Jornada 38

El Getafe se cuela en la tradicional pugna entre Valencia y Sevilla

Molina disputa un balón con Mercado durante el Getafe-Sevilla de la 33ª jornada. /Chema Moya (Efe)
Molina disputa un balón con Mercado durante el Getafe-Sevilla de la 33ª jornada. / Chema Moya (Efe)

En 2013 los nervionenses dejaron sin plaza de Champions a los ches en la jornada final, y meses después tumbaron su sueño de conquistar la Liga Europa apeándoles en semifinales

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La pelea por la última plaza que da acceso a la próxima edición de la Champions es el principal aliciente de la jornada que cerrará la Liga 2018-2019, toda vez que sólo un milagro de proporciones épicas salvaría al Girona de precipitarse al pozo de la Segunda. Una pugna que registra a dos habituales, Valencia y Sevilla, y que cuenta con un invitado inesperado que se ha ganado el convite a base de tesón y buen hacer sobre el césped. Se trata del Getafe de José Bordalás, al que una campaña excepcional le ha permitido certificar ya su presencia en Europa la temporada venidera y que no se da por vencido en su sueño de disputar la máxima competición continental por primera vez en su historia, pese a que para ello precisa de un tropiezo de los ches, los únicos que dependen de sí mismos al aventajar en dos puntos al conjunto hispalense y estar empatados con el cuadro azulón pero con el 'golaverage' ganado.

Necesita por tanto el Getafe una victoria ante el Villarreal en el Coliseum Alfonso Pérez y que el Valencia no doblegue en Zorrilla a un Valladolid ya sin nada en juego al haber amarrado la salvación en la anterior jornada para colarse entre las escuadras más reputadas del continente. También le podría servir el empate, pero en ese caso precisarían que el bloque que entrena Marcelino García Toral cayese en Pucela. Más complicado lo tiene el Sevilla, que recibe a un Athletic que viajará a Nervión con el objetivo de abrochar un puesto en la Liga Europa al que también optan Espanyol y Real Sociedad, tres puntos por debajo de los rojiblancos y que medirán fuerzas en Cornellà-El Prat. Con la diferencia particular de goles perdida tanto con el Valencia como con el Getafe, al equipo de Joaquín Caparrós no le queda otra que ganar y aguardar las derrotas de sus dos adversarios para regresar a la Champions. Las tablas tampoco son desdeñables para el cuadro andaluz, ya que con ellas sellaría la sexta plaza que cedería en caso de derrota frente a la formación vasca y evitaría tres rondas previas de Liga Europa que ya tuvo que disputar este año con el consiguiente desgaste.

Doce veces ha participado el Valencia en el torneo continental por excelencia, en el que incluso ha disputado dos finales, perdidas ambas ante Real Madrid y Bayern de Múnich. Siete presencias contabiliza el Sevilla, cuyo tope está en los cuartos alcanzados en los cursos 1957-1958 y 2017-2018. A diferencia del Getafe, están acostumbrados a encarar la última jornada en pos de una cita con la 'orejona'. Y de una de ellas mantienen cuentas pendientes.

El póker de Negredo que tumbó a su futuro equipo

Ocurrió en la campaña 2012-2013. Corría el 1 de junio cuando el Valencia, al que por entonces entrenaba Ernesto Valverde, visitaba el Ramón Sánchez-Pizjuán con todo a favor para meterse en la Liga de Campeones. Dependían de sí mismos los ches, cuartos con 65 puntos frente a los 63 de la Real Sociedad. Un día antes del duelo en la última jornada, el Txingurri, que había devuelto la ilusión a la parroquia del Valencia tras relevar en diciembre a Mauricio Pellegrino, comunicaba a sus futbolistas que no seguiría en el banquillo. El anuncio dejó tocada a la plantilla, que pese a ello acudió al choque convencida de sus posibilidades. El duelo se le puso de cara a los visitantes con un golazo de Banega en el minuto 12. Pero Negredo remontó para el Sevilla con dos goles al borde del descanso a los que se unía la expulsión del valencianista Jonas por roja directa. Se sobrepusieron los pupilos de Valverde a la inferioridad numérica y lograron empatar por mediación de Soldado, pero otras dos dianas de Negredo terminarían de condenar a un equipo cuyo arreón final sólo le permitió acortar distancias con otro tanto de Soldado mientras veía cómo la victoria de la Real Sociedad ante el Deportivo en Riazor mandaba a los 'txuri-urdin' a la Champions.

Negredo, por entonces en el Sevilla, celebra uno de los cuatro goles que le marcó al Valencia en la última jornada de la campaña 2012-2013.
Negredo, por entonces en el Sevilla, celebra uno de los cuatro goles que le marcó al Valencia en la última jornada de la campaña 2012-2013. / Cristina Quicler (Afp)

El Sevilla finalizó noveno aquella Liga que comenzó torcida al dictado de Míchel y que no logró enderezar lo suficiente Unai Emery, relevo del madrileño. Fue la sanción que le impuso la UEFA al Málaga por incumplir el 'fair-play' financiero lo que permitió al conjunto hispalense disputar la Europa League de la siguiente campaña, para la que por clasificación estaban acreditados los malacitanos junto al Betis y el Valencia.

Campeón ya en las ediciones de 2006 y 2007, el Sevilla terminaría levantando su tercera Liga Europa aquel curso tras imponerse al Benfica en la final. Pero antes el cuadro de Emery tumbó en semifinales a un Valencia entrenado por Juan Antonio Pizzi que se había refugiado en Europa para enmendar una mala temporada. Los goles de M'Bia y Bacca en la ida disputada en el Sánchez-Pizjuán encarrilaron la eliminatoria para los hispalenses, pero el Valencia llegó a remontar en Mestalla con tantos de Feghouli, Beto en propia puerta y Mathieu. Cantaban ya victoria los levantinos cuando un cabezazo de M'Bia en el descuento anegaba sus ilusiones de pelear por el título en Turín.