El fichaje de Garrido por Ciudadanos tensa la batalla con el PP en la recta final

Ángel Garrido.

Casado se entera por la prensa de la marcha del expresidente madrileño y número cuatro de su lista europea

MARÍA EUGENIA ALONSO y NURIA VEGAMadrid

La batalla en el bloque de la derecha se tensa a cuatro días de las elecciones. Por sorpresa, en un buscado «golpe de efecto», Ciudadanos anunció este miércoles el fichaje del expresidente de la Comunidad de Madrid y dirigente del PP Ángel Garrido para nutrir su lista autonómica, la que encabeza Ignacio Aguado. La noticia recorrió las filas conservadoras y sorprendió a Pablo Casado a 500 kilómetros de Madrid, de campaña en Sevilla y sin sospechar que su número cuatro para el Parlamento Europeo acababa de saltar del barco. Nadie en la dirección nacional de los populares, ni tan siquiera en el entorno del expresidente madrileño, supo o intuyó el movimiento.

La incorporación de Garrido a Ciudadanos se gestó en las horas previas al anuncio, aunque el sucesor de Cristina Cifuentes en el Gobierno de la Comunidad de Madrid defendió que la suya no es «una decisión en caliente». En una comparecencia junto a Aguado, explicó que daba el paso porque la formación de Albert Rivera es «el partido que mejor representa los valores del centro liberal, de la moderación, diálogo, concordia y de gobernar para todos», en una crítica sin medias tintas al giro hacia la derecha del PP con la llegada de Casado.

Fuentes del partido naranja insistieron ayer en que las relaciones de Garrido con sus dirigentes en la Asamblea siempre han sido «muy buenas» -pese a que la hemeroteca está plagada de reproches mutuos y desacuerdos- y que fue Aguado y su número dos, César Zafra, quienes gestionaron el fichaje. Una operación que contó con el visto bueno de la dirección de Rivera. «Es uno de los mejores», subrayó Aguado.

El expresidente autonómico aspiraba, en realidad, a ser el candidato del PP a la Comunidad de Madrid tras haber tomado el relevo de Cifuentes. Casado, sin embargo, designó candidata a Isabel Díaz Ayuso, persona de su confianza. En aquel momento Garrido relativizó en público y privado la decepción. Fuentes populares relatan que entonces le dieron a elegir y escogió la lista europea con una condición: figurar en los puestos de salida, en uno de los cinco primeros. En Génova no vieron inconveniente y le concedieron el cuatro. Aceptó y dejó la Presidencia del Ejecutivo regional para formar parte de la candidatura.

Apenas tres semanas después, Garrido se marcha dando un portazo y pasa a ser el 13 de la lista de Ciudadanos a la Asamblea madrileña. Hay cargos populares que hablan de «venganza». «No se me puede acusar de irme por no tener el puesto asegurado», se justificó este miércoles. «Me voy por convicción. Es una decisión honesta y muy pensada -añadió-. Estoy seguro de que el proyecto ganador de centro liberal es el que encarnan Rivera y Ciudadanos».

Garrido avanzó que pedirá su baja en el PP y que tramitará su alta en la formación naranja. En Twitter, su perfil apareció cambiado apenas concluyó la rueda de prensa.

Estupor en Génova

En la dirección del PP no salían de su asombro. Casado, en Sevilla, acababa de abogar por exportar al Congreso la «vía andaluza», el pacto de Gobierno, precisamente, con Ciudadanos, con el apoyo parlamentario de Vox. Terminado el mitin se topó con la última hora.

No hubo llamada previa. Ni en la cúpula nacional ni en el equipo de Garrido sabían de las intenciones del expresidente. Tanto es así que varias fuentes del partido llegaron incluso a desmentir la marcha antes de ver a su compañero de filas, a través de las televisiones y los móviles, compareciendo con Aguado.

Desde la dirección popular apuntaron que este lunes Garrido firmó el documento de aceptación de la candidatura europea, aunque el expresidente se lo negó ayer a Europa Press e insistió en que el papel fue rubricado el 16 de abril, antes de que comenzaran las negociaciones.

En todo caso, de lo que dio muestras el PP fue de querer superar rápido el impacto inicial: «Nadie está pensando en Garrido». Los populares no puede permitirse una imagen de vías de agua internas a cuatro días de la cita con las urnas. Y no es la primera vez que Ciudadanos acude a captar dirigentes en sus filas. Ocurrió con el expresidente balear José Ramón Bauzá y con Silvia Clemente en Castilla y León, aunque este fichaje acabó volviéndose en contra de los de Rivera. Los populares restan ahora trascendencia a las marchas, por ser nombres que no entraban en su «renovación».

Cuestión distinta es la relación con Ciudadanos, que parte tocada antes de contar escaños y calcular las posibilidades de un Gobierno de coalición. Nadie en el PP ni en el partido liberal, en todo caso, ha cerrado la puerta a esa suma.

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Albert Rivera (2d); el candidato por Madrid, Edmundo Bal (i); la candidata al Parlamento Europeo, Soraya Rodríguez (2i), y la aspirante al Congreso por Valladolid, Soraya Mayo (d), participan en un acto de campaña en Valladolid. / EFE
Rivera ficha a los rebotados del PP y del PSOE

El fichaje de Ángel Garrido se suma a la lista de incorporaciones que Ciudadanos ha ido anunciado durante los últimos meses para las elecciones generales de este domingo y para las europeas, municipales y autonómicas del 26 de mayo. Albert Rivera ha pescado para sus filas a exdirigentes rebotados del PP y del PSOE y sin futuro en sus partidos, como José Ramón Bauzá, Soraya Rodríguez o Joan Mesquida.

Después de su portazo a los populares a finales de enero por discrepancias con su política lingüística, de asegurar que no dejaba un partido para irse a otro y hablar incluso de trabajar desde una plataforma cívica, el expresidente balear anunció su fichaje por Ciudadanos para las listas europeas.

La incorporación de Bauzá, que llevaba semanas flirteando con los liberales y dejandose ver en algún acto con el propio Rivera, dividió las filas de Ciudadanos en las islas. El portavoz del partido en Baleares, Xavier Pericay, dijo que es «difícil encontrar a alguien que defienda la gestión» de Bauzá como presidente. «No sé si su fichaje resta o suma, lo ignoro», señaló.

Acompañando al exsenador del PP en la candidatura naranja al Parlamento europeo irá Soraya Rodríguez. La exportavoz del grupo parlamentario socialista con Alfredo Pérez Rubalcaba se dio de baja del partido el 6 de marzo por discrepancias con la política de Pedro Sánchez y su gestión de la crisis catalana. La exparlamentaria fue una de las voces críticas socialistas que con más contundencia se pronunció contra la intervención de un relator en las conversaciones del Gobierno con los soberanistas.

Mesquida se desvinculó hace más tiempo del PSOE. El ex director general de la Policía Nacional y la Guardia Civil con Rodríguez Zapatero abandonó la militancia en marzo de 2018, crítico con el partido por algunos episodios y algunas declaraciones relacionadas con el 'procés' y por la postura contraria a mantener la prisión permanente revisable. Ahora será el candidato de Ciudadanos a las autonómicas por Baleares tras ser elegido en las primarias del pasado marzo.

No siguió el mismo camino Silvia Clemente. La expresidenta de las Cortes de Castilla y León abandonó el PP de forma abrupta para encabezar la candidatura autonómica de la mano de los liberales. Pero su paso por Ciudadanos puede ser fugaz dado que perdió las primarias bajo la sospecha de un pucherazo sumiendo al partido en su primera crisis.