Grupo A I Jornada 1

La defensa de circunstancias tampoco le funciona a Zidane

Ferland Mendy y Raphael Varane, durante el partido ante el PSG./AFP
Ferland Mendy y Raphael Varane, durante el partido ante el PSG. / AFP

El Real Madrid encajó dos o más goles por tercer partido consecutivo y sigue sin dejar su puerta a cero esta temporada

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Con Militao y Mendy, tampoco. El Real Madrid sigue dando muestras de una alarmante endeblez defensiva y la irrupción de dos de los fichajes del pasado verano en su zaga tampoco cortó la sangría en la visita blanca al Parque de los Príncipes parisino. Aunque es cierto que en el caso del duelo ante el París Saint-Germain se puede hablar más de acierto de un gran Di María que de errores madridistas, la realidad es que el Madrid encajó dos o más goles por tercer partido consecutivo, como ya ocurriese en la visita al Villarreal (2-2) y en el enfrentamiento ante el Levante en el Santiago Bernabéu del pasado sábado (3-2).

Esta racha negativa se une a los goles en contra frente al Celta en Vigo, cuando el partido agonizaba y estaba ya sentenciado eso sí (1-3), y frente al Valladolid a orillas de la Castellana, también en los últimos minutos y que, esta vez sí, le costó al equipo de Zidane dos puntos (1-1). Por ello, y tras cinco duelos oficiales en lo que va de temporada, el Madrid no sabe lo que es dejar su puerta a cero tras un partido completo.

Ya la pretemporada, que no deja de ser un periodo de prueba, dejó al descubierto este punto débil del Madrid, que más allá de nombres concretos responde a un rendimiento como equipo. A lo largo del periodo estival, el conjunto blanco encajó hasta 18 tantos en siete partidos, acabando imbatido tan sólo en el duelo ante el Salzburgo en tierras austríacas. No es un problema nuevo, ni mucho menos, pero hasta la pasada temporada, el conjunto madridista solía compensar esa escasa fortaleza defensiva con una enorme pegada que parece haber menguado considerablemente en los últimos tiempos.

Lo cierto es que en París, más allá de los números y la estadística, la sensación de seguridad del equipo de Zidane dejó mucho que desear, con una zaga muy cerca de su portería y sin la intensidad necesaria en los duelos individuales.