A la cola en calidad del empleo por el excesivo peso del campo y la refinería en la exportación

Empleadas en una instalación de cítricos./LVGráfico
Empleadas en una instalación de cítricos. / LV

Un estudio publicado por CaixaBank coloca en último lugar a la Región en el índice ICE de complejidad por productos, 10 puntos por debajo de la media

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

La excesiva dependencia de las exportaciones de la Región de Murcia en productos con un menor valor añadido, como son los provenientes del campo y el refinado del petróleo, tiene sus consecuencias en la inferior calidad del empleo con respecto a otras autonomías españolas. De hecho, el territorio murciano se sitúa a la cola del país, junto a Andalucía y Extremadura, en cuanto a la relación entre el denominado índice de complejidad de las exportaciones (ICE) y la tasa de temporalidad laboral.

Un artículo de las investigadoras Clàudia Canals y Judit Montoriol, publicado en el último informe mensual Focus de CaixaBank Research, de junio, refrenda que aquello que una región produce es una muestra de sus capacidades productivas y está íntimamente ligado a las características del mercado de trabajo.

Por ello, «la producción de bienes más complejos destinados a los mercados de exportación suele estar asociada con tareas que requieren de más conocimientos específicos a la empresa y al puesto de trabajo en cuestión, por lo que cabría esperar una relación negativa entre la complejidad de los bienes producidos y la temporalidad laboral: es decir, a mayor complejidad, menor temporalidad», sostiene las dos autoras.

La industria del automóvil tira hacia arriba en cambio de Castilla y León, Navarra, País Vasco y Aragón

Las investigadoras Canals y Montoriol resaltan el peso de lo que se vende fuera para el nivel formativo

Y es que las diferencias en la especialización productiva entre comunidades tiene implicaciones relevantes para el mercado de trabajo a nivel regional. De hecho, «Murcia, Andalucía y Extremadura se caracterizan por una elevada temporalidad y una baja complejidad de sus exportaciones, mientras que Castilla y León, Navarra y País Vasco encabezan la clasificación en ese medidor de complejidad de sus ventas al exterior, por lo que también su temporalidad es inferior a la media.

Más contratación temporal

Esa probabilidad más baja de tener un contrato indefinido en el caso de los trabajadores contratados en sectores de actividad más primarios, frente a otros de mayor complejidad como es la actividad industrial, es lo que lastra en mayor medida a los empleados murcianos.

Otro informe anterior, del pasado octubre, elaborado también por las citadas investigadoras, colocaba a la Región ya en el último puesto del 'ranking' nacional en cuanto al referido índice de complejidad exportadora, con un total de 39,3 puntos, es decir 10,7 puntos por debajo del promedio español. En los siguientes escalones aparecen Andalucía (41,1), Canarias (42,1), Extremadura (42,2) y Galicia (43,4).

Hay que tener en cuenta que dicho medidor se construye a partir del índice de complejidad a nivel de producto -desarrollado por distintos académicos de la universidad de Harvard y el MIT2 (Product Complexity Index, PCI, en su voz inglesa)- y el valor de las exportaciones de cada tipo de mercancía que exportan las distintas autonomías. Exactamente, el ICE de una comunidad se calcula como la suma del PCI de cada producto exportado ponderado por el porcentaje que representan las exportaciones del mismo en el total de las cifras de comercio exterior de cada región.

En este sentido, el resultado refleja que Castilla y León se sitúa en primera posición, con 57,3 puntos, 7,3 puntos por encima de la media del país (50 puntos). En otros puestos de privilegios, aparte de Navarra (56,8) y País Vasco (54,6), destacan también Cantabria (53,6) Madrid (53,1), Aragón (52,7), Cataluña (52,4) y Asturias (50,5). Se trata de cálculos en el periodo de 2011-2017.

Por ello, mientras que en Murcia sobresalen las exportaciones de frutas y hortalizas (como las lechugas o los cítricos) y las de aceites de petróleo, «que son productos de complejidad relativamente baja, lo que empuja el ICE murciano hacia abajo», tal como se indica en el análisis realizado; en Castilla y León sobresalen las exportaciones de automóviles de turismo, de maquinaria y aparatos mecánicos, ambos productos con una complejidad elevada.

De ahí que las comunidades «especializadas en la producción y exportación de bienes más complejos tienen menores tasas de temporalidad, especialmente entre los trabajadores de menor nivel educativo que generalmente suelen adolecer de una situación laboral más precaria», tal como exponen en sus conclusiones Canals y Montoriol.

Capacidades productivas

En consecuencia, sostienen que «no solamente importa cuánto se exporta, sino también lo que se exporta». De forma que aquello que un territorio concreto comercializa en el exterior es «una muestra de sus capacidades productivas y ello está íntimamente ligado a las condiciones del puesto de trabajo y a la productividad laboral».

Y los productos con una mayor contribución al ICE son los relacionados con la industria automovilística, ya que constituyen el principal bien de exportación español. Los otros dos tipos que, igualmente, aporta significativamente a la complejidad exportadora son las máquinas y aparatos mecánicos, así como los aparatos y material eléctricos, ambos con un valor añadido también superior a la media.

Así que fomentar la producción de productos más complejos puede ayudar a reducir la elevada temporalidad de la economía española en general y, particularmente, la murciana; al mismo tiempo que contribuye a impulsar el crecimiento de la productividad a largo plazo.

Sin desaprovechar la ventaja competitiva del sector agrícola

Más allá de que determinados productos de sectores más industriales y tecnológicos, como la industria del automóvil, tienen una complejidad superior al resto, hasta llegar a impulsar el índice ICE de añgunas comunidades autónomas, en el informe de CaixaBank Research se subraya que aquellos otros territorios con mayor presencia de productos agrícolas (frutas y hortalizas), como pasa en la Región, al igual que sucede en Andalucía y Extremadura, cuentan con «una clara ventaja competitiva en la producción de estos productos», algo que, hacen hincapié, se trata de «un elemento que no se debe desaprovechar».

Un dato relevante al respecto es que los alimentos representaron el 45,7% del total de las exportaciones murcianas el pasado año, seguidos por los productos energéticos (27,6%) y productos químicos (13%), tal como recogen las estadísticas del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) en 2018. Además, las mercancías de alimentación experimentaron un crecimiento del 5,2%, mientras que los bienes de equipo, aunque también suben, lo hicieron en una tasa más baja (3,6%).

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