Premier League

Silva presenta a Mateo al Etihad y marca un golazo

David Silva junto a su hijo Mateo/Reuters
David Silva junto a su hijo Mateo / Reuters

El grancanario saltó al césped acompañado de su recién recuperado bebé, recibió una gran ovación por parte del Etihad y firmó un partido perfecto marcando un gol de falta directa

MELISA CABALEIROMadrid

David Silva tardará tiempo en olvidar lo sucedido en su debut de la 2018/19 en el Etihad Stadium. El canario y sus compañeros recibieron al Huddersfield en competición doméstica, en un partido en el que, a pesar de que el conjunto 'citizen' venció 6-1, el fútbol pareció quedar a un lado cuando el recién ex jugador de 'La Roja' saltó al campo junto a su hijo Mateo.

El pequeño nació de forma prematura, tras apenas 25 semanas de gestación y tuvo que permanecer ingresado por esta razón. Un período muy duro para el jugador, que calificó aquellos meses como los más duros de su vida. Mientras Silva se encontraba en Inglaterra junto a su equipo, su hijo permanecía hospitalizado en Valencia luchando por su vida. Un asunto de suma gravedad que obligó al de Arguineguín a ausentarse incluso de las celebraciones que hizo el club tras la consecución de la Premier.

El jugador del Manchester City mostró a su hijo ante los aficionados que poblaban las gradas del Etihad y que le mostraron su apoyo con una atronadora ovación al tiempo que las cámaras inmortalizaban este momento tan especial. Pero no solo sintió el calor de su hinchada sino también de sus oropios compañeros, que no dudaron en acompañarle e incluso deshacerse en carantoñas con el pequeño. Silva dejó los malos momentos atrás al presentar a su primogénito y, a partir de ahí, todo pareció ir sobre ruedas: 94.1% de acierto en el pase, 8 toques en área rival, seis ocasiones creadas, dos disparos de los cuales uno fue a puerta y terminó en gol.

El canario ejecutó un partido prácticamente perfecto, en el que, además fue su partido 250 con la camiseta 'citizen' y ayudó al equipo liderado por Pep con un gol de falta directa. Un tanto, seguramente inolvidable para el jugador por todo el contexto que le rodeó aquella tarde. El grancanario festejó el tanto besando el rostro de su hijo, tatuado en su antebrazo y fue sustituido en el minuto 64, ovacionado por una afición que se puso en pie para despedirle de la misma forma de la que entró al campo: por la puerta grande. Tras finalizar el encuentro, los jugadores festejaron la 'borrachera' de goles ante los 'Terriers' en el vestuario junto a Mateo.

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