Baloncesto | Liga Endesa

Ridículo mayúsculo del UCAM ante el Baskonia

Oleson y Soko tratan de parar a Shengelia en el partido ante el Baskonia. /IGOR AIZPURU
Oleson y Soko tratan de parar a Shengelia en el partido ante el Baskonia. / IGOR AIZPURU

Los murcianos no sirvieron ni como entrenamiento para un Baskonia que apenas tuvo que sudar para vencer por 44 puntos

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

A partir de ahora, y hasta que no se vea lo contrario, cuando se hable del UCAM como un equipo que ofrece lucha sin cuartel durante los cuarenta minutos sin importar la entidad del rival o la cancha de juego, habrá que hablar en pasado. Porque el de la temporada presente aún está por demostrar que se puede confiar en él. La actitud que había aparecido y desaparecido cual Guadiana en lo que va de temporada debió quedarse en Murcia, porque en Vitoria solo se vio a un equipo de blanco empequeñecido ante un rival de Euroliga al que el año pasado se venció en el Palacio y, en el choque del Buesa Arena, se estuvo a una falta no señalada sobre Hannah de repetir hazaña.

93 Kirolbet Baskonia

Vildoza (8), Hilliard (12), Garino (9), Shengelia (14) y Poirier (17) –quinteto titular- Penava (0), González (3), Voigtmann (0), Huertas (2), Janning (5), Diop (18) y Granger (5).

49 UCAM Murcia CB

Booker (11), Oleson (0), Rojas (7), Soko (3) y Tumba (3) –quinteto titular- Durán (0), Urtasun (0), Kloof (4), Rudez (0), Cate (11), Delía (2) y Doyle (8).

Parciales:
32-12, 23-15 (55-27), 22-11 (77-36) y 16-13 (93-49).
Árbitros:
José María Martín Bertrán, Sergio Manuel y Alberto Baena. Eliminado: Diop.
Incidencias:
Pabellón Fernando Buesa Arena de Vitoria, 8.544 espectadores. 5ª jornada de la Liga Endesa.

Un UCAM que, además, no tiene excusa. Porque cuando presumes de ADN guerrero no existen los asteriscos, y menos cuando el miércoles, cuando los de Juárez ya descansaban de su partido de Champions ante un débil Ventspils, los de Pedro Martínez aún tenían que sudar tinta china contra el Olympiacos y el Real Madrid, dos de los más firmes candidatos a conquistar Europa.

Los principales puntos a mejorar de este equipo se vienen viendo claramente cuáles son. La fluidez ofensiva, donde aún se van dando palos de ciego en la dirección, la consistencia reboteadora y la implicación de jugadores llamados a ser importantes. Por citar tres. Pero no solo no se intuye mejora, sino que hoy en Vitoria se dieron pasos atrás. Y eso, combinado con la peor actitud vista a este equipo en años, da como resultado con marcador para el sonrojo.

Porque en ningún momento hubo competición. El vendaval baskonista ponía un 13-0 antes de que llegara la primera canasta murciana. 13-0, 21-5 o 32-9. Pasaban los minutos y cada vistazo al electrónico era para llevarse la palma de la mano a la cara. Los triples llovían sin cesar y el 6/9 con que terminaban los de Pedro Martínez era fácilmente achacable a la inexistente defensa perimetral. Penetración, balón doblado y adentro. No hacía falta más. No lo haría tampoco. Brazos bajados en defensa y como pollos sin cabeza en ataque: ocho pérdidas en solo el primer cuarto. La valoración en los primeros diez minutos era 48-1.

Al final del primer cuarto, la valoración de un equipo y otro era 48-1. En estos primeros diez minutos el UCAM ya había sumado 8 de sus 22 pérdidas

Juárez rotaba y daba igual quien saliera a cancha. Shengelia demostraba a Soko que aún está lejos de poder codearse con los mejores '4' de la Liga Endesa. Poirier pasaba más tiempo colgado del aro murciano que defendiendo, pues el ataque visitante pasando el balón de un lado a otro por fuera de la línea del triple es para hacérselo mirar urgentemente. El noveno triple del Baskonia a menos de dos minutos del descanso ponía ya treinta puntos de diferencia en la primera parte (52-22, minuto 19).

Nada cambia en la segunda parte

Hubiera bronca o no en el vestuario, aunque el problema del UCAM no parece que se solucione con cuatro gritos, la vida seguía igual en la reanudación. Poirier anotaba los ocho primeros puntos de su equipo en el cuarto antes de sentarse para respirar y para no volver a vérselas con Rojas, que intentaba llevar el partido a su terreno buscando las cosquillas del francés. Al menos, Cate se ganaba los minutos. El rumano es lo único salvable del UCAM. Su actitud continúa intachable y sus minutos de la segunda parte así lo refrendan.

Pero, por desgracia, era insuficiente. La ventaja del equipo local no hacía más que aumentar, para bochorno de un Juárez cariacontecido en la banda y sin soluciones. El Baskonia no necesitaba ni apretar la maquinaria ante un UCAM que cedió hasta ocho mates, muchos de ellos en contraataque por pleno carril central. Ni defensa, ni ataque. Ni actitud, ni rigor. Eran ya más de cuarenta puntos de diferencia antes del último cuarto (77-36).

La máxima ventaja del Baskonia fue de 47 en una segunda parte donde dio la sensación de ir sobrado a medio gas

Un último cuarto en el que Pedro Martínez dio más minutos de los que él mismo se imaginaría a los más jóvenes y menos habituales. Pero daba igual. Daba la sensación de que Josean Querejeta, presidente del Baskonia, podía elegir a cinco aficionados al azar y el resultado sería el mismo. Porque antes que un Baskonia superlativo, el motivo del tal diferencia era un UCAM sin alma. Es lo peor que se puede decir de un equipo y más en el caso de uno que está construido para crecer a partir de ella.

La máxima ventaja, por cierto, llegó a ser de 47. Unos minutos en los que volvía a pista Sadiel Rojas, que se llevaba además una técnica. El martes se le daba una baja de diez días por recaer de una lesión en el codo y, con más de cuarenta puntos de diferencia, se mantenía en la cancha en un partido del que disputó más de su mitad.

Un duro correctivo del que parece difícil recuperarse. El gran problema del UCAM para llevarse tal saco de Vitoria fue la actitud, pero sus deficiencias siguen yendo más allá del corazón. Y en dos días, partido en Rusia. Le crecen los enanos a Juárez.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos