Dia da marcha atrás y relanzará su cadena de perfumerías Clarel

Uno de los supermercados de la cadena Dia./ J. V. Arnelas
Uno de los supermercados de la cadena Dia. / J. V. Arnelas

El grupo de distribución esgrime que la venta era un plan de la dirección anterior y que con la llegada Fridman se ha aclarado el panorama financiero

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Donde dije digo… El grupo de distribución Dia, que controla la tercera mayor cadena de supermercados del país, anunció este viernes que renuncia a la venta programada de su cadena de perfumerías Clarel y la relanzará como una enseña aparte con «total independencia en su estructura respecto a la matriz», según comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El argumento dado por la compañía que controlan el magnate ruso Mikhail Fridman y sus socios en la firma instrumental LetterOne (L1), accionista mayoritario con el 69,76% de los títulos, es que creen «firmemente en el potencial del sector del cuidado personal y del hogar».

En apenas cuatro meses Clarel, que cuenta con 1.200 establecimientos en España y Portugal -donde combina marcas propias con las más conocidas del sector de la perfumería-, ha pasado de estar colocada en el mercado en busca de comprador, e incluso plantearse el grupo aceptar una oferta a la baja, a colocársele el cartel de 'No se vende' y ser reivindicada como uno de los activos más «interesantes» de la compañía. «Creemos en un gran futuro para ello y vamos a darle la oportunidad de desarrollarse como enseña», dijo el consejero delegado, Karl-Heinz Holland, quien ha colocado al frente de esa cadena a Paul Berg, que lleva más de dos décadas en el sector del gran consumo y las cadenas de distribución.

En octubre de 2018, coincidiendo con el derrumbe bursátil de Dia tras el empeoramiento brusco de sus resultados, Clarel apareció por vez primera señalada como uno de los activos a vender dentro del plan de saneamiento que preparaba el grupo. Adquirida en 2013 al grupo alemán Schlecker, la compañía española preveía en un principio obtener por su traspaso unos ingresos de entre 150 y 200 millones de euros. Pero en febrero, según se iba deteriorando el valor de las enseñas del grupo, el anterior consejo de administración decidió ser más conservador en su valoración y rebajar el precio a una horquilla de entre 100 y 150 millones, frente a los 50 millones que esperaba obtener por los supermercados Max Descuento.

Acuerdo con la banca

La dirección actual justifica el cambio de decisión -la venta, en cualquier caso, era un plan del equipo anterior, apuntan- en que el panorama financiero del grupo ha cambiado gracias a la inyección financiera del primer accionista (L1), el acuerdo alcanzado con la banca acreedora en julio y la ampliación de capital prevista para finales de año, que ascenderá a 600 millones de euros -de ellos 100 «sujetos» a los accionistas minoritarios y al «apetito del mercado»- ya asegurados con varias entidades financieras. De hecho, fuentes de la compañía utilizan el mismo argumento para defender la fuerte subida de sueldo aprobada para el consejero delegado en la junta extraordinaria del 30 de agosto pasado; Karl-Heinz Holland cobrará tres millones como fijo y otros incentivos aparte, un 400% más que su antecesor.

No obstante, Dia presentó a principios de año un expediente de regulación de empleo (ERE) para 2.064 empleados porque arrastraba una deuda de más de 1.400 millones. El número de despedidos se redujo finalmente a 1.604, casi el 5% de su plantilla, si bien una vez completadas las recolocaciones en otros centros serían 1.248. CC OO recurrió el ERE ante la Audiencia Nacional. El horizonte financiero parece ahora más despejado tras el pacto referido con los bancos, que prestarán al grupo 200 nuevos millones -a tres años de plazo y con un margen del 7%- y darán una línea de crédito 'confirming' por otros 71 millones (y un margen del 5,5% en este caso) para anticipar pagos a proveedores.