El Fandi y Castella abren la puerta grande

El Fandi y Castella, saliendo a hombros, este domingo./Javier Carrión / AGM
El Fandi y Castella, saliendo a hombros, este domingo. / Javier Carrión / AGM

El cuarto toro fue otra cosa. Buen toro. El de más movilidad y calidad del encierro

FRANCISCO OJADOS

Se arregló la corrida inaugural del abono de la feria de septiembre en su segunda parte. Hasta entonces, los tres primeros toros de La Palmosilla, ganadería debutante en Murcia, pecaron de flaqueza de remos, falta de transmisión e incluso de mansedumbre el primero de la tarde. Comenzó la corrida con cierta frialdad, a lo que coadyuvó la media entrada escasa -perjudicó bastante la riada de días atrás para que la plaza no presentara una mayor afluencia-. El Fandi, un torero querido en esta plaza, recibió al primer toro del ciclo, de nombre 'Provocador', con la larga cambiada de rodillas y aguantó en esa posición para una segunda mientras el cornúpeta dio una vuelta completa al anillo. Remató el saludo con una media de rodillas, el toro hizo hilo con el diestro y pasó su momento de apuro el granadino. Fue un arreón de manso. El primero del deslucido astado de La Palmosilla, que se coló por dentro cuando Fandila le realizó un quite combinado de chicuelinas y talavarenas.

Otros festejos

Plaza de toros de Murcia
Primera corrida de abono. Corrida de la Prensa
Ganadería
Seis toros de La Palmosilla, parejos y correctos de presencia. Buenos cuarto y quinto, flojos segundo y tercero, y rajados primero y sexto
Toreros
El Fandi (de coral y oro), ovación con saludos y dos orejas. Sebastián Castella (de burdeos y oro), oreja y oreja tras aviso; Miguel Ángel Perera (de carmín y oro), ovación con saludos en ambos)
Observaciones
Algo menos de media plaza en tarde agradable. El decano del Colegio Oficial de Periodistas de la Región, Juan Antonio de Heras, junto a miembros de su equipo, entregaron obsequios a los toreros actuantes en la Corrida de la Prensa

Con las banderillas se lució El Fandi, especialmente en el tercer par, en el que cambió el viaje del astado para clavar al violín por los adentros. Brindó al público y firmó un inicio anclado de rodillas en el centro del anillo de mucha disposición, en redondo, abrochado con un molinete cosido a otro de pecho. Hasta ahí duró Provocador, que se rajó y tomó viaje a tablas, donde le buscó las vueltas el granadino, aprovechando las embestidas por dentro del manso, que llegó a echarse durante la faena. Se lo quitó de en medio el matador con una estocada entera algo tendida de la que dobló éste primero en la puerta de chiqueros.

El granadino recetó una estocada de libro a su segundo, el de mayor calidad del encierro, de la que dobló pronto el buen ejemplar de La Palmosilla; a sus manos fueron las dos orejas pedidas con fuerza

Variedad en la capa

El cuarto fue otra cosa. Buen toro. El de más movilidad y calidad del encierro. Esta vez Fandila lo saludó con lances rodilla en tierra rematados a una mano. Puso al toro en suerte con un galleo por chicuelinas y cambió el tercio de varas con un puyacito para luego quitar por navarras rematadas con una serpentina. Variedad con la capa la de El Fandi. Se vino el personal arriba en el tercio de banderillas, que incluyó en el repertorio pares de dentro afuera y al violín. Y volvió a brindar al respetable. Fue la faena del torero de Granada de menos a más, ayudando al burel en los inicios, llevándolo en línea recta y a su aire para ir cerrando la circunferencia con el devenir de las series. Animó el cotarro citando de lejos, cerró una estimable serie de naturales con un farol y el final de faena fue una galería de pases que calaron en el graderío. Los molinetes, de pie y de rodillas, y el desplante a cuerpo limpio terminaron de calentar la plaza y como recetó una estocada de libro, de la que dobló pronto el buen ejemplar de La Palmosilla, a sus manos fueron las dos orejas pedidas con fuerza.

El diestro galo cortó una oreja facilona, la primera de esta feria, al segundo de la tarde, un toro majo

Le acompañó en la salida a hombros el francés Sebastián Castella. Cortó una oreja facilona del segundo de la tarde, un toro majo y con su seriedad por delante, que salió sin celo y apenas se picó por orden del matador. Puso un buen par Rafael Viotti. No brindó Castella tras el preceptivo permiso del presidente y el astado, noblote, pecó de falta de fuerzas. Sin obligarlo, con buena técnica, el de Béziers tiró líneas en las primeras series, para apretar el acelerador en la segunda fase de su primer acto, algo amontonado, pero con más fibra. Al público le gustó el desplante arrojando los engaños que precedió al epílogo por manoletinas. Como mató de una entera de rápido efecto, lo mejor de su actuación, se le pidió la oreja. La primera concedida en esta feria.

Con el quinto, un castaño recogido y abrochado de cuerna, ideal de hechuras para el torero y muy noble en la muleta, se estiró de capa, dibujando una media de categoría. Galleó por chicuelinas y de nuevo mandó castigar poco al toro en el caballo. Esta vez brindó desde el centro del ruedo y desde allí citó en un inicio de faena espectacular, con cuatro pases cambiados, sin mover las zapatillas. Quiso ligar, la faena tuvo intermitencias, pero cogió vuelo al natural en una serie sólida en la que el francés templó. Muy humillado siguió el castaño, en el encimista final de la larga faena, en el que el torero dejó la muleta en la cara para ligar. La media estocada en lo alto necesitó del verduguillo, utilizado con acierto. Había sonado el aviso pero se pidió el trofeo. Una oreja que sumaba y le abría la puerta grande.

Perera, de vacío

Se marchó de vacío Miguel Ángel Perera, que saludó sendas ovaciones en su lote. El público acogió con frialdad la faena al tercero, toro noble pero al que le faltó gas. El extremeño llegó a torear con largura y solvencia pero sin llegar a conectar arriba. Una estocada desprendida puso fin a su primera actuación. Hubo petición, pero no la consideró suficiente el presidente. El sexto dio un volatín de salida. Lo brindó Miguel Ángel, que bien plantado toreó con limpieza y largura al natural. El astado acabó rajado, buscó tablas y el estoque viajó algo caído. Una leve petición dio paso a la ovación.