Bankia salió a Bolsa por decisión de Rato, no del Banco de España, según la Fiscalía

Rodrigo Rato, durante su declaración en el juicio de Bankia en enero pasado./ EFE
Rodrigo Rato, durante su declaración en el juicio de Bankia en enero pasado. / EFE

Afirma que el expresidente de la entidad y sus más estrechos colaboradores decidieron todo el proceso y sabían «sin ningún género de dudas» que había «deterioros muchísimos más relevantes» que los anunciados al mercado

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El proceso de la polémica salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011 fue diseñado y decidido «única y exclusivamente»por su entonces presidente, Rodrigo Rato, y el que era vicepresidente de la entidad como máximo responsable de Bancaja, José Luis Olivas, dos antiguos altos cargos políticos metidos luego a directivos financieros. Así lo afirmó este martes la fiscal Carmen Launa en las conclusiones del juicio por estos hechos, dejando en un segundo plano el papel del Banco de España que luego autorizaría la operación, al igual que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Junto al que fuera director financiero y de riesgos de Bankia, Ildefonso Sánchez Barcoj, y el adjunto a la presidencia, José Manuel Fernández Norniella, «estas personas -destacó la representante del Ministerio Público- eran conocedoras sin ningún género de dudas de que lo que se sacaba tenía deterioros muchísimo más relevantes» de los anunciados, y «no se correspondían con la realidad ofrecida al mercado». Ellos -dijo- eran «los únicos que sabían todos los extremos» y solo pidieron permiso al supervisor cuando «ya disponían del itinerario de hechos y estaba todo consumado».

La alternativa, apunta Launa, era haber planteado una posible inyección de ayudas públicas -hipótesis que, según declararon algunos testigos durante la vista oral, llegó a verse en algunos ámbitos como otra opción de obtener fondos ante las dificultades financieras de la entidad-, pero según ella Rato no quiso para poder mantener su puesto de privilegio al frente del banco. Sin embargo, dijo que «no consta» que el supervisor solicitara a su equipo que estudiara esa posibilidad de recibir una inyección de capital público.

«Nos preguntamos -señaló en su intervención ante el tribunal de la Audiencia Nacional que preside la veterana magistrada- que hubiera pasado si el Banco de España hubiera dicho que no procedía (la salida a Bolsa) y hubiera visto más factible la solicitud de FROB», que sí planteaba como posible solución las ayudas. Al no hacerlo, señaló, los máximos responsables de Bankia pudieron contabilizar «de forma irregular» operaciones importantes, también relativas a su matriz BFA y a las filiales, que les permitieron cumplir con los requisitos de solvencia de 2010 para tratar de «maquillar la escasez de recursos propios».

El auditor, «consentidor»

Para la Fiscalía Anticorrupción, todo eso «ha quedado acreditado» en el juicio. Al igual que el papel del auditor externo Francisco Celma, socio de Deloitte, a quien acusó de hacer sus trabajos sin realizar «ningún tipo de pruebas» previas y «constatar irregularidades» que, al mismo tiempo, serían «consentidas» en la medida que no se denunciaron ni consta que realizase alguna diligencia para aflorar el déficit ocultado. Y es que, a su juicio, «la decisión de informar sin salvedades» respecto a las cuentas del banco en 2010, y también de las correspondientes al primer trimestre de 2011 -esto es, justo las anteriores a la salida a Bolsa- «estaba tomada de antemano».

Por eso, concluyó Launa, «si la información que se aporta es falsa y el auditor la ha validado, difícilmente la Comisión Nacional del Mercado de Valores puede constatar lo contrario». Y como responsable de la dirección financiera de Bankia, Sánchez Barcoj tuvo una responsabilidad especial de que ocurriera así como responsable de presentar las cuentas ante los órganos supervisores y reguladores.