Valores para después de un agosto convulso

Valores para después de un agosto convulso

Los analistas discuten si hay que apostar por las acciones que mejor se comportan o, por contra, hay que dar oportunidad a las que son castigadas

CRISTINA VALLEJOMadrid

En el agosto que dejamos atrás se han condensado todos los riesgos que afrontan los mercados: la evolución de una guerra comercial hacia un conflicto total; los problemas de los emergentes, con las consecuencias que los inversores temen de la victoria del peronismo en Argentina y que parecen materializarse aún con Macri al frente; la interminable crisis política en Europa, con el ya apagado foco de Italia y el aún llameante del 'brexit'; y el más importante de todos: el de una desaceleración severa que está provocando que se empiece a hablar de una posible recesión en el horizonte y que ya asoma decididamente en países como el Reino Unido o Alemania.

Este cóctel ha ocasionado pérdidas relevantes en las bolsas. Algunos de los riesgos que han enturbiado el descanso de los inversores continuarán presentes con la vuelta al cole de septiembre y bien entrado el otoño, sobre todo las incertidumbres sobre la solidez del ciclo económico.

Pero éstas han hecho reaccionar a las autoridades monetarias y a los Gobiernos. La Reserva Federal bajó los tipos a finales de julio y podría hacerlo otra vez en septiembre. Y del Banco Central Europeo se espera una acción importante en su reunión del día 12. Además, en Europa se empieza a plantear la conveniencia de poner en marcha medidas de estímulo fiscal. Y Donald Trump, preocupado por la economía americana y, sobre todo, por la cita electoral de 2020, podría estar empezando a bajar el tono en su confrontación con China.

Éste es un entorno muy equívoco para los inversores. ¿Qué hacer en la Bolsa?, ¿vender?, ¿apostar por los valores más defensivos?, ¿o es mejor comprar títulos más ligados al crecimiento de la economía, los que más baratos se han quedado?

Carteras equilibradas

Sara Herrando, analista de Norbolsa, ante los pros y contras que ofrece el panorama, cree que lo mejor en estas circunstancias es mantener una cartera equilibrada, es decir, con valores tanto cíclicos como defensivos. Lucas Maruri, de Gesconsult, está de acuerdo. Y ambos coinciden en que hay que ser selectivos. Así, este último comenta que ahora hay que escoger compañías defensivas con poca deuda, que generen caja y que cuenten con ingresos previsibles incluso en caso de recesión; y, entre las cíclicas, aquéllas que no estén endeudadas y lo suficientemente baratas.

Como ejemplos de empresas defensivas, Maruri afirma que le interesan algunos valores del sector de la alimentación, como la irlandesa Glanbia; del sector salud, como Fresenius o Bayer; de infraestructuras, como Vinci o Cellnex; 'utilities' como Engie; y 'telecos' como Deutsche Telekom, MásMóvil o Nos; así como algo de inmobiliario. Entre las empresas cíclicas, tiene buena opinión tanto de las petroleras, con Total o Repsol, como de las compañías que prestan servicio a dicha industria, con nombres como Maire Tecnimont o Schoeller-Bleckmann Oilfield. Tampoco descartaría al sector automoción, en el que cree que hay que mantener algo invertido (por ejemplo, en Renault) y ampliar exposición en caso de que siga cayendo. También le gustan papeleras como Navigator. Por último, apuesta por tecnológicas como Cap Gemini o Indra.

Herrando, entre las defensivas, coincide con su apuesta por las 'telecos', y se queda con Telefónica. Entre las eléctricas, le gusta Iberdrola, pese a su elevado precio. Asimismo, opina que es acertado mantener en cartera compañías del sector alimentario, como Danone o Nestlé.

Juan Llona, de Imantia, se muestra cauto, sobre todo en Europa: «A la Bolsa europea le cuesta más recuperar el territorio perdido», afirma. En estas circunstancias, cree que lo mejor es mantener posiciones defensivas. Y advierte especialmente contra el sector financiero -aunque concede que puede registrar un rebote en el caso de que el BCE dé sorpresas favorables en la reunión del día 12, cree que no será duradero- y contra el automovilístico, porque sigue en el ojo del huracán: aún no se sabe si finalmente Trump va a imponer aranceles, o no, a las importaciones de coches en EE UU. Así pues, cree que hay que quedarse con el sector eléctrico y con el sector salud. «Es pronto para buscar gangas», remata Llona.

El gran dilema

Ésa también es la conclusión de Ricard Torrella, de Gesinter, tras plantear el dilema de si hay que seguir apostando por los valores defensivos, cuando son ya los que mejor se comportan y los que más se han encarecido, o si hay que empezar a comprar lo más castigados. «Iberdrola, Unilever, Ab Inbev, L'Oreal, LVMH, Sanofi, Essilor... han funcionado muy bien, pero los inversores no venden porque en los malos tiempos se resisten a caer. ArcelorMittal, Basf, Acerinox... empiezan a estar baratos -explica-. La duda está en si las bolsas han hecho suelo o va a haber más volatilidad. Quizás hasta que se dirima lo que suceda con la guerra comercial haya que continuar en los valores más defensivos, en España son Colonial, Grifols e Iberdrola, que se mantienen arriba y son poco volátiles».

Según Torrella, para que los valores cíclicos empiecen a remontar, tiene que haber un detonante en los mercados. Por ejemplo, que el BCE sorprenda con un gran paquete de medidas en su próxima reunión, o que haya avances importantes en las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China o que Trump renuncie explícitamente a poner aranceles en Europa: «Mientras esto no ocurra, lo mejor es mantener posiciones donde se sufra menos».

Precisamente porque ese rebote podría producirse, para aprovecharlo sería conveniente mantener una posición de liquidez. Ahora mismo, Maruri cuenta en su fondo de renta variable europea con un 12%.