El alpinista Garranzo se plantea subir al K2 tras descartar el Broad Peak por el clima

RUBÉN SERRANO Cartagena

El alpinista Carlos Garranzo, de 57 años y afincado en Cartagena desde hace tres décadas, inició el pasado mes de junio la escalada a los ochomiles K2 y Broad Peak, en Pakistán, que están a 8.611 y 8.047 metros de altitud, respectivamente. La aventura de este bombero no está resultando nada sencilla debido a las dificultades climatológicas, las intensas nevadas y el frío (hay temperaturas de hasta 17 grados bajo cero). Tanto es así que el pasado lunes tuvo que desistir y no alcanzar la cima del Broad Peak. Estaba en el Campo 3, a más de 7.000 metros de altura, y no pudo acompañar a su compañero Sergi Mingote hasta lo más alto de esta montaña, situada en la cordillera Karakórum. Había demasiada nieve y crecían las posibilidades de avalancha. «Tiene fuerza física y mental, pero la rapidez no es su fuerte», escribió su mujer, quien está en contacto con él y va narrando cada día los avances de Garranzo en la web 'carlosgarranzobp.blogspot.com'. En 2006 ya subió a lo alto del Everest, la más alta del mundo, que era «su sueño».

Pese a resistirse el Broad Peak, Garranzo quiere «superarse a sí mismo» en una ruta «que no da un respiro». Pero no tiene claro si ir con Mingote y atacar la cima del K2, la segunda más alta del planeta. Otro compañero, Cortadellas, sufrió en esta expedición varias lesiones por la congelación del dedo de un pie y va a tener que ser evacuado en helicóptero. Mientras, permanece asistido en el campo base.

Garranzo quiso iniciar el ataque al K2 el jueves, pero se está encontrando con una meteorología «inestable», con calor y nieve en cuestión de horas. No hay «garantías de seguridad» y el riesgo de avalancha sigue siendo «alto».

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