Análisis

El Bernabéu y la Champions empequeñecen a Courtois

Courtois, abatido tras encajar el segundo tanto ante el Brujas. /Óscar del Pozo (Afp)
Courtois, abatido tras encajar el segundo tanto ante el Brujas. / Óscar del Pozo (Afp)

El belga vuelve a estar en la diana de la afición, que reabrió ante el Brujas el debate que Zidane y el club quisieron enterrar en verano

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Thibaut Courtois no saltó este miércoles a los campos de entrenamiento de Valdebebas, convaleciente aún de los dolores estomacales y los vómitos que motivaron su relevo por Alphonse Areola en el descanso del partido ante el Brujas que ha dejado contra las cuerdas al Real Madrid en Europa. Con un punto en las dos primeras jornadas, el conjunto de Chamartín hace cábalas para pasar a octavos. La visita al Türk Telekom Arena del 22 de octubre, cuatro días antes del clásico en el Camp Nou, queda revestida con tintes de final para una escuadra que no puede permitirse ni un tropiezo más. Tendrá que derrotar al Galatasaray en su doble enfrentamiento y asaltar también el Jan Breydel de Brujas para sellar el boleto como segundo de grupo, toda vez que superar al PSG se antoja una quimera. Y habrá de hacerlo con el debate que Zinedine Zidane y la directiva quisieron enterrar resucitado por la afición.

Clamó el Santiago Bernabéu contra Courtois en otra jornada para el olvido del belga, víctima de dos goles «de risa», a decir de Zidane. El primero, en semifallo de Dennis. El segundo, a trompicones, también del nigeriano, que hurgó en la herida celebrando su doblete a lo Cristiano Ronaldo para que en la 'casa blanca' rumiasen sobre lo que dejaron marchar.

En la grada y en el vestuario nunca hubo duda sobre lo irreparable de aquella pérdida. «No se puede tapar el sol con un dedo», incidía hace un año Keylor Navas tras la derrota en Moscú del Real Madrid que comenzó a fracturar la relación de amor mutuo que hasta entonces mantenían los blancos con la Champions. Ambos dejaron su huella en el trienio de 'orejonas' sin tregua. Hoy contemplan desde la lejanía cómo el pánico escénico que otrora minimizase a los rivales en el coso de La Castellana devora a sus propietarios, con el arquero como principal afectado.

Sufrió Courtois el oprobio de una hinchada que rememora con melancolía aquellas noches europeas en la que los ángeles se le aparecían con guantes en las manos. Milagros obró Keylor Navas en pos de la 'undécima', la 'duodécima' y la 'decimotercera', con aquel duelo de vuelta frente al Bayern que facultó el viaje a Kiev como ejemplo más reciente. Prodigiosas actuaciones al albur de la música de la Champions coleccionaba Iker Casillas, cuya leyenda germinó en aquella final de Glasgow grabada a fuego por la volea de Zidane que selló la 'novena' el día en que el cancerbero de Móstoles se ganó el apodo del 'Santo' con tres paradas soberbias en los últimos minutos.

La sombra de Keylor y Casillas

Ninguna de esas actuaciones mágicas llevan aún la impronta de Courtois, máximo señalado por el empate contra el Brujas. Pudo hacer más, sobre todo en el primero de los goles. Y la hinchada dijo 'basta'. Los belgas remataron tres veces entre palos y se fueron al descanso con dos tantos en su haber. Acabaron el partido con siete disparos, cuatro de ellos a puerta, para lograr el mismo botín que obtuvieron los blancos con 27 remates, aunque sólo siete entre los tres palos. Al intermedio, pitada para el ex del Chelsea y tras el mismo, aplausos para Areola, victorioso en un mano a mano con Dennis, el mismo que le había ganado dos al titular.

El francés, prestado por el PSG dentro de la operación que llevó a Keylor Navas a París, se ha ganado la simpatía de la grada en partido y medio. Imbatido frente a Osasuna, no encajó tampoco contra el Brujas. 135 minutos sin ser superado. En el mismo lapso de tiempo, Courtois ha encajado cinco goles en la presente Champions con sólo ocho disparos recibidos.

Una competición que está empequeñeciendo a quien fuera Guante de Oro en el Mundial de Rusia. Courtois ha recibido trece goles en siete duelos europeos con el Real Madrid, a razón de 1,85 por encuentro. Una media que supera de largo la que firmó con el Chelsea (20 goles en 16 choques) y que casi triplica aquella con la que se despidió Keylor Navas, que recibió 25 dianas en 39 partidos de Champions con el conjunto de Concha Espina, 0,64 por noche.

«En la primera parte podemos culpar a Courtois, pero aquí estamos todos, yo el primero»

«En la primera parte podemos culpar a Courtois, pero aquí estamos todos, yo el primero» Zinedine Zidane

«Nos han llegado dos veces en la primera parte y nos han metido dos goles», se lamentaba Casemiro, que demandaba mayor concentración, consciente de que la vulnerabilidad es una cuestión de bloque y no atañe únicamente al portero o la defensa. «En la primera parte podemos culpar a Courtois, pero aquí estamos todos, yo el primero», atajó Zidane, que acató la preferencia de la directiva por el belga pese a que su portero siempre fue Keylor Navas, talismán de las tres 'orejonas' del marsellés, supersticioso por naturaleza. Con la alargada sombra del tico siempre presente, el belga, que se arrogó la condición de número 1 en verano, la ve discutida ya por Areola entre la hinchada.