejas protagonizaron el recorrido. Los sardineros, que repartieron dos millones de juguetes, exhibieron la edición número 168 de su gran fiesta y lo hicieron con majestuosidad y buscando generar impacto desde que comenzaron a caminar los primeros integrantes.

Desde que en 1851 un grupo de estudiantes organizara un cortejo presidido por una sardina que simbolizase el ayuno y la abstinencia para revivir las típicas fiestas carnavalescas, este festejo se fue superando hasta alcanzar este sábado la cima del espectáculo.

En sus orígenes, el Entierro buscó compartir con el público una representación del triunfo de Don Carnal sobre Doña Cuaresma, pero esa intención inicial hace mucho tiempo que fue superada para dejar paso a un espectáculo fastuoso que este sábado alcanzó su quintaesencia.

Si se tuviera que definir en tan solo dos palabras lo que se vio este sábado por las calles murcianos, los términos que más se ajustarían a la realidad serían los de color y sonido. La unión de estos conceptos de forma decidida e inteligente dio como resultado un producto muy logrado que llamó la atención de los asistentes.

«Queremos que reine la alegría en la ciudad de Murcia. Que no quepa un alfiler por ninguna parte por la que vaya el desfile y que los sentimiento de sorpresa y alegría sean los generalizados», dijo a 'La Verdad' el presidente de la Agrupación Sardinera, José Antonio Sánchez, en los instantes previos a que la cabeza del cortejo se formara para comenzar a compartir lo ideado por los sardineros con el pueblo murciano.

El desfile se inició con media hora de retraso. Fueron 83 las atracciones que se pudieron contemplar y 52 los grupos de baile y animación que desfilaron para algarabía de los asistentes que, en más de una ocasión, no reprimieron sus impulsos de levantarse de las sillas para interactuar con alguno de los más de 4.000 protagonistas que tuvo un Entierro multitudinario. Mención aparte merecen dos compañías francesas que fueron el mejor ejemplo de la espectacularidad del desfile.

Ambas recibieron sendos reconocimientos en el Festival de Teatro de Calle que se celebra en la población gala de Niza. Una de ellas participó con una atracción de más de 15 metros de altura, algo que generó mucho impacto por la dificultad para guiarla a distancia. La otra compañía de Francia no se quedó atrás y también desfiló con un grupo gigantesco que se lució de manera impactante cuando el cortejo empezó a enfilar la Gran Vía, uno de los escenarios que mejor ensalzó su grandeza para alegría de los presentes en este punto.

Las referencias al público infantil fueron una constante. «Queremos que prime el espectáculo para niños. Ellos son protagonistas y se notará en nuestra propuesta», avanzó José Antonio Sánchez.

Los menores quedaron encandilados con muchas atracciones, pero la que concentró un mayor número de miradas y reacciones fue la que diseñó la compañía de teatro de Tomás Brotons, una firma natural de la localidad gaditana de Jerez de la Frontera que hizo las delicias de los más pequeños con una creación denominada 'Atlántida', en la que los personajes se fusionaron con un escenario de grandes dimensiones que no dejó impasible a nadie que lo vio.

Los 23 grupos sardineros también tuvieron su cuota de protagonismo con las típicas carrozas, muchas de ellas engalanadas con la bandera de España, desde las que repartieron más de 2 millones de juguetes. Como de costumbre, algunos de los objetos más demandados fueron los 150.000 balones y las más de 200.000 pelotas de plásticos que se lanzaron. También tuvieron éxito las tradicionales espadas.